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TELDE: SE ACERCAN LAS URNAS Y SE ENCIENDEN LAS LUCES

Ciuca, PP y Más por Telde encaran el último tramo del mandato con una actividad que invita a preguntar dónde estaban las prisas cuando los vecinos ya esperaban soluciones.

En Telde empieza a percibirse ese fenómeno tan peculiar de la política municipal: conforme se acerca el final del mandato, los problemas de siempre adquieren una urgencia extraordinaria. Los semáforos reclaman atención, el asfalto gana protagonismo y los aparcamientos encuentran, por fin, el camino de la apertura.

Cualquiera diría que el calendario electoral tiene unas propiedades administrativas que todavía no ha estudiado la ciencia.

El anuncio más reciente comunica la apertura del aparcamiento modular de Arnao: 166 plazas gratuitas a disposición de la ciudadanía. Una buena noticia, por supuesto. Los vecinos necesitan aparcar y los comercios necesitan clientes que puedan llegar. Celebrar que una instalación pública empiece a prestar servicio es perfectamente compatible con preguntar por qué ha tardado tanto.

Porque aquí hay memoria escrita. El 28 de enero de 2025, el propio Ayuntamiento ya anunciaba que el aparcamiento estaba en la «recta final» y que únicamente faltaba el alta del suministro eléctrico. Visto el tiempo transcurrido, aquella recta tenía más recorrido que una vuelta ciclista.

Ahora se subraya que la apertura se produce «sin actos protocolarios ni inauguraciones». Estupendo. Se agradece que para estacionar un coche no haya que esperar a que termine una ronda de discursos.

Aunque anunciar solemnemente que no habrá solemnidad también tiene su mérito publicitario. Es una modalidad muy fina: comunicar la ausencia de ceremonia con todos los honores de un comunicado.

Estamos en octubre y mayo ya asoma en el horizonte político. ¿De verdad debemos creer que estas actuaciones no ocuparán un lugar destacado en la próxima campaña? ¿Que nadie las pondrá por delante para pedir el voto? ¿Que las 166 plazas van a quedarse aparcadas también en los discursos electorales?

Habrá que verlo. El aparcamiento tiene capacidad limitada; su explotación propagandística podría resultar bastante más amplia.

El relato de este despertar municipal parece escribirse solo: de pronto se abren aparcamientos, el mercado camina hacia su apertura, los semáforos cambian de color, las farolas dejan de apagarse, los parques infantiles recuperan actividad y los jardines florecen. Una primavera administrativa en pleno octubre.

Si todo eso se cumple, magnífico. La ciudad lo necesita. Pero conviene distinguir entre el paisaje que dibuja la propaganda y el que encuentran los vecinos al salir de casa. Una cosa es anunciar que todo marcha y otra comprobar que funciona, que se mantiene y que llega a todos los barrios.

¿Y todo esto sin anuncios, sin fotografías y sin inauguraciones? ¿De verdad? El comunicado de Arnao habla de prescindir del protocolo; convertir esa decisión en una promesa de abstinencia publicitaria hasta mayo sería un acto de fe considerable.

No hace falta cortar una cinta para hacer campaña. También se puede inaugurar una obra varias veces en las redes sociales sin sacar las tijeras del cajón.

Y están los semáforos. El Ayuntamiento ha anunciado avances en su reparación y renovación después de años sin contrato de mantenimiento. El asunto merece algo más que una felicitación por cambiar de color: merece una explicación sobre cómo se llegó a esa situación.

Un semáforo funcionando es un servicio básico. Si termina presentado como una conquista histórica, cualquier día habrá que descubrir una placa por cada bombilla sustituida.

También llegan actuaciones de asfaltado, como las anunciadas este octubre en la calle Lotus Kunkelli, en Jinámar. Bienvenido sea cada arreglo. Pero el vecino que lleva tiempo esquivando desperfectos tiene derecho a preguntar por qué la administración parece encontrar ahora una marcha que antes costaba tanto engranar.

Aquí, además, cada partido del pacto tendrá que presentar su propio balance. Ciuca, PP y Más por Telde deberán explicar qué han hecho durante estos años de un gobierno que, a juzgar por las demoras, ha dado demasiadas razones para hablar de desgobierno. No bastará con una fotografía colectiva para celebrar los resultados y tres puertas distintas para escapar de las responsabilidades.

Tendrán que responder por qué los proyectos no salieron a tiempo y por qué ahora parecen salir como churros. ¿Qué faltaba antes que aparece ahora? ¿Planificación, coordinación, capacidad de gestión? ¿O resulta que el calendario electoral ayuda a encontrar expedientes que parecían extraviados en el laberinto municipal?

¿Quiénes son los responsables políticos de los atascos administrativos? ¿Qué decisiones se retrasaron, qué obstáculos existían y qué hizo cada concejalía para resolverlos? No sirve refugiarse en una referencia genérica a «los trámites», como si los expedientes gobernaran el Ayuntamiento y los responsables públicos fueran simples espectadores.

Los ciudadanos han soportado las consecuencias de las demoras y merecen explicaciones concretas. Gobernar también consiste en anticiparse, organizar los servicios y dar cuenta de lo que falla. Y si hubo impedimentos ajenos al gobierno, habrá que detallarlos con fechas, documentos y actuaciones.

Los socios pueden repartirse concejalías y protagonismo, pero la responsabilidad política también se comparte. Sería demasiado cómodo llegar a las elecciones con un reparto tan ventajoso: los aciertos, de cada partido; los retrasos, de nadie; y la paciencia, siempre a cargo del vecino.

Cuando llegue la campaña, seguramente escucharemos que Telde está en marcha. La pregunta será desde cuándo, a qué velocidad y después de cuánta espera.

Mientras tanto, bienvenidas las plazas, las reparaciones y cada mejora que llegue. Pero que nadie confunda la satisfacción del ciudadano con una pérdida repentina de memoria.

El asfalto puede tapar un bache. Lo que no debería tapar es un mandato.

Juan Santana Hernández, Periodista y Locutor.

Un comentario

  1. Se olvida de Martel, que tiene mucho que decir en introducción electoral ante descrédito para sus socios.

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