La grave falta de funcionarios en el Ayuntamiento de Telde centró este viernes buena parte de la reunión semanal de la Plataforma “Tertuliando desde la Resistencia en Telde”, encuentro que se celebra cada viernes en San Gregorio y en el que participan ciudadanos y tertulianos de muy diferentes sensibilidades e ideologías políticas.
En esta ocasión, las distintas opiniones terminaron coincidiendo en una misma conclusión: Telde puede tener presupuesto, proyectos, concejales, asesores, fotografías, vídeos institucionales y fiestas para todos los gustos, pero sin funcionarios suficientes no hay Ayuntamiento que funcione.
Y precisamente funcionarios es lo que falta
Según los datos oficiales publicados por el propio Ayuntamiento, solamente en la Escala de Administración General existen 184 plazas, de las cuales apenas 44 están ocupadas por funcionarios de carrera, 39 por personal interino y nada menos que 101 permanecen vacantes.
Más de cien plazas vacantes únicamente en una parte de la estructura municipal. Una cifra suficientemente seria como para que el gobierno local hubiera declarado una emergencia administrativa. Sin embargo, en Telde parece que las únicas emergencias que se atienden con rapidez son las relacionadas con la programación festiva, la contratación de escenarios, los conciertos y las celebraciones.
Para las fiestas siempre aparece un expediente, una partida presupuestaria, un escenario y hasta una nota de prensa. Para cubrir las plazas necesarias, reforzar los departamentos municipales y conseguir que los expedientes avancen, la maquinaria parece funcionar con bastante menos entusiasmo.
Los participantes en la tertulia reconocieron que la falta de personal no comenzó con el actual gobierno. Se trata de un problema heredado de anteriores corporaciones y agravado durante años por la falta de planificación, las jubilaciones, la ausencia de convocatorias y la incapacidad política para modernizar la administración.
Pero tres años después, seguir culpando únicamente a la herencia recibida empieza a parecerse demasiado a una excusa.
En tres años se pueden organizar decenas de fiestas, cambiar programaciones, contratar artistas, colocar escenarios, presentar carteles y llenar las redes sociales municipales de fotografías. Por tanto, también debería haberse podido establecer un verdadero plan de choque para cubrir las plazas imprescindibles, reforzar los departamentos más castigados y evitar que el Ayuntamiento se acerque peligrosamente a una parálisis administrativa.
La herencia recibida puede explicar el punto de partida, pero no puede justificar tres años de inacción, lentitud o mala gestión.
Durante el debate se afirmó que el gobierno municipal no ha sabido convertir los anuncios sobre ofertas públicas de empleo, estabilización y reorganización administrativa en una mejora real y visible de la plantilla. Los procesos pueden estar en marcha, pero los despachos continúan necesitando personal y los ciudadanos siguen esperando respuestas.
Porque detrás de cada plaza vacante existe una consecuencia.
Faltan técnicos y se retrasan las licencias. Faltan administrativos y se acumulan los expedientes. Faltan especialistas y no avanzan los proyectos. Faltan trabajadores en áreas esenciales y aumenta la carga sobre quienes continúan sosteniendo el Ayuntamiento con su esfuerzo diario.
Luego llega la explicación habitual: el expediente está pendiente de un informe, no hay técnicos suficientes, falta personal en Contratación, el departamento está saturado o el procedimiento continúa tramitándose.
Todo está pendiente en Telde, menos el próximo festejo
La Plataforma puso también el foco en la necesidad de diferenciar entre los funcionarios municipales y la gestión política. Los trabajadores públicos no son responsables de esta situación. Al contrario, muchos llevan años soportando cargas de trabajo excesivas, acumulando expedientes y tratando de mantener en pie una administración debilitada.
La responsabilidad corresponde a quienes gobiernan, organizan las áreas, establecen las prioridades y deciden dónde se concentra el esfuerzo político y económico.
Un Ayuntamiento no se gestiona únicamente desde los escenarios ni desde las redes sociales. Tampoco se gobierna una ciudad mediante fotografías, titulares grandilocuentes y promesas que después quedan atrapadas en un expediente sin personal suficiente para tramitarlas.
Telde necesita arquitectos, ingenieros, juristas, administrativos, trabajadores sociales, inspectores, técnicos y personal especializado. Necesita una estructura municipal preparada para responder a las demandas de una de las cuatro ciudades más importantes de Canarias.
Sin funcionarios suficientes no se agiliza Urbanismo, no se ejecutan las inversiones, no se fiscalizan correctamente los contratos, no se tramitan las subvenciones y no se ofrece una atención eficaz a los ciudadanos.
Sin embargo, durante estos tres años, la impresión compartida en la reunión es que el gobierno ha sido mucho más eficaz para diseñar calendarios festivos que para resolver los problemas estructurales del Ayuntamiento.
En Telde siempre parece haber tiempo, dinero y personal para anunciar una nueva celebración. Para solucionar el abandono de los barrios, recuperar instalaciones municipales, agilizar licencias, reforzar los servicios públicos o completar la plantilla, todo resulta más complicado.
La ciudad puede estar llena de baches, expedientes atrasados, instalaciones abandonadas y departamentos saturados, pero que no falte la fiesta, la orquesta y la correspondiente fotografía institucional.
Desde “Tertuliando desde la Resistencia en Telde” se considera que, transcurridos tres años de mandato, la falta de funcionarios ya no puede presentarse únicamente como un problema heredado. También es el resultado de una gestión que no ha conseguido establecer las prioridades adecuadas ni ofrecer una respuesta suficientemente rápida y eficaz.
El gobierno municipal todavía está a tiempo de rectificar, pero debe hacerlo con hechos y no con nuevos anuncios. Cubrir las plazas necesarias, reforzar las áreas esenciales y proteger a los empleados públicos que soportan la sobrecarga debe convertirse en una prioridad inmediata.
Porque un Ayuntamiento puede sobrevivir algún fin de semana sin una fiesta, pero no puede funcionar cada día sin funcionarios.
La conclusión de la Plataforma fue tan sencilla como incómoda: en el Telde de los últimos tres años, todo parece abandonado menos las fiestas. Y mientras suena la música, la administración municipal corre el riesgo de quedarse completamente paralizada.
Canarias Informativa
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