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MARI CARMEN CASTELLANO ABRE EL BAÚL DE LOS RECUERDOS EN ‘EL PULSO’ DE JUAN SANTANA EN ONDA GUANCHE Y REPASA SU LEGADO POLÍTICO EN TELDE

La exalcaldesa revive en Onda Guanche su paso por el Ayuntamiento, el Congreso de los Diputados y el Gobierno de Canarias, en una entrevista marcada por la memoria, la emoción y el compromiso con su ciudad.

Muy buenos días, muy buenas tardes o muy buenas noches… porque la radio digital no tiene horarios.

En El Pulso, el programa que se emite en la Radio Digital de la Plataforma de Onda Guanche, hubo esta vez una entrevista con memoria, con sentimiento y con el respeto que merecen las trayectorias políticas que dejan huella en una ciudad.

Hoy fue un día para recordar. Para echar la vista atrás y poner en valor la trayectoria de una alcaldesa que trabajó por Telde desde el Ayuntamiento, pero también desde otras responsabilidades públicas, como su etapa en el Congreso de los Diputados y en el Gobierno de Canarias. Junto a Mari Carmen Castellano, El Pulso abrió ese baúl de los recuerdos para repasar una vida pública marcada por el servicio, la cercanía y el compromiso con su municipio.

La conversación se desarrolló desde el reconocimiento y también desde la emoción. Años después de haber ocupado la Alcaldía de Telde entre 2011 y 2015, María del Carmen Castellano Rodríguez regresó recientemente al Salón de Plenos que un día presidió. Esta vez no lo hizo desde la responsabilidad del gobierno municipal, sino desde el simbolismo y la experiencia, dando lectura al manifiesto institucional del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

Ese regreso, confesó en los micrófonos de El Pulso, le removió por dentro. Reconoció que, tras un tiempo alejada de la vida pública, volver a ese escenario le impuso. Incluso admitió que una entrevista de radio ya le produce cierta impresión. Pero también dejó claro que fue un acto bonito, cargado de afecto y de recuerdos, especialmente por el reconocimiento que recibió por parte de todos los grupos políticos del salón plenario. Un gesto que la emocionó y que le hizo sentirse, una vez más, orgullosa de haber sido alcaldesa de Telde.

La entrevista permitió recorrer varias etapas de una trayectoria política intensa. Mari Carmen Castellano recordó lo que supuso convertirse en la primera mujer alcaldesa de la historia de Telde. Lo definió como un honor y una enorme responsabilidad, más aún en una ciudad que describió como compleja, exigente y nunca fácil de gobernar. Fue una etapa dura, pero que evoca con cariño, con emoción y con la satisfacción de haber estado al frente de su ciudad en un momento delicado.

Uno de los aspectos en los que más insistió fue en no apropiarse nunca de los logros de forma individual. Habló siempre en plural. Reivindicó la importancia del equipo humano que la acompañó durante su mandato y recordó el enorme trabajo diario que hubo que hacer para afrontar una situación económica muy comprometida. Explicó que el Ayuntamiento arrastraba serios problemas financieros y de personal, y que buena parte del esfuerzo de su gobierno estuvo orientado a poner orden, pagar deudas y sostener el funcionamiento municipal.

Entre los recuerdos que destacó con mayor satisfacción apareció el alivio que supuso para muchas pequeñas empresas del municipio poder cobrar gracias a los créditos ICO. Para la exalcaldesa, ver cómo esos negocios respiraban, salían a flote y mantenían sus puestos de trabajo fue una de las mayores recompensas de aquella etapa.

También evocó una forma de gobernar pegada al terreno, al día a día, a lo esencial. Recordó a concejales pendientes de los problemas reales del municipio desde primera hora de la mañana, revisando alumbrado, servicios y necesidades concretas de los vecinos. Sin grandes artificios, pero con un trabajo constante y cercano a la ciudadanía.

En ese recorrido por la memoria surgieron también los asuntos que quedaron pendientes. Y entre ellos apareció, como una herida abierta en la ciudad, el eterno Palacio de la Cultura. Mari Carmen Castellano lamentó que esa gran infraestructura siga, tantos años después, a medio terminar, asfixiando urbanísticamente a San Gregorio y simbolizando una oportunidad frustrada para Telde. Recordó reuniones, intentos, consultas públicas y hasta gestiones con organismos estatales para encontrar una salida, pero reconoció la enorme complejidad técnica y económica del proyecto. Junto a ello, citó también otros espacios bloqueados, como aparcamientos cerrados, el centro comercial y los cines, como reflejo de problemas históricos que siguen lastrando a la ciudad.

La entrevista avanzó después hacia su etapa en el Congreso de los Diputados. Castellano recordó aquellos años como una experiencia enriquecedora que amplió su visión política y le permitió defender asuntos de Telde desde una institución estatal. Relató cómo compaginó durante una etapa su labor como concejala con la de diputada, llevando propuestas vinculadas al municipio, especialmente relacionadas con infraestructuras y obras que habían quedado sin culminar.

En ese punto apareció una reflexión muy personal sobre la conciliación. Recordó que cuando fue madre no existían las facilidades actuales para las diputadas, y que aquella realidad era mucho más dura para las mujeres que querían compaginar maternidad y responsabilidad política. Habló de un tiempo más difícil, pero también de cómo, poco a poco, se fueron conquistando avances que hoy permiten una realidad algo más justa.

