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«TELDE ESTRENA CONCEJAL DE TRANSPARENCIA… CON ANTECEDENTES EN OPACIDAD NARRATIVA»

El alcalde Juan Antonio Peña coloca al edil no adscrito Juan Pablo Rodríguez al frente de Transparencia tras un episodio judicial que deja más sombras que cristales limpios.
 
En Telde, donde la política local nunca decepciona cuando se trata de giros inesperados, el gobierno municipal ha decidido subir un peldaño más en ese arte tan nuestro de mezclar realidad y sarcasmo sin necesidad de guionistas. Y lo ha hecho con una decisión que, por sí sola, ya parece una columna de humor político: nombrar concejal de Transparencia a quien acaba de salir de un proceso judicial marcado por acusaciones que la justicia ha desmontado.
 
Sí, han leído bien. Transparencia. No es un chiste. O al menos no oficialmente.
 
El alcalde Juan Antonio Peña ha firmado un decreto por el que Juan Pablo Rodríguez, ahora concejal no adscrito tras su salida de Más por Telde, asume nada menos que las competencias de Transparencia y Tecnologías de la Información. Una combinación explosiva: la claridad institucional en manos de alguien cuya relación reciente con la verdad ha sido, digamos, judicialmente cuestionada.
 
Porque mientras el Ayuntamiento reorganiza áreas con lenguaje técnico y burocrático —“avocación temporal”, “reasignación de competencias”, “estructura administrativa”— en la calle la traducción es bastante más sencilla: el concejal que denunció a su propio compañero de partido, y cuya versión ha sido desmentida por la justicia, pasa ahora a ser el encargado de velar por la transparencia pública.
 
Un giro de guion que ni las mejores murgas del Carnaval de Telde se atreverían a escribir sin miedo a quedarse cortas.
 
La justicia habla… y la política responde con humor involuntario
 
La otra cara de esta historia la protagoniza Juan Francisco Artiles, absuelto de la denuncia por supuestas amenazas interpuesta por Rodríguez. La jueza fue clara: no hay nada. Ni indicios, ni pruebas, ni relato que se sostenga.
 
Artiles, fiel a su estilo, esperó a que hablara la justicia antes de hacerlo él. Y cuando lo hizo, no dejó margen a la interpretación: “todo es falso, todo es mentira”.
 
Y aquí es donde la historia se vuelve especialmente irónica. Porque en cualquier lógica política mínimamente coherente, una situación así invitaría, como poco, a la prudencia. Pero en Telde, no. Aquí la respuesta es promocionar.
 
No a Urbanismo. No a Festejos. No a Deportes.
A Transparencia.
 
El arte de gobernar sin sonrojarse
 
El decreto municipal intenta vestir la decisión con normalidad institucional: reorganización tras el paso a no adscrito, equilibrio de áreas, continuidad de gestión… Todo muy técnico, muy administrativo, muy de manual.
 
Pero la política, como la vida, no se mide solo en decretos. También en símbolos. Y este lo es.
 
Porque colocar al frente de Transparencia a alguien señalado en un episodio donde la verdad ha quedado en entredicho no es solo una decisión política. Es un mensaje. Y no precisamente tranquilizador.
 
Es como poner a un pirómano al frente del parque de bomberos… pero con competencias digitales.
 
Tecnología y transparencia: el combo perfecto… en teoría
 
Además, el área incluye Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), es decir, la modernización administrativa, la digitalización, el acceso a la información pública.
 
Todo lo que, en teoría, debería acercar la administración al ciudadano y hacerla más clara, más accesible, más fiable.
 
La pregunta que muchos se hacen en la calle es inevitable:
¿Se puede liderar la transparencia cuando el último titular que te acompaña tiene más que ver con una denuncia falsa que con la claridad institucional?
 
Telde, laboratorio político de lo inesperado
 
Mientras tanto, el gobierno local sigue funcionando como si nada. O mejor dicho, como si todo esto fuera perfectamente normal.
 
Y quizás ahí está la clave. Porque en Telde hemos llegado a un punto donde lo sorprendente ya no es lo que pasa, sino que deje de pasar.
 
Un concejal que denuncia sin base, otro que espera y gana en los tribunales, un alcalde que reorganiza y premia… y una ciudad que asiste, entre resignada y divertida, a este espectáculo político permanente.
 
Epílogo: la transparencia como concepto flexible
 
Dicen que la transparencia es la capacidad de dejar pasar la luz.
 
En Telde, de momento, parece que lo que mejor pasa es el humor. Negro, eso sí.
 
Porque si algo ha quedado claro esta semana es que la política municipal ha decidido reinterpretar el concepto de transparencia con un enfoque innovador: no importa tanto lo que se ve… sino quién lo cuenta.
 
Y ahora, ese papel lo tiene Juan Pablo Rodríguez.
 
Que Dios —y el Boletín Oficial— repartan suerte.
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio

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