Telde avanza”, Y sería verdad: avanza tarde, perdiendo puestos y amarrada con una cuerda. Semáforos apagados, calles sucias y una representación municipal de casi 15.000 euros que perdió su turno en Teror: el Gobierno que venía a cambiar Telde ha cumplido su promesa, pero para dejarla peor.
Por Juan Santana Hernández
En Telde se ha implantado un nuevo método de gestión municipal: si algo no funciona, se le hace una fotografía; si continúa estropeado, se convoca una fiesta; y si tiene que moverse, se amarra con una cuerda.
El Gobierno de Juan Antonio Peña llegó prometiendo cambiarlo todo. Y hay que reconocer que ha cumplido: ha cambiado la preocupación de los vecinos por la resignación, la paciencia por el hartazgo y la gestión municipal por una interminable sesión fotográfica.
Poco a poco, en Telde ha ido dejando de funcionar casi todo. Los semáforos parecen haberse declarado objetores de conciencia, la limpieza no alcanza a muchos barrios, los servicios municipales avanzan con dificultades y el alcalde recorre actos, fiestas e inauguraciones con una puntualidad que ya quisieran para sí las reparaciones pendientes.
Porque si algo funciona perfectamente en Telde es la cámara fotográfica de Alcaldía.
SEMÁFOROS DECORATIVOS Y CONDUCTORES A LA AVENTURA
En varias calles del entorno del Mercado Municipal, los semáforos llevan tiempo fuera de servicio. Los vecinos han denunciado situaciones de peligro para conductores y peatones, elementos deteriorados y cruces en los que atravesar la calzada se ha convertido en una mezcla de cálculo matemático, fe religiosa y reflejos de supervivencia. Las denuncias vecinales fueron publicadas el pasado mes de agosto.
Antes, cuando fallaba un semáforo, aparecía algún agente de la Policía Local para ordenar el tráfico. Ahora, según cuentan numerosos conductores, la prioridad se decide mediante contacto visual, un gesto con la mano, dos bocinazos y un rápido acuerdo diplomático entre vehículos.
En Telde ya no se circula: se negocia.
Cada cruce es una mesa de diálogo y cada conductor, un mediador internacional. Solo falta que el Ayuntamiento reparta chalecos antibalas y publique un bando recomendando encomendarse al Santo Cristo antes de salir de casa.
LA LIMPIEZA QUE SOLO SE VE EN LAS NOTAS DE PRENSA
Luego está la limpieza. María González Calderín habla de maquinaria, contenedores, modernización, eficacia y magníficos resultados. Si uno leyera únicamente las notas de prensa municipales, creería que Telde está tan limpia que se podría comer directamente en el suelo.
El problema aparece cuando se sale del despacho y se pisa la calle.
En Jinámar, el PSOE denunció recientemente que el barrio estaba siendo atendido por solo cuatro barrenderos cuando, según la formación, necesitaría diez. También señaló la acumulación de quejas vecinales y la insuficiencia del personal disponible. La denuncia detallaba la situación del servicio.
Pero no se preocupen. Probablemente la basura no exista. Será una ilusión óptica, una campaña de la oposición o una nueva modalidad de decoración urbana. Calderín anuncia que las incidencias disminuyen, mientras las bolsas, los restos y la suciedad parecen aumentar por su cuenta y riesgo.
Debe de tratarse de basura autónoma. Basura sin vinculación contractual con el Ayuntamiento.
Tenemos más contenedores, más maquinaria, más titulares y más fotografías. Lo único que sigue faltando en demasiados rincones es aquello para lo que se paga todo lo anterior: limpieza.
JUAN ANTONIO PEÑA, EL ALCALDE CON FLASH INCORPORADO
Y mientras Telde intenta circular, cruzar una calle o encontrar un rincón limpio, Juan Antonio Peña continúa con su particular ruta turística: de fotografía en fotografía y de fiesta en fiesta.
Peña es posiblemente el único servicio municipal que nunca descansa cuando hay una cámara cerca.
Puede faltar un policía regulando el tráfico, un barrendero en un barrio o el enganche de una carreta, pero jamás faltará una sonrisa institucional preparada para las redes sociales. El alcalde ha perfeccionado una modalidad política extraordinaria: aparecer en todos los actos sin que su presencia se traduzca necesariamente en que funcionen los servicios públicos.
Peña no gobierna: posa.
Y cuando termina de posar, vuelve a posar desde otro ángulo para demostrar que la primera fotografía también estaba bien gestionada.
LA CARRETA QUE RETRATÓ A TODO UN GOBIERNO
El esperpento alcanzó su máxima expresión en la Romería-Ofrenda del Pino, en Teror.
