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ALERTA EN TELDE: EL BARRANCO DE LOS CERNÍCALOS PODRÍA PERDER SU HISTÓRICA SAUCEDA SI SE ENTUBAN SUS AGUAS

La situación de las aguas que circulan por el Barranco de Los Cernícalos vuelve a generar preocupación entre quienes llevan años defendiendo este espacio natural. Tras las alteraciones que, presuntamente, habría provocado el paso del temporal Therese, surgen ahora dudas sobre las actuaciones que puedan plantearse para solucionar el problema y, especialmente, sobre la posibilidad de que se opte por entubar el cauce de agua.

Conociendo los intereses existentes en torno al aprovechamiento hidráulico de la zona y el papel de la Heredad de Aguas del Valle de Los Nueve, existe el temor de que una intervención concebida como solución termine provocando un daño ambiental difícilmente reversible.

El problema, sin embargo, podría tener una respuesta mucho menos agresiva. Si existe un tramo concreto en el que, por cualquier circunstancia, el agua desaparece bajo tierra, estaríamos ante aguas que continúan circulando de manera subterránea, aunque hayan dejado de ser visibles en superficie. En ese supuesto, la actuación debería centrarse exclusivamente en localizar el punto de infiltración y estudiar técnicamente la posibilidad de impermeabilizar o sellar ese tramo concreto, evitando que el agua se pierda bajo el terreno.

Lo preocupante sería que, aprovechando esta situación, se optara por una solución mucho más drástica y se procediera a canalizar o entubar el agua durante buena parte de su recorrido. Una actuación de estas características podría poner en serio peligro uno de los mayores valores naturales de Los Cernícalos: su extraordinaria sauceda.

Si el agua deja de circular de forma natural por el barranco, la vegetación asociada al cauce puede acabar sufriendo las consecuencias. El riesgo es que Los Cernícalos termine siguiendo un camino similar al experimentado en otros barrancos de Gran Canaria, donde la modificación de los cursos de agua ha provocado una profunda transformación del ecosistema y la desaparición de importantes masas de sauces.

Por eso estamos todavía a tiempo de exigir prudencia, transparencia y rigor técnico. No debería ejecutarse ninguna actuación irreversible sin escuchar previamente a especialistas que conozcan profundamente el funcionamiento hidrológico y ambiental del barranco. Y junto a los técnicos también debe tener voz una ciudadanía sensibilizada con la defensa de la naturaleza y de los espacios naturales de Gran Canaria.

Los Cernícalos no puede convertirse en otro ejemplo de cómo una solución rápida acaba generando un problema mucho mayor. Las decisiones que se adopten ahora pueden determinar el futuro de este enclave durante décadas.

El Barranco de Los Cernícalos puede estar en peligro. De todos depende exigir que cualquier intervención respete su equilibrio natural. No permitamos que una actuación equivocada termine destruyendo aquello que después será imposible recuperar.

Honorio Galindo, vicepresidente de la plataforma Salvar Chira Soria

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