La transparencia no puede reducirse a un examen administrativo donde se premia tener documentos colgados en una página web. Transparencia es responder, explicar, aclarar, comparecer, facilitar información sin rodeos y no esconderse cuando llegan las preguntas incómodas.
El Ayuntamiento de Telde presume de un 9,92 sobre 10 en el Índice de Transparencia de Canarias. Casi un sobresaliente perfecto. Casi matrícula de honor. Casi como si Telde fuera un ejemplo luminoso de claridad institucional, rendición de cuentas y gobierno abierto.
Pero la verdad por delante obliga a hacerse una pregunta muy sencilla: ¿alguien se cree de verdad que un Ayuntamiento donde la transparencia brilla por su ausencia puede tener casi un 10 en transparencia?
Porque una cosa es rellenar un portal, subir documentos, cumplir casillas técnicas y presentar una web más o menos ordenada. Y otra muy distinta es practicar una transparencia real, útil, comprensible y cercana al ciudadano.
Ahí está el gran problema: el Comisionado de Transparencia de Canarias, con este tipo de puntuaciones, lejos de aclarar, puede terminar confundiendo a la ciudadanía. Porque cuando un vecino escucha que Telde tiene un 9,92 en transparencia, puede pensar que vive en un municipio modélico. Y eso, sencillamente, no se corresponde con la percepción de muchos ciudadanos.
Un Ayuntamiento sin una verdadera cultura de transparencia no puede presentarse ante la opinión pública como si rozara la perfección. No es verdad. No al menos desde el punto de vista ciudadano, político y democrático.
La transparencia no puede reducirse a un examen administrativo donde se premia tener documentos colgados en una página web. Transparencia es responder, explicar, aclarar, comparecer, facilitar información sin rodeos y no esconderse cuando llegan las preguntas incómodas.
Por eso, este 9,92 no debería servir para sacar pecho, sino para abrir un debate serio: ¿qué está midiendo realmente el Comisionado?
Porque si un municipio con tantas dudas, silencios y zonas oscuras puede aparecer casi con la máxima nota, entonces el problema no solo está en el Ayuntamiento. También está en el sistema que mide esa supuesta transparencia.
Telde no necesita medallas digitales. Telde necesita verdad, claridad y respuestas. Y eso, por mucho 9,92 que se anuncie, todavía sigue pendiente.
Juan Santana, periodista y locutor de radio
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