Su paso por el Gobierno de Canarias fue otro de los capítulos destacados en esta conversación con aroma de memoria. Lo recordó como una de las etapas más bonitas de su vida política y profesional. Explicó que, aunque no procedía del ámbito técnico del urbanismo, asumió aquella responsabilidad con seriedad, con visión política y con el apoyo de un gran equipo humano. Dejó una reflexión clara: en un territorio frágil y limitado como Canarias, no todo lo que se desea políticamente puede hacerse si no encaja técnicamente en la ordenación del territorio.

Pero si hubo un ámbito que definió especialmente su trayectoria, ese fue el de la igualdad. Mari Carmen Castellano habló con orgullo de su trabajo en este terreno desde su etapa como concejala. Recordó el papel del Centro de la Mujer de Telde como referente insular, las actividades, formaciones y programas que se impulsaron, así como la puesta en marcha del primer plan transversal de igualdad del municipio.

Ese compromiso, subrayó, no fue coyuntural ni decorativo, sino profundamente humano y político. Por eso recibió con emoción la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad, un reconocimiento nacional que asumió con orgullo, pero también con humildad, entendiendo que detrás de esa distinción hay años de trabajo, sensibilidad social y cercanía con mujeres que han sufrido violencia o desigualdad.

Más allá del repaso biográfico, la entrevista permitió escuchar a una Mari Carmen Castellano reflexiva, serena y también crítica con el clima político actual. Desde la distancia que da el tiempo, aseguró que ve una política cada vez más complicada, con demasiado ruido, demasiada confrontación y pocas ganas reales de colaborar. Frente a eso, defendió una política útil, centrada en los problemas de la ciudadanía, en las calles limpias, en la atención a los vecinos, en los servicios básicos y en la respuesta efectiva desde las instituciones.

Sobre la situación actual del Ayuntamiento de Telde prefirió no hacer una valoración dura, aunque sí reconoció que percibe muchas carencias y que conoce la dificultad que supone la falta de personal técnico y administrativo. Recordó que ya en su etapa existían esas limitaciones, aunque hoy el problema parece agravado por las jubilaciones y la falta de cobertura de plazas esenciales. En su opinión, Telde sigue siendo una gran ciudad, con enormes posibilidades, pero también con grandes complicaciones estructurales.

Uno de los asuntos que consideró fundamentales para el futuro del municipio fue el de la movilidad y los accesos. Subrayó que los problemas de tráfico que sufre a diario Gran Canaria afectan directamente al desarrollo de Telde y a la calidad de vida de quienes viven y trabajan en la isla. A su juicio, la modernización real de la ciudad pasa por acuerdos entre administraciones para encontrar soluciones definitivas a ese cuello de botella permanente.

Cuando se le pidió algún consejo para el actual gobierno y para la oposición, optó por no dar lecciones, pero sí dejó mensajes claros. A unos y a otros les reclamó trabajo, cercanía, amor por la ciudad y voluntad de arrimar el hombro. Para ella, tanto quien gobierna como quien se sienta en la oposición debe hacerlo pensando en Telde y proponiendo soluciones, no únicamente enredándose en la crítica estéril.

Uno de los momentos más delicados y humanos de la entrevista llegó al recordar la etapa judicial que marcó durante años su vida política y personal. Mari Carmen Castellano habló de un tiempo muy duro, profundamente injusto, que afectó a su familia, a sus padres, a sus hijos y a su entorno más cercano. Recordó que fueron más de catorce años esperando un juicio y soportando una condena pública anticipada por parte de muchas personas.

Sus palabras fueron serenas, pero firmes. Expresó que fue una persecución política y una experiencia de enorme vulnerabilidad, aunque también dejó claro que siempre mantuvo la convicción de que la verdad terminaría imponiéndose. Fue, quizá, el momento más íntimo de toda la entrevista, el más cargado de dolor contenido, pero también de dignidad.

Ya en la recta final, la exalcaldesa volvió a mostrar el rasgo que más repitió durante toda la conversación: el optimismo. Dijo ser optimista por naturaleza y defendió que Telde sigue teniendo un potencial enorme. Una ciudad con playas, cumbre, ubicación estratégica y una identidad propia muy poderosa. A su juicio, el futuro del municipio pasa por dejar atrás conflictos internos, trabajar unidos y saber aprovechar todo lo bueno que Telde tiene.

Hoy, alejada de la primera línea política, vive una etapa más tranquila, centrada en su trabajo y en una vida menos expuesta. Pero sigue sintiendo el cariño de mucha gente en la calle, especialmente en su entorno más cercano, en La Garita. Y ese afecto popular, contado con sencillez durante la entrevista, fue también una forma de medir el poso que deja una trayectoria pública cuando se ha vivido con intensidad y con vocación de servicio.

La entrevista de Mari Carmen Castellano en El Pulso no fue solo una conversación sobre el pasado. Fue también una mirada serena sobre la política, sobre la ciudad y sobre el tiempo. Una forma de abrir el baúl de los recuerdos para reencontrarse con una etapa importante de la historia reciente de Telde y con una mujer que, desde distintas instituciones, trabajó por su municipio.

Porque hay figuras políticas que pasan por los cargos. Y hay otras que, para bien o para mal, quedan unidas a la memoria de una ciudad. Y Mari Carmen Castellano forma parte, sin duda, de esa historia reciente de Telde.

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