Los elementos depositados durante el acto permanecieron en el Rincón Plácido Fleitas sin que los asistentes, la organización ni los responsables municipales se ocuparan posteriormente de retirarlos.
El emotivo homenaje celebrado en Telde en memoria de las víctimas de los terremotos de Venezuela ha dejado una imagen muy diferente a la que el Ayuntamiento quiso proyectar durante el acto. Flores, velas y otros elementos utilizados como ofrenda o recuerdo quedaron abandonados en el suelo del Rincón Plácido Fleitas, junto a la plaza de San Juan, sin que nadie asumiera después la responsabilidad de retirarlos.
El encuentro tuvo lugar el sábado 27 de junio y fue organizado por el Ayuntamiento de Telde como muestra de solidaridad con las víctimas, sus familias y la comunidad venezolana residente en Canarias. Durante el acto participaron vecinos, representantes de la comunidad venezolana y autoridades civiles y religiosas, con la presencia del alcalde, Juan Antonio Peña. propio Consistorio había animado a la ciudadanía a depositar en este espacio velas, carteles, mensajes y diferentes muestras de apoyo durante los días posteriores al homenaje. Sin embargo, una iniciativa que pretendía convertir el enclave en un rincón de memoria y recogimiento terminó derivando en una estampa de abandono por la falta de previsión sobre la retirada de los materiales. flores, las velas consumidas y el resto de objetos colocados durante la ceremonia permanecieron tirados en el suelo, expuestos al deterioro y ofreciendo una imagen impropia de uno de los espacios más emblemáticos del casco histórico de Telde. Ni quienes depositaron las ofrendas, ni los organizadores del encuentro, ni los servicios municipales encargados del mantenimiento del entorno parecieron ocuparse posteriormente de recogerlos.
El homenaje fue presentado oficialmente como una demostración de respeto, fraternidad y cercanía con el pueblo venezolano. El Ayuntamiento destacó que decenas de asistentes habían depositado flores y encendido luces como símbolos de recuerdo, esperanza y solidaridad. Precisamente por el significado de esos objetos, resultaba especialmente necesario establecer una fecha y un procedimiento para retirarlos de manera respetuosa una vez concluido el periodo de homenaje. se cuestiona el sentido solidario del acto ni el dolor compartido con la comunidad venezolana. Lo que se denuncia es la falta de organización posterior. Convocar un homenaje municipal no consiste únicamente en preparar discursos, fotografías y publicaciones institucionales. También implica dejar el espacio público en condiciones adecuadas y garantizar que las ofrendas no terminen convertidas en desperdicios abandonados.
La situación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de que cada actividad organizada o respaldada por el Ayuntamiento cuente con un dispositivo de limpieza y retirada. La solidaridad y el respeto hacia las víctimas también deben demostrarse cuidando los símbolos depositados en su memoria y evitando que permanezcan tirados en el suelo durante semanas.
El homenaje merecía un cierre tan respetuoso como su celebración. Lo contrario convierte un gesto cargado de emoción en otra muestra de improvisación y dejación de responsabilidades municipales.
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