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LAS AULAS HABLAN: EL IES PRIMERO DE MAYO PIERDE MATRÍCULA MIENTRAS LA CONSEJERÍA MIRA PARA OTRO LADO

Las cifras, a veces, son el reflejo más fiel de la realidad. Y en el IES Primero de Mayo de Las Palmas de Gran Canaria empiezan a hablar por sí solas. El próximo curso arrancará con menos alumnos y con varias aulas vacías. No es un rumor de pasillo ni una simple percepción: el descenso de matriculaciones comienza a ser una preocupación para toda la comunidad educativa.
 
Durante la jornada de Puertas Abiertas, numerosas familias acudieron al centro para conocer las instalaciones antes de decidir dónde matricular a sus hijos. Lo que esperaban encontrar era un instituto preparado para recibir a una nueva promoción de estudiantes. Lo que muchos dicen haber visto fue un edificio que evidencia el paso del tiempo, con importantes carencias de mantenimiento y una imagen que no invita precisamente a confiar.
 
El resultado no tardó en llegar. Muchas familias decidieron optar por otros institutos cercanos, convencidas de que ofrecían mejores condiciones para el desarrollo académico de sus hijos.
 
Es verdad que el consejero de Educación del Gobierno de Canarias, Poli Suárez, preguntó por la situación tras hacerse públicas las denuncias sobre el estado del centro. Pero preguntar no es solucionar. Preguntar no arregla baños, no pinta paredes, no repara desperfectos ni devuelve la confianza perdida.
 
Y lo que nadie se explica es que el consejero siga en silencio.
 
Quizá el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, pueda solucionar este asunto mejor que su propio consejero de Educación, porque Poli Suárez, de momento, parece mirar para otro lado.
 
Mientras tanto, el calendario no espera. El periodo de matriculación avanza y las decisiones de las familias también. Cada alumno que se marcha representa mucho más que una plaza vacía: representa una familia que ha dejado de creer en la respuesta de la administración.
 
Y los padres lo tienen claro. Ya vendrá el PP a pedir el voto. Aquí le esperamos.
 
Porque las aulas vacías no aparecen de un día para otro.
 
Primero se vacía la confianza.
 
Y después… las clases.
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio

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