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«SER DE IZQUIERDAS»

Si escribes en el buscador de Google «ser de Izquierdas» (tal cual), lo primero que te aparece es la definición que ofrece Gemini, la inteligencia artificial del propio buscador, y te dice lo siguiente: «Ser de Izquierdas significa defender la igualdad social, la justicia económica y la intervención del Estado para reducir las diferencias entre clases.»…

Si le planteamos la misma cuestión a Chat GPT, su respuesta (extensa) es la siguiente: «Ser de Izquierdas significa tener una ideología política que, generalmente, defiende:

La igualdad social: reducir las desigualdades económicas y sociales. La redistribución de la riqueza: que quienes más tienen contribuyan más mediante impuestos.

Los servicios públicos: sanidad y educación públicas, universales y de calidad.

Los derechos laborales: salarios dignos, sindicatos y protección de los trabajadores.

Los derechos sociales: igualdad de género, derechos LGTBIQ+ y lucha contra la discriminación.

Ser de izquierdas no significa necesariamente ser comunista o socialista. Hay distintas corrientes: socialdemocracia, progresismo, socialismo, comunismo, anarquismo, etc.

En pocas palabras: ser de Izquierdas suele significar defender una sociedad más igualitaria, donde las oportunidades y los derechos no dependan tanto del dinero o del origen de cada persona.»

Entonces, si hasta la Inteligencia Artificial lo tiene tan claro ¿Por qué hay quienes muestran rechazo hacia la Izquierda como concepto en sí? En serio puede ser algo «malo» creer en los valores mencionados: ¿en la igualdad social, en los Derechos laborales y sociales y servicios públicos válidos para todos y todas?

No hablamos de los sectores conservadores de la política (las formaciones de Derechas). Esas ya sabemos que se oponen a la igualdad social porque en su «ideario» siempre estará presente la diferencia de clases. Siempre defenderán que haya sectores privilegiados (ellos) y otros no tanto. Esgrimen en su defensa que la Izquierda suele buscar una mayor igualdad de resultados (mediante la redistribución de la riqueza), mientras ellos pregonan la supuesta igualdad de oportunidades. Digo «supuesta» porque si de entrada niegan la igualdad social, es evidente que las oportunidades no serán las mismas para quien tenga más (más dinero, más recursos), que para quien tenga menos…

Sostienen, además, para oponerse a los servicios públicos, que éstos suelen ser menos eficientes, más costosos y más propensos a la burocracia que los modelos que permiten la libre competencia o la colaboración público-privada. Otra falacia por su parte: si lo público fuese tan «malo» como cuentan, ninguna empresa del sector privado querría participar de un negocio aparentemente ruinoso. Cuando hablan de colaboración público-privada se trata del primer paso para privatización total. Lo hemos visto a nivel estatal con muchas grandes empresas que pasaron del control público a control privado, y ahora sólo benefician a grandes lobbies empresariales y no a la ciudadanía. Lo vemos ahora también cuando, desde las Comunidades Autónomas gobernadas por la Derecha, la inversión en Educación (colegios, universidades), o en Sanidad (centros de salud, hospitales) disminuye mientras crecen las «ayudas» a centros concertados…

Desde la Derecha se mandan estos mensajes contradictorios y alcanzan a una parte de la población: máxime cuando para fomentar el rechazo a la Izquierda se alimenta de la historia del siglo XX, donde la aplicación extrema de ideologías de izquierda (como el marxismo-leninismo en la Unión Soviética, la Europa del Este o Maoísmo en China) derivó en dictaduras, colapso económico y violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos. Pero «olvida» mencionar las dictaduras, colapsos económicos y violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos producidas (igualmente) por las numerosas dictaduras de Derecha que también produjo el siglo XX y que algunas se siguen repitiendo en el siglo XXI. El problema entonces no está en la izquierda, sino en la utilización extrema del mando para oprimir al pueblo; algo que no va de izquierdas o derechas, sino de puro autoritarismo…

Entonces ¿Por qué hay gente de a pie (obreros, pensionistas, etcétera) que ven con malos ojos a la Izquierda? Posiblemente por la influencia de los populismos: los discursos basura de «Primero los de casa», el mensaje de inseguridad (falsa) que apela a los miedos y a la sensación de indefensión que pregona la Derecha populista (que si te pueden atracar, que si te van a ocupar la casa, etc.) y que ellos van a «solucionar» con mano dura…Pero también tiene su influencia ese cuento que nos vendieron hace unos años con lo de «ser clase media». Una ilusión que hace que una parte de la población ya no se auto-identifica como «clase obrera», sino como «clase media» o aspira a serlo. Si eres clase media te identificas con lo que pregona la Derecha (te consideras más que un trabajador o trabajadora normal. Estás por encima). Una «moto» muy bien vendida. La realidad es que si necesitas ganar un sueldo para vivir eres obrero u obrera. No perteneces a la clase «alta» ni estás a medio camino de nada…

Pero vuelvo al principio: si hasta la IA tiene claro que ser de Izquierda significa defender la Igualdad social y laboral, defender los servicios públicos (Sanidad, Educación y demás), y los Derechos Sociales (Igualdad de género, lucha contra la discriminación, Derechos LGBTIQ+, etcétera) … ¿Dónde está el problema? Por mi parte, al igual que estoy orgulloso de ser canarista, tengo que decir que también siento orgullo de ser de Izquierdas. SIEMPRE…

Ángel Rivero

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