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«ROBOTS, INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EMPLEO: EL PROGRESO TAMBIÉN DEBE SER SOCIAL»

La incorporación de robots humanoides y sistemas de inteligencia artificial a la industria avanza a gran velocidad. Grandes fabricantes de automóviles de todo el mundo ya están probando tecnologías capaces de realizar tareas que hasta ahora desempeñaban trabajadores. Lo que hace pocos años parecía ciencia ficción comienza a convertirse en una realidad cotidiana en las fábricas.

Desde SITCA entendemos que el progreso tecnológico es inevitable y, además, puede aportar importantes beneficios. La automatización puede mejorar la productividad, aumentar la seguridad en determinados puestos de trabajo y contribuir al desarrollo económico. Negar esta realidad sería tan inútil como contraproducente.

Sin embargo, aceptar el avance tecnológico no significa renunciar a plantear las preguntas que afectan directamente a los trabajadores y al conjunto de la sociedad. Porque la cuestión no es únicamente cuántos robots llegarán a las empresas, sino qué consecuencias tendrá su implantación sobre el empleo, los salarios y los derechos laborales.

La historia demuestra que las grandes transformaciones tecnológicas generan riqueza, pero también que esa riqueza no siempre se distribuye de manera justa. Si las empresas incrementan su producción y sus beneficios gracias a la sustitución de trabajadores por máquinas, resulta imprescindible garantizar que los frutos de ese progreso no queden concentrados exclusivamente en unos pocos.

Pero existe una cuestión aún más profunda. Nuestro sistema de pensiones, la sanidad pública, las prestaciones sociales y, en definitiva, el Estado del Bienestar, se sostienen en gran medida gracias a las cotizaciones de trabajadores y empresas. Si cada vez son menos las personas empleadas porque determinadas funciones pasan a ser realizadas por robots o sistemas automatizados, la pregunta es inevitable: ¿quién financiará ese sistema?

No se trata de una ocurrencia ni de un debate lejano. Cada vez más economistas, expertos y organizaciones plantean la necesidad de repensar los mecanismos de financiación de la protección social en una economía crecientemente automatizada. Incluso se habla ya de fórmulas que permitan que las empresas contribuyan de manera específica por el uso intensivo de tecnologías que sustituyen empleo humano.

Desde SITCA creemos que este debate debe abordarse con seriedad y sin prejuicios. La tecnología debe estar al servicio de las personas y no al revés. La modernización de la economía no puede construirse sobre el debilitamiento de los derechos laborales ni sobre el riesgo de hacer insostenibles los sistemas públicos que garantizan la cohesión social.

Por eso defendemos que la implantación de la inteligencia artificial y la robotización debe ir acompañada de diálogo social, protección del empleo, formación continua para los trabajadores y una reflexión profunda sobre cómo repartir los beneficios del progreso tecnológico.

El futuro llegará, con o sin robots. Lo verdaderamente importante es decidir entre todos qué modelo de sociedad queremos construir cuando llegue.

Antonio Rodríguez
Secretario General de SITCA

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