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PRUDENCIA O PARÁLISIS: CUANDO NO HACER NADA TAMBIÉN ES UNA DECISIÓN

En la gestión pública, las palabras importan, los gestos importan y uno va haciéndose una idea de quien es quien por su comportamiento diario. Cuando el concejal de Urbanismo, Juan Francisco Jiménez Moreno, (Ciuca) mudo durante los tres años que van de mandato en el Ayuntamiento de Telde, se dedicó a gesticular y a menospreciar al compañero concejal Héctor Suárez, hecho ocurrido en el último Pleno ordinario, o es entrevistado a la carta y habla conceptos como la prudencia, para justificar lo que, en la práctica, es ausencia de gestión, te quedas retratado.

En el último Pleno ordinario de Telde, el debate sobre la gestión del área de Jiménez Moreno, en el área Urbanismo creció en intensidad ante la falta de decisiones que está disfrazando de cautela institucional que puede traducirse en bloqueo administrativo, inseguridad jurídica y frustración ciudadana. Y eso, lejos de proteger el interés general, lo debilita.

Ahora se llama así

Retrasar expedientes, evitar posicionamientos o dilatar procesos bajo el argumento de la prudencia puede traducirse en bloqueo administrativo, inseguridad jurídica y frustración ciudadana. Y eso, lejos de proteger el interés general, lo debilita.

El urbanismo, en particular, exige liderazgo, claridad y capacidad de ejecución. Es un ámbito donde la parálisis no es neutra: afecta al desarrollo económico, a la planificación del territorio y, en última instancia, a la calidad de vida de los vecinos.

No se trata de reclamar decisiones precipitadas ni de ignorar la complejidad de los procedimientos. Se trata de exigir coherencia entre el discurso y la acción. Si la prudencia se convierte en una coartada para no actuar, deja de ser una virtud para convertirse en un problema.

La ciudadanía no espera perfección, pero sí compromiso. Y, sobre todo, espera que quienes ocupan responsabilidades públicas ejerzan su función con determinación, transparencia y sentido de responsabilidad. Porque gestionar no es solo evitar errores: es también asumir riesgos y tomar decisiones.

La responsabilidad política no se limita a cumplir etapas administrativas. También implica generar confianza, ofrecer horizontes claros y, sobre todo, convertir los procedimientos en resultados concretos. Cuando eso no ocurre, los avances técnicos corren el riesgo de convertirse en simples espejismos.

En los mentideros políticos se habla de la priorización de intereses políticos de cara a las próximas elecciones locales frente a las responsabilidades propias de la concejalía. En este sentido, se cuestiona que el actual responsable de Urbanismo, Juan Francisco Jiménez Moreno, esté centrando su atención en su futuro político en lugar de en la resolución de los retos actuales del municipio de Telde.

Canarias Informativa

 

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