La veterana periodista defendió el papel de las comisiones de fiestas, denunció el abandono institucional y recordó la memoria de Chano López Galán, figura clave del periodismo teldense.
El pregón de Maribel Castro en La Higuera Canaria no fue un pregón al uso. Ni largo, ni complaciente, ni cargado de tópicos festivos. Fue una intervención breve, directa y con carga reivindicativa, que dejó una idea central flotando entre los vecinos: solo el pueblo salva al pueblo.
Así lo resumió Manuel Ramón en una entrevista posterior con la propia Maribel Castro, en la que destacó el tono sencillo, claro y conciso de una intervención que apenas duró nueve minutos, pero que consiguió conectar con el sentir de los vecinos y con la realidad de muchos barrios de Telde.
Maribel explicó que este pregón tenía una historia detrás. Según relató, el pasado año la Asociación de Vecinos Las Naranjas y la comisión de fiestas vivieron una situación especialmente complicada por la falta de apoyo institucional. La periodista recordó que no se habrían adoptado las medidas necesarias para cortar el tráfico en una carretera tan sensible como la de La Higuera Canaria, lo que impidió la salida de la imagen del Sagrado Corazón, algo que, según señaló, no ocurría desde hacía muchos años.
Aquella situación fue denunciada públicamente y, como consecuencia de ese respaldo vecinal, la comisión de fiestas quiso que este año fuera Maribel Castro quien pronunciara el pregón. “De ahí salió lo que se escuchó: un pregón reivindicativo, de apoyo a las comisiones de fiestas y contra el abandono que sufren los barrios de Telde”, vino a resumir la periodista.
Durante la conversación, Maribel Castro puso el foco en una realidad que, a su juicio, se repite en numerosos núcleos del municipio: las fiestas populares sobreviven gracias al esfuerzo de unos pocos vecinos, mientras las administraciones no siempre están a la altura. Defendió que las comisiones de fiestas son mucho más que organizadoras de actos: son espacios de convivencia, memoria, identidad y participación ciudadana.
La periodista fue especialmente crítica con la situación actual de los barrios. Sostuvo que cuando se deja morir una fiesta, también se debilita la vida comunitaria. A su juicio, en los últimos años se ha dado más protagonismo a los actos del casco urbano que a las celebraciones tradicionales de los barrios, donde el asociacionismo vecinal ha sido históricamente una pieza fundamental.
La ausencia de buena parte de la corporación municipal en el acto también fue objeto de comentario durante la entrevista. Se recordó que Telde cuenta con 27 concejales y un importante número de asesores, pero que la presencia institucional en el pregón fue limitada. Maribel Castro citó, entre quienes sí estuvieron presentes, a María Calderín, José Luis Macías, Álvaro Monzón, Esmeralda Cabrera y Cristian Santana.
Manuel Ramón fue más allá y criticó que representantes públicos con dedicación y sueldo municipal no encontraran tiempo para acompañar a La Higuera Canaria en el arranque de sus fiestas. En su análisis, consideró que la ausencia de muchos cargos públicos refleja una preocupante desconexión con la vida real de los barrios.
La entrevista también sirvió para recorrer parte de la memoria periodística de Telde y Gran Canaria. Manuel Ramón recordó que en la casa de Maribel Castro, en la calle Viera y Clavijo, nació una de las primeras grandes experiencias periodísticas del municipio, vinculada a Producciones Galmar, Editorial Prensa Canaria, una emisora de radio y publicaciones impresas de amplia distribución gratuita.
Maribel Castro, con más de medio siglo de trayectoria en la comunicación, recordó sus inicios a los 17 años en el semanario deportivo Faicán y su paso por medios como El Eco de Canarias, donde conoció a Chano López Galán, padre de sus hijos y figura esencial en la historia del periodismo local.
Uno de los momentos más emotivos de la conversación llegó precisamente con el recuerdo de Chano López Galán. Maribel lamentó que Telde no haya reconocido suficientemente a una persona que impulsó proyectos periodísticos fundamentales para el municipio, entre ellos Onda Guanche y La Hoja Popular Canaria, una publicación gratuita que llegó a tener una enorme repercusión en la isla.
La periodista subrayó que los reconocimientos deben hacerse en vida y no solo de forma póstuma. En ese contexto, confesó que durante el pregón tuvo muy presente la memoria de Chano López Galán, especialmente al ver a su nieto intervenir de manera espontánea en el acto. Para Maribel, ese momento fue uno de los más emocionantes de la noche.
La intervención del nieto de la pregonera sorprendió a todos los presentes. Según relató, el niño debía limitarse a entregarle un ramo de flores, pero tomó el micrófono y se dirigió al público con una naturalidad que emocionó a su abuela y a buena parte de los asistentes. Maribel lo describió como un niño inteligente, sensible y con un corazón enorme, destacando además el fuerte parecido con su padre.
A la conversación se sumó también Paco Valido, quien felicitó a Maribel Castro por el pregón y coincidió en que La Higuera Canaria ha perdido parte del dinamismo vecinal que tuvo en otras épocas. Valido recordó una etapa en la que el barrio tenía más actividad, más convivencia, más asociacionismo y un mayor protagonismo social.
Tanto Maribel Castro como Manolo Ramón coincidieron en que La Higuera Canaria fue durante años un barrio vivo, con identidad propia y con una fuerte presencia vecinal. La comparación con la situación actual sirvió para reforzar el mensaje central del pregón: sin vecinos organizados, sin comisiones activas y sin apoyo real de las instituciones, los barrios corren el riesgo de apagarse.
El pregón de Maribel Castro no fue, por tanto, solo el inicio de unas fiestas. Fue una llamada de atención. Una defensa de las raíces populares. Un reconocimiento a quienes trabajan en silencio para mantener vivas las tradiciones. Y también una advertencia política y social: los barrios necesitan menos discursos y más presencia, menos obstáculos y más compromiso.
En La Higuera Canaria, Maribel Castro habló como periodista, como vecina comprometida y como memoria viva de una generación que entiende que las fiestas no son un trámite, sino una expresión de comunidad. Por eso, más allá del acto festivo, su mensaje quedó resumido en una frase que sirve de titular, reflexión y advertencia: solo el pueblo salva al pueblo.
Manuel Ramón Santana
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