Alcalde, menos literatura sentimental y más gestión municipal. Telde no necesita que le expliquen cuánto la quieren, sino que le demuestren cuánto están dispuestos a trabajar por ella.
Querido Juan Antonio Peña:
He leído su emotiva reflexión sobre los 675 años de Telde y debo reconocerle una cosa: como escritor de discursos sentimentales tiene usted futuro. Como alcalde, todavía tiene muchas asignaturas pendientes.
¡Qué bonito todo! Las abuelas llamando desde las puertas, las campanas repicando, los niños jugando en las plazas, los primeros amores, las cocinas familiares y los recuerdos de nuestros antepasados.
Casi se me saltan las lágrimas.
Pero, señor alcalde, cuando terminamos de leer tanta poesía y volvemos a la realidad, nos encontramos con una ciudad que necesita bastante más que palabras bonitas y fotografías institucionales.
Porque usted no acaba de llegar al Ayuntamiento. Lleva casi cuatro años gobernando Telde. CUATRO AÑOS. Tiempo suficiente para que los ciudadanos puedan distinguir entre los buenos deseos y los resultados de una gestión.
Habla usted de las calles que pisaron nuestros antepasados. Magnífico. Pero estaría bien que hablase también de las calles actuales que siguen esperando mejoras, de los socavones, de las aceras deterioradas y de los barrios cuyos vecinos sienten que las inversiones municipales nunca terminan de llegar.
Habla de quienes trabajaron y levantaron pequeños negocios. Precioso. Pero explíquenos cómo es posible que, después de tantos años de espera, el Mercado Municipal siga pendiente de abrir sus puertas con normalidad.
Habla del mar y de quienes vivieron de él. Estupendo. Pero hable también de Melenara, de sus problemas de contaminación, de los cierres al baño y de por qué todavía seguimos esperando respuestas definitivas sobre el origen de estos episodios.
Y ya que menciona a nuestros mayores, díganos también qué ciudad estamos dejando a quienes llevan toda una vida pagando impuestos y reclamando servicios públicos dignos.
Porque, señor Peña, los problemas de Telde no se solucionan con nostalgia ni con una colección de publicaciones emotivas en las redes sociales.
Usted escribe que desea que dentro de 25 años, cuando Telde cumpla 700, nuestros niños encuentren una ciudad más moderna, más justa y con nuevas oportunidades.
¡Hombre, alcalde! ¿Y por qué tenemos que esperar otros 25 años?
¿No sería mejor empezar ahora?
¿No sería conveniente aprovechar estos casi cuatro años de gobierno para demostrar que aquella renovación que usted prometía desde la oposición no era simplemente un magnífico ejercicio de interpretación política?
Porque recuerdo perfectamente a aquel Juan Antonio Peña que denunciaba, exigía, criticaba y prometía cambiar Telde.
¿Dónde está aquel muchacho?
¿Dónde quedó aquella rebeldía?
¿Dónde está aquella ilusión que despertó entre quienes creímos que llegaba una nueva forma de gobernar?
No vaya a resultar que el Juan Antonio Peña de la oposición era el protagonista de una película y el Juan Antonio Peña alcalde nos está ofreciendo una secuela bastante menos interesante.
Y, por cierto, no gobierna usted solo. Ahí están también el Partido Popular, Coalición Canaria y Más por Telde, compartiendo responsabilidades. Porque cuando se presume de los éxitos, todos aparecen en la fotografía; cuando llegan los problemas, también deberían aparecer para dar explicaciones.
Señor alcalde, nadie discute la grandeza histórica de Telde. Mucho menos el esfuerzo de quienes la construyeron durante siglos.
Lo que algunos discutimos es que esa historia sirva para envolver en papel de regalo una gestión municipal que todavía tiene demasiadas cuentas pendientes.
Los teldenses no necesitan que su alcalde les recuerde lo maravilloso que es querer a su ciudad. Lo saben perfectamente.
Lo que necesitan es comprobar que quien gobierna la quiere tanto como dice y que ese amor se traduce en hechos.
Porque amar Telde no consiste solamente en emocionarse ante su pasado. Consiste en trabajar por su presente, escuchar las críticas, atender a los barrios, resolver problemas y rendir cuentas sin convertir cualquier discrepancia en una ofensa personal.
Termino, señor Peña.
Hace 675 años, el papa Clemente VI firmó una bula que forma parte de nuestra historia.
Pero en pleno siglo XXI los ciudadanos no necesitamos más bulas, y mucho menos bulas políticas para justificar lo que todavía queda por hacer.
Usted ha tenido casi cuatro años para demostrar su proyecto. No pretenda ahora que nos emocionemos tanto con los 675 años de historia que nos olvidemos de examinar los casi cuatro años de su gobierno.
Y no se tome estas palabras como algo personal. Son una crítica política de alguien que también creyó que usted podía representar el cambio que Telde necesitaba.
Yo también quiero muchísimo a esta ciudad. Precisamente por eso me niego a conformarme con discursos hermosos mientras sus problemas siguen esperando soluciones.
Feliz 675 aniversario a todos los teldenses.
Y a usted, señor alcalde, una última petición:
Menos mirar al año 1351 y más mirar al Telde de 2026.
Que Clemente VI ya cumplió con su bula hace 675 años.
Ahora le toca a usted cumplir con los ciudadanos.
Y recuerde algo: la historia de Telde se escribe durante siglos, pero la gestión de un alcalde se juzga por lo que hace mientras ocupa el sillón.
Juan Santana, periodista y locutor de radio
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