Después de la publicación realizada ayer denunciando el estado lamentable en el que se encontraba este punto de Telde, con enseres, escombros, restos de poda privada y todo tipo de “regalitos” urbanos depositados como si aquello fuera un punto limpio de barra libre, hoy tocó retirada general.
Y hay que decirlo con claridad: muy bien por la Concejalía de Limpieza. El camión de recogida y varios operarios municipales acudieron al lugar y, según los vecinos, tuvieron que realizar cerca de 19 viajes para dejar limpia una zona que se había convertido en una especie de exposición permanente del abandono, la poca conciencia ciudadana y la cómoda costumbre de “lo dejo aquí y que lo recoja otro”.
El lugar, que ayer ofrecía una imagen propia de esas postales que ningún municipio quiere enseñar, hoy amaneció mucho más digno. Donde había muebles, trastos, bolsas, restos de poda y escombros, ahora se puede volver a mirar sin sentir vergüenza ajena. Eso sí, como en toda buena película municipal, queda una escena final: los palos largos.
Porque ahí siguen. Firmes. Verticales. Desafiantes. Como si fueran el monumento contemporáneo al “ya casi está”. Unos palos de grandes dimensiones que alguien decidió dejar allí, seguramente convencido de que la vía pública es una mezcla entre almacén, vertedero y patio trasero. Y claro, ahora los vecinos, que agradecen la limpieza realizada, se hacen la pregunta del día, del barrio y casi del mandato:
¿Y los palos pa’ cuándo?
La escena tiene hasta su punto de humor, aunque el asunto no sea ninguna broma. Los palos, tal y como están colocados, suponen un evidente peligro. No hace falta ser técnico municipal, arquitecto, ingeniero ni experto en prevención de riesgos para entender que dos maderos largos apoyados en una pared, en plena vía pública, no son precisamente una decoración urbana recomendable. Basta con que sople el viento, pase un niño, un mayor o cualquier vecino despistado para que la anécdota deje de tener gracia.
Pero este episodio también debe servir para algo más que para celebrar una limpieza puntual. Telde necesita, con urgencia, una campaña seria de concienciación ciudadana. No una foto, no un cartel olvidado, no una publicación en redes sociales para cubrir expediente. Una campaña real, clara, directa y constante que explique a los ciudadanos qué se puede tirar, dónde se debe depositar y qué no se puede abandonar jamás junto a los contenedores.
Porque una cosa son los enseres autorizados y otra muy distinta convertir cada esquina en un vertedero improvisado. Los restos de poda privada, los escombros, los palos de grandes dimensiones y determinados residuos tienen sus lugares adecuados. Telde cuenta con espacios y recursos para que los ciudadanos puedan desprenderse de ese material sin ensuciar la ciudad ni obligar a los operarios municipales a hacer de bomberos de la incivildad cada semana.
También sería conveniente activar una mayor inspección municipal en los puntos donde este problema se repite con frecuencia. Porque aquí hay ciudadanos que cumplen, que pagan sus impuestos y que intentan vivir en un entorno limpio, y hay otros que parecen haber descubierto una fórmula maravillosa: ensuciar gratis mientras el resto paga la factura.
La limpieza no puede depender únicamente del esfuerzo de los operarios. La ciudad no se mantiene limpia solo recogiendo basura, sino evitando que se tire donde no corresponde. Y para eso hace falta pedagogía, vigilancia y, cuando sea necesario, sanción. Porque la solidaridad ciudadana también se demuestra no dejando tus escombros, tu poda o tus palos en la puerta de los demás.
Hoy toca reconocer el trabajo realizado por la Concejalía de Limpieza y por los operarios municipales. Han actuado, han limpiado y han mejorado la imagen de un lugar que ayer daba pena. Pero también toca recordar que el trabajo no puede quedarse a medias. Porque los vecinos ya han visto el cambio, ya han comprobado que cuando se actúa se nota, y ahora miran los palos como quien mira el último capítulo de una serie pendiente.
La zona está mucho mejor, sí. Pero esos maderos siguen ahí, convertidos en protagonistas inesperados del barrio.
Por eso, con ironía, con buen humor ciudadano y con la esperanza de que alguien tome nota, la pregunta queda lanzada al aire:
Muy bien por la limpieza… pero los palos, ¿pa’ cuándo?
Juan Santana, periodista y locutor de radio
Artículos Relacionados
- TELDE SOS LIMPIEZA
El servicio de limpieza en Telde es cada vez más deficiente. Las quejas de los…
- Limpieza de imbornales en Telde
El Ayuntamiento de Telde ha puesto en marcha una campaña intensiva de limpieza de imbornales…
- SIN LIMPIEZA ESTE MIÉRCOLES EN TELDE
La Concejalía de Limpieza informa de que los operarios de este servicio libran este miércoles…

