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PADRE BÁEZ EN EXCLUSIVA PARA ONDA GUANCHE TRