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«LA RESPONSABILIDAD NO CABE EN UNA GUANTERA»

¿La misma exigencia tecnológica que se impone al ciudadano se aplica también a quienes gestionan nuestros transportes públicos?

En España, el ciudadano debe estar siempre preparado. Preparado para pagar, para adaptarse a la siguiente norma y para comprar el siguiente dispositivo que promete mejorar su seguridad. Ahora, además del permiso de conducir y el seguro, llevamos una baliza conectada. A este paso, la guantera necesitará su propio departamento de telecomunicaciones.

La explicación tiene sentido: señalizar un vehículo inmovilizado, comunicar su ubicación y evitar que el conductor se juegue la vida colocando triángulos. Conviene aclararlo: la baliza transmite la posición cuando se activa; no va contando por dónde paseamos ni dónde nos tomamos el café.

Hasta ahí, entendido.

Pero uno tiene derecho a levantar la mano y preguntar, con educación: ¿la misma exigencia tecnológica que se impone al ciudadano se aplica también a quienes gestionan nuestros transportes públicos?

Porque sería tranquilizador que el entusiasmo por modernizar nuestras guanteras viniera acompañado de idéntico empeño en mantener las infraestructuras, prevenir fallos y ofrecer explicaciones claras cuando algo sucede en el ferrocarril.

No hace falta afirmar que nadie sabe dónde están los trenes para plantear una cuestión bastante seria: queremos saber si los sistemas funcionan, si el mantenimiento es suficiente y quién responde cuando las garantías fallan. Localizar un tren y garantizar que circule con seguridad son cosas distintas. Ambas merecen respuestas.

La seguridad no debería convertirse en una asignatura en la que el ciudadano tiene examen obligatorio y la Administración puede contestar que ya entregará el trabajo.

Si debemos comprar una baliza, se compra. Pero junto al tique también queremos transparencia, rigor y responsabilidades. No basta con explicarnos cómo debemos señalizar nuestra avería; necesitamos saber cómo se previenen y se corrigen los fallos de aquello que pagamos entre todos.

Todo esto se puede reclamar con respeto. El respeto no obliga a guardar silencio, ni la prudencia exige conformarse.

La baliza cabe en la guantera. La responsabilidad pública, por mucho que algunos lo intenten, no puede guardarse ahí.

Juan Santana Hernández, Periodista y Locutor

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