Telde, segundo municipio más poblado de Gran Canaria y ciudad que celebra sus 675 años de historia, debía desfilar en el puesto número 7. La fecha de la romería se conoce desde hace un año porque, salvo sorpresa celestial, el 7 de septiembre llega siempre después del 6.
Sin embargo, la carreta municipal perdió su turno por un problema en el sistema de enganche con la yunta. Nueva Canarias-Bloque Canarista y Onda Guanche sostienen que terminó incorporándose en el puesto 17 y que se recurrió a un sistema de amarre con cuerdas. NC-BC ha exigido explicaciones sobre quién revisó y autorizó la salida.
Otra crónica sitúa la incorporación efectiva en el puesto 14 y señala que el problema quedó solucionado a las 16.50 horas. Lo indiscutible es que Telde perdió la séptima posición asignada por el fallo del enganche.
Hasta las informaciones bailan entre el 14 y el 17. Pero el ridículo no necesita calculadora: Telde debía salir en el 7 y terminó saliendo cuando pudo.
Una representación institucional preparada durante semanas llegó a Teror sin tener resuelto correctamente aquello que permite a una carreta hacer lo más elemental en la vida de una carreta: engancharse y caminar.
Ni siquiera había que inventar el teléfono móvil. Solo había que comprobar un enganche.
CASI 15.000 EUROS: ¿QUIÉN COBRÓ Y POR QUÉ?
La presencia de Telde en la romería contó, según la información publicada por Onda Guanche, con un presupuesto total de 14.980 euros. Dentro de esa cantidad figurarían unos 4.000 euros por trabajos contratados y aproximadamente 1.300 euros para productos hortofrutícolas. La información reclama que el Gobierno detalle las partidas y los servicios prestados.
La web municipal identifica a Alejandro Jiménez Marchena como diseñador de la propuesta, pero no especifica cuánto cobró, si fue contratado directamente ni quiénes recibieron las restantes cantidades. Por tanto, no procede señalar a ninguna persona sin documentación. Lo que procede es exigir transparencia.
¿Quién cobró cada factura? ¿Qué empresa o profesional recibió los 4.000 euros? ¿Qué trabajos concretos incluía ese encargo? ¿Quién suministró los productos por 1.300 euros? ¿Cuánto costaron las guaguas, la logística, el transporte y los restantes servicios? ¿Quién comprobó el enganche? ¿Quién dio el visto bueno? ¿Y quién autorizó finalmente la salida?
No se está acusando a nadie de quedarse con dinero. Se está pidiendo algo mucho más sencillo: que el Ayuntamiento publique los contratos, los proveedores, las facturas y los informes de conformidad.
Porque los 14.980 euros no salieron del monedero de Juan Antonio Peña ni de la cartera del concejal de Festejos. Salieron de los recursos públicos. Y el dinero público tiene una mala costumbre: exige explicaciones.
LOS PARTICIPANTES NO TIENEN LA CULPA
Que nadie intente cargar ahora la responsabilidad sobre los grupos folclóricos, agricultores, trabajadores, niños, familias y vecinos que acudieron a Teror. Ellos pusieron el esfuerzo, la ilusión y la dignidad que faltaron en la planificación institucional.
El problema no fue la gente de Telde. El problema fue quien tenía que organizar, supervisar y garantizar que todo estuviera listo.
Nueva Canarias lo ha resumido con claridad: no se trató únicamente de una mala imagen, sino de una improvisación que también planteó interrogantes sobre la seguridad de personas y animales.
UN GOBIERNO RETRATADO POR SU PROPIA CARRETA
La carreta de Teror ha terminado convirtiéndose en la metáfora perfecta del Gobierno de Juan Antonio Peña: mucha presentación, mucha fotografía, adornos colocados a última hora, dificultades para engancharse con la realidad y una llegada bastante más tarde de lo anunciado.
Peña prometió poner Telde en movimiento. Y vaya si lo ha conseguido.
Los conductores se mueven como pueden entre semáforos apagados. Los peatones se mueven con cuidado para no ser atropellados. Los vecinos se mueven alrededor de la basura. La carreta se movió después de perder su turno. Y el alcalde se mueve de fotografía en fotografía y de fiesta en fiesta.
Lo único que falta para completar el espectáculo es una nota de prensa municipal proclamando que la participación de Telde en Teror fue un éxito histórico.
“Telde avanza”, podrían titular.
Y sería verdad: avanza tarde, perdiendo puestos y amarrada con una cuerda.
Juan Santana, periodista y locutor de radio
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