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EL PADRE BÁEZ ELOGIÓ A JUAN ANTONIO PEÑA EN ‘EL PULSO’ DE ONDA GUANCHE DONDE SE PLANTEÓ QUE DEBÍA REPARTIR MÁS RESPONSABILIDADES

Fernando Báez recordó los años compartidos con el alcalde de Telde, que lo acompañaba como cámara, y expresó su cariño: «Lo quiero como si fuera un hijo mío».

El padre Fernando Báez dedicó palabras de profundo afecto a Juan Antonio Peña durante su entrevista con Juan Santana Hernández en «El Pulso», el programa de la radio digital de Onda Guanche. La conversación, recuperada como homenaje al sacerdote, permitió conocer la estrecha relación que mantuvo con quien años después llegaría a ser alcalde de Telde.

Báez recordó a Peña como el joven que lo acompañaba con una cámara por barrancos, montañas y pueblos de Gran Canaria. Según relató, sus jornadas podían comenzar a las siete de la mañana y terminar a las siete de la tarde. Fueron años de recorridos, grabaciones y conversaciones que construyeron un vínculo mucho más cercano que una simple colaboración.

«Lo quiero como si fuera un hijo mío», manifestó el sacerdote. Explicó que lo había tratado como tal y que había procurado transmitirle enseñanzas durante aquella etapa. Al verlo convertido en alcalde, encontraba en él algo de lo aprendido en los caminos que recorrieron juntos.

«Yo pienso que algo mío hay en él», señaló. Báez habló de cualidades, actitudes y seriedad, y confesó que verlo le emocionaba. Sus palabras reflejaban el orgullo y el cariño de alguien que había conocido a Peña mucho antes de su llegada a la Alcaldía.

La conversación también abordó la dedicación del regidor al Ayuntamiento, y planteó que debía repartir más responsabilidades, en lugar de cargar sobre sus hombros tanto peso de la gestión municipal y vinculó esa recomendación con la necesidad de cuidar su salud.

Báez acompañó esa reflexión desde el afecto. Su valoración del alcalde fue favorable, aunque el consejo concreto de dar más juego al resto del equipo surgió durante el diálogo.

El sacerdote añadió una anécdota que puso una nota de humor. Contó que bromeaba con Agustín Pérez Cabrera, quien también lo acompañaba en algunas grabaciones: si su antiguo cámara Juan Antonio Peña había terminado siendo alcalde, a Agustín podía hacerlo presidente de Canarias.

Más allá de la broma, el recuerdo revelaba la importancia que Báez concedía a aquellos años compartidos. Para él, Peña seguía siendo el muchacho que salía temprano de su casa y caminaba durante horas a su lado, escuchando, grabando y aprendiendo.

«El Pulso» conserva así un testimonio de cariño hacia el alcalde de Telde y una reflexión sobre el reparto del trabajo municipal. Fernando Báez expresó su confianza y su afecto por Peña; Juan Santana Hernández puso sobre la mesa la conveniencia de que sus concejales asumieran más protagonismo y responsabilidades.

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