Aguas de Telde comenzó a trabajar este jueves desde las 7.00 horas, de una forma aparentemente improvisada, después de que los vecinos denunciaran ante el alcalde que el comunicado municipal no se correspondía con la realidad.
El Ayuntamiento de Telde difundió una nota de prensa asegurando que Aguas de Telde “ya actúa” en la calle Barcelona, en Jinámar, y que durante estos días se estaban realizando “diferentes catas e inspecciones” para conocer el alcance del hundimiento existente bajo la calzada.
Sin embargo, cuando se publicó ese comunicado, los vecinos aseguraban que en el lugar no se estaba realizando ninguna cata, no había operarios, maquinaria ni señalización municipal y nadie había aparecido por la zona desde el pasado 24 de julio.
Después de que los residentes trasladaran directamente al alcalde, Juan Antonio Peña, que la nota de Aguas de Telde no se ajustaba a la realidad, el regidor intervino a última hora de anoche. Tras esa gestión, Aguas de Telde comenzó esta mañana, desde las 7.00 horas y de una forma aparentemente improvisada, los trabajos para intentar solucionar el problema.
Es una buena noticia que, por fin, se actúe. Pero la cronología no puede maquillarse: primero se difundió una nota de prensa anunciando unas actuaciones que los vecinos no veían por ninguna parte y después, tras las protestas y la intervención del alcalde, llegaron los operarios y comenzaron las obras.
Primero fue el anuncio y después la solución.
Un problema denunciado desde marzo
Este asunto no fue descubierto porque el alcalde, algún concejal o un responsable municipal pasara casualmente por la calle Barcelona. El problema comenzó a hacerse público gracias a las denuncias de los vecinos y a las informaciones publicadas por Onda Guanche.
La primera advertencia se produjo después de la caída de un vecino el 3 de marzo de 2026. En aquel momento todavía no se había abierto el agujero actual, pero la carretera comenzaba a deformarse y ya mostraba señales evidentes de que algo estaba ocurriendo bajo el pavimento.
En junio, Onda Guanche volvió a informar sobre la situación. Para entonces, el agujero comenzaba a formarse y el peligro aumentaba.
Durante todo ese tiempo, el problema fue puesto en conocimiento directo del alcalde de Telde. No obstante, según los residentes, hasta el 24 de julio no acudió nadie al lugar.
Aquel día, después de la insistencia mediante mensajes enviados al teléfono móvil del alcalde, aparecieron una mujer con una tableta y un hombre con una linterna que, según los testigos, ni siquiera funcionaba correctamente. Durante unos veinte minutos fotografiaron y observaron el interior del agujero. Después se marcharon.
Desde ese 24 de julio y hasta la mañana de este jueves, los vecinos aseguran que no habían vuelto a ver allí a técnicos, operarios ni personal de Aguas de Telde realizando las catas que posteriormente anunció el comunicado municipal.
Una nota que no coincidía con lo que había en la calle
La nota de prensa aseguraba que “durante estos días” se estaban realizando catas e inspecciones sobre el terreno. Sin embargo, cuando fue difundida no se apreciaba ninguna excavación, maquinaria, delimitación de una zona de trabajo ni señal que demostrara la existencia de esas actuaciones.
Ante esta contradicción, los vecinos volvieron a dirigirse al alcalde.
Juan Antonio Peña respondió por WhatsApp a Onda Guanche:
“Buenas tardes. Ten en cuenta que es una obra, y considerable. Desde el primer momento se están realizando los trámites. Y espero poder hacerlo ya. Como sabes, la Administración tiene que contratar… Se mandó como nota de prensa hoy. Están por ahí, van prácticamente todos los días. Mañana también estarán”.
Onda Guanche trasladó al alcalde que, según los residentes, por la calle Barcelona no había pasado nadie desde el 24 de julio. A menos —dicho con ironía— que estuvieran trabajando debajo de la carretera y hubieran encontrado una entrada secreta para hacerlo sin ser vistos.
Aquí solo cabían dos posibilidades: o el alcalde estaba ofreciendo una información que no se correspondía con la realidad o alguien le estaba trasladando datos equivocados sobre las supuestas actuaciones.
Finalmente, después de esa conversación y de la intervención del alcalde a última hora de anoche, este jueves, desde las 7.00 horas, comenzaron los trabajos.
Una actuación aparentemente improvisada
La forma en la que comenzaron las obras también ha llamado la atención de los residentes.
Normalmente, este tipo de intervenciones se comunica previamente a los vecinos y se colocan señales provisionales para prohibir el estacionamiento, reservar la zona y permitir que los operarios y la maquinaria puedan trabajar con seguridad.
Sin embargo, en esta ocasión no hubo aviso previo ni se delimitó con antelación el espacio necesario para ejecutar las obras.
Cuando llegaron los operarios a primera hora de la mañana se encontraron con vehículos estacionados y tuvieron que ir preguntando por el vecindario quiénes eran sus propietarios para pedirles que los retiraran.
Esta situación refuerza la impresión de que la actuación se organizó con prisas, después de la intervención del alcalde a última hora de anoche, y no como parte de esos trabajos supuestamente planificados y continuados que anunciaba la nota de prensa municipal.
Si realmente las catas estaban previstas y se venían realizando desde días atrás, resulta difícil entender por qué no se avisó a los vecinos, no se colocaron señales de prohibición de estacionamiento y los trabajadores tuvieron que localizar sobre la marcha a los propietarios de los vehículos.
La presión vecinal obtuvo respuesta
Hay que reconocer que el alcalde reaccionó y que Aguas de Telde ya está actuando. Pero también hay que contar toda la verdad: las obras no eran visibles cuando el Ayuntamiento anunció públicamente que se estaban llevando a cabo.
La actuación llegó después de que los vecinos contradijeran el contenido de la nota municipal y exigieran una respuesta.
La Administración puede necesitar contratos, informes y trámites para acometer una reparación definitiva. Eso resulta comprensible. Lo que no se puede justificar es anunciar trabajos antes de que los ciudadanos puedan comprobar que realmente han comenzado.
Una nota de prensa no puede adelantarse a la realidad. Primero deben ejecutarse las actuaciones y después informar con exactitud sobre ellas, no al revés.
Un peligro sin señalización municipal
Durante todo este tiempo, el hundimiento permaneció sin una señalización adecuada colocada por el Ayuntamiento. Fue un vecino quien decidió pintar de rojo el contorno de la zona afectada para advertir del peligro a peatones, motoristas y conductores.
Esto es especialmente grave porque el propio alcalde reconoce que se trata de una obra “considerable”. Si existe una cavidad bajo la calzada y todavía se desconoce su verdadera dimensión, la primera obligación municipal era proteger y señalizar inmediatamente la zona.
No hace falta esperar un informe técnico para colocar vallas, conos o señales reflectantes. La burocracia puede retrasar una obra definitiva, pero nunca debe servir de excusa para desatender la seguridad de los ciudadanos.
El periodismo también consiste en comprobar
También resulta llamativo que determinados medios cercanos al Gobierno municipal reprodujeran la nota oficial sin acudir aparentemente a la calle Barcelona para comprobar si las catas anunciadas se estaban realizando.
Incluso se utilizó una fotografía publicada por Onda Guanche, en lugar de desplazarse hasta el lugar y obtener imágenes propias de los supuestos trabajos.
El periodismo no consiste solamente en copiar un comunicado institucional. También exige visitar la zona, hablar con los vecinos, contrastar las versiones y comprobar si aquello que anuncia una Administración coincide con la realidad.
Si algún medio hubiera acudido en ese momento a la calle Barcelona, habría comprobado lo mismo que denunciaban los residentes: no había catas, maquinaria ni operarios. Las obras comenzaron posteriormente, este jueves desde las 7.00 horas.
Los vecinos pagan impuestos y merecen seguridad y verdad
Los ciudadanos de Jinámar no están pidiendo ningún privilegio. Pagan sus impuestos municipales y tienen derecho a disponer de calles seguras, recibir información rigurosa y obtener una respuesta cuando denuncian un peligro.
Ahora corresponde ejecutar correctamente las obras, determinar el alcance real de la cavidad y garantizar que el hundimiento queda solucionado con todas las garantías.
También corresponde reconocer que la movilización de los vecinos, las publicaciones de Onda Guanche y la comunicación directa con el alcalde fueron determinantes para que finalmente se actuara.
Bienvenidas sean las obras, aunque hayan llegado después de meses de avisos. Pero no se puede aceptar que primero se anuncien actuaciones que nadie puede comprobar y que solo después de que los vecinos protesten aparezcan los operarios.
La realidad es sencilla: primero llegó la nota de prensa; después, la protesta de los vecinos; posteriormente, la intervención del alcalde a última hora de anoche; y finalmente, el inicio apresurado y aparentemente improvisado de los trabajos a las 7.00 horas de esta mañana.
Los ciudadanos merecen soluciones, seguridad y transparencia. No comunicados que se adelanten a los hechos ni relatos oficiales que solamente se convierten en realidad después de que alguien los ponga en evidencia.
Juan Santana, periodista y locutor de radio
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