El gallinero del Gobierno de Telde está alborotado, pero con el gallo repartiendo caramelos para mantener la tranquilidad del corral. En Telde ya no hace falta ver series en plataformas digitales. Basta con seguir el día a día del gobierno municipal para tener drama, intriga, giros de guion y hasta reparto de papeles secundarios.
Mientras el Partido Popular atraviesa sus propias “reordenaciones internas”, CIUCA tampoco parece vivir precisamente una primavera política. La concejal de Mercados, que entró con peso en la lista electoral, parece hoy instalada en un peculiar limbo institucional: está, pero casi no se nota. Cobra, pero no luce. Y en Jinámar, el rastrillo la espera desde hace tres años con más paciencia que un santo y más polvo que un expediente olvidado.
Pero parece que la edil tiene los fines de semana ocupados en otras actividades más apasionantes y, según dicen, de mucha altura. Porque claro, una cosa es bajar al rastrillo de Jinámar… y otra muy distinta es elevarse políticamente, aunque sea lejos de los puestos, los comerciantes y los vecinos que siguen esperando.
A la vez, en CIUCA empieza a circular con más fuerza la figura del concejal de Urbanismo. Casualidad o estrategia, cada vez tiene más presencia, más visibilidad y más protagonismo. En Telde ya hay quien no habla solo de urbanismo, sino de “urbanismo con futuro”. Y ese futuro, comentan algunos, podría pasar por relevar a Juan Antonio Peña si el actual alcalde decide mirar hacia el Cabildo o el Parlamento.
En Más por Telde, el guion tampoco se queda corto: un partido que se parte en dos, con uno que abandona la formación pero sigue en el gobierno y otro que permanece donde estaba. Una ruptura con convivencia incluida, como divorciarse y seguir compartiendo cocina, salón y nómina.
Y claro, con este panorama, el alcalde hace lo que cualquier buen equilibrista político haría: amarrar la mayoría repartiendo caramelos institucionales. Un área por aquí, un sueldo por allá, una responsabilidad para este, una silla para aquel… y que nadie se levante del corral.
Porque la imagen empieza a ser difícil de disimular: el gallinero del Gobierno de Telde está alborotado, pero con el gallo repartiendo caramelos para mantener la tranquilidad del corral. Mucho cacareo, mucho aleteo, pero todos bien colocados en su palo.
Mientras tanto, los ciudadanos observan. Ven concejales apartados pero en nómina, tránsfugas de VOX y Más por Telde sentados en el gobierno cobrando sueldo, asesores avisando de que el tiempo se acaba y proyectos que siguen esperando mejor suerte.
Así está Telde: un gobierno que aguanta, pero no avanza al mismo ritmo; un alcalde que gobierna mientras mira al siguiente destino; unos partidos que sostienen mientras se fragmentan; y una ciudadanía que espera algo más que movimientos internos.
Porque al final, la pregunta sigue en el aire:
¿Esto es estabilidad… o simplemente supervivencia?
En Telde, de momento, parece más lo segundo.
Juan Santana, periodista y locutor de radio
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