Sonriente y clara muestras tu cara cuando por las mañanas exclamas…, ¡0s quiero españoles!.
Recta, justa e inmaculada como la nieve nueva recién caída, me resulta tu mirada siempre enamorada.
Porque eres como esa agua fresca y limpia que brota del manantial y se precipita libre al vacío embelleciendo sin distinción a todos tus hijos.
De color rojo y amarillo muestras tu única bandera, que es el alma pura que brilla más, que las estrellas en la constelación
Y nos invitas con tú presencia y obediencia a disfrutar de esa paz, siempre en perfecta armonía, día tras dia, con el resto de los pueblos que conforman nuestra España.
Por todo ello agradezco al Cielo, el que en tí, un cálido nido de amor, mi corazón canario hallara.
Ya nada ni nadie podrá jamás malograr este proyecto de futuro que juntos iniciamos un día.
¡Larga vida para ti!
Mi guapa «Constitución Española»
¡Qué cosas!
(*) Julio González Padrón, escritor y vecino de Telde


