Ad Space

«PLUS ULTRA: MASCARILLAS, RESCATES, DUBÁI Y EL PSOE ATRAPADO EN LA TORMENTA PERFECTA»

La política española amaneció con el PSOE intentando apagar un incendio con una pistola de agua de los chinos. El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama Teixeira ha levantado el secreto de las actuaciones del denominado “caso Plus Ultra” y el panorama que describe el auto parece más una mezcla entre thriller financiero, serie política y manual avanzado de ingeniería de influencias.
 
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha sido citado como investigado el próximo 2 de junio como presunto líder de una “estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias” relacionada con el rescate de Plus Ultra Líneas Aéreas.
 
Y mientras en Ferraz buscan desesperadamente el botón de “modo víctima”, en Canarias muchos han empezado a recordar una pequeña “casualidad” que ahora vuelve a tomar fuerza política:
fue precisamente Plus Ultra la compañía utilizada para traer material sanitario y mascarillas a Canarias durante la pandemia.
 
Durante la pandemia, el Gobierno de Canarias adjudicó vuelos de emergencia para traer material sanitario desde China. Formalmente la adjudicataria fue una intermediaria llamada One Airways, pero quien terminó operando aquellos vuelos fue Plus Ultra.
 
Sí. La misma Plus Ultra.
 
La misma compañía que después recibió un rescate de 53 millones de euros de la SEPI.
La misma que ahora aparece en una investigación judicial por presuntas influencias políticas.
La misma que, según el auto judicial, estaba rodeada de contactos, intermediarios, contratos opacos y sociedades instrumentales.
 
Y claro… el ciudadano empieza a hacerse preguntas.
 
Porque mientras los canarios estaban encerrados en casa contando contagios y buscando mascarillas hasta debajo de las piedras, algunos parecían tener acceso privilegiado a vuelos, contratos, ayudas públicas y contactos de primer nivel.
 
Ángel Víctor Torres y el incómodo efecto boomerang
 
En aquel momento el presidente de Canarias era Ángel Víctor Torres. Y aunque el auto conocido hasta ahora no lo sitúa como investigado en esta pieza, políticamente el asunto vuelve a colocar su etapa de gobierno bajo el foco.
 
Porque la coincidencia es demasiado llamativa para no generar debate:
 
* Plus Ultra trayendo material sanitario a Canarias.
* Plus Ultra siendo posteriormente rescatada con dinero público.
* Plus Ultra apareciendo ahora vinculada a una presunta trama de influencias.
* Y todo ello ocurriendo mientras gobiernos socialistas gestionaban operaciones millonarias en plena pandemia.
 
¿Es prueba de algo? No necesariamente.
¿Es políticamente explosivo? Absolutamente.
 
El problema del PSOE ya no es solo judicial. Es narrativo. Porque cada semana parece aparecer una nueva historia donde siempre se repiten los mismos ingredientes:
 
* contratos urgentes,
* intermediarios,
* asesores,
* empresas “estratégicas”,
* rescates públicos,
* y una enorme nube de coincidencias.
 
Y cuanto más intentan explicar que todo era normal, más sensación queda de que durante la pandemia hubo quienes encontraron una autopista administrativa mientras los ciudadanos normales seguían atrapados en la rotonda de la burocracia.
 
Porque la pregunta política empieza a ser demoledora:
¿cómo una compañía relativamente pequeña terminó convertida en pieza estratégica de vuelos sanitarios, rescates públicos y ahora una investigación de la Audiencia Nacional?
 
El auto del juez Calama habla incluso de sociedades offshore en Dubái, contratos de consultoría elaborados “ad hoc”, pagos triangulados y movimientos financieros que parecen sacados de una serie de sobremesa sobre corrupción internacional.
 
Según la investigación, existiría una red organizada que utilizaba sociedades instrumentales para canalizar fondos y ejercer influencias ante organismos públicos. El magistrado sostiene que esa estructura habría actuado para beneficiar a terceros interesados en obtener decisiones favorables relacionadas con Plus Ultra.
 
Vamos, que mientras en televisión se hablaba de “salvar empleos” y “proteger sectores estratégicos”, por detrás parece que algunos manejaban la política como si fuera una gestoría VIP de contactos.
 
La ironía política es brutal.
 
Durante años, el PSOE vendió la idea de ser la reserva moral de la democracia española, los guardianes de la ética pública y los grandes regeneradores frente a la corrupción ajena.
 
Y ahora el país se encuentra leyendo autos judiciales donde aparecen:
 
* rescates multimillonarios,
* presuntas influencias,
* sociedades en Dubái,
* pagos sospechosos,
* y nombres históricos del socialismo español.
 
Mientras tanto, el ciudadano observa todo con una mezcla de cansancio, sarcasmo y resignación.
 
Porque al final la sensación que queda en la calle es sencilla:
para conseguir una ayuda social hace falta entregar veinte papeles, esperar meses y soportar tres citas previas… pero para mover millones públicos parece que algunas puertas se abrían mucho más rápido.
 
Y ahí está el verdadero problema político del PSOE:
que ya no se discute solo si hubo o no irregularidades.
Lo que empieza a romperse es la credibilidad de todo un discurso construido durante años sobre la supuesta superioridad ética de la izquierda española.
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio
 
 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *