El Ayuntamiento de Telde ha aprobado la moción para reclamar al Gobierno de España que declare profesión de riesgo a Policía Nacional y Guardia Civil. Muy bien. Fantástico. Maravilloso. Aplausos. Foto institucional. Titular emotivo. Declaraciones solemnes. Y ahora viene la pregunta incómoda:
¿Y exactamente qué cambia mañana en la vida de un policía o un guardia civil?
La respuesta es sencilla:
absolutamente nada.
Porque aunque el pleno municipal de Telde levante la mano por unanimidad, aunque todos posen muy serios delante de las cámaras y aunque las notas de prensa hablen de “compromiso firme”, la realidad es que esa decisión no depende del Ayuntamiento.
Ni del alcalde.
Ni de los concejales.
Ni del pleno.
Ni siquiera del Cabildo.
Eso depende exclusivamente del Congreso de los Diputados y del Gobierno de España.
Por tanto, la moción aprobada en Telde tiene el mismo efecto práctico que pedir lluvia levantando un acta municipal.
Ninguno.
Pero claro, políticamente sí sirve para algo:
sirve para aparentar,
para hacer ruido,
para colocarse una medalla,
para sacar titulares,
y sobre todo para ir calentando motores de cara a 2027.
Porque ya se empieza a notar el perfume electoral flotando por los pasillos municipales.
Y ahí aparecen todos los partidos jugando exactamente al mismo juego:
unos con la bandera de la seguridad,
otros con las causas sociales,
otros con debates nacionales,
pero todos buscando lo mismo:
la foto,
el titular,
y el aplauso fácil.
Mientras tanto, Telde sigue esperando soluciones reales para sus problemas reales.
Porque resulta curioso que para arreglar el caos del aparcamiento, la suciedad, la falta de personal, los retrasos administrativos o el abandono de muchos barrios… siempre falten recursos, competencias o tiempo.
Pero para aprobar mociones simbólicas que saben perfectamente que no van a ningún lado, ahí sí aparece una velocidad administrativa digna de la Fórmula 1.
Y lo más irónico de todo es que muchos ciudadanos ya conocen perfectamente el truco.
Saben que estas iniciativas no van a cambiar ninguna ley nacional.
Saben que Interior no va a modificar su política porque el pleno de Telde lo pida.
Saben que el Parlamento español decidirá esto cuando quiera decidirlo.
Pero aun así se sigue representando la obra.
Porque en política muchas veces no importa solucionar el problema.
Importa que parezca que estás luchando por él.
Y así seguimos:
con mociones inútiles,
con titulares grandilocuentes,
con discursos emocionados,
y con una ciudad donde algunos quieren arreglar España desde el salón de plenos… mientras el ciudadano sigue esquivando baches para llegar a casa.
Juan Santana, periodista y locutor de radio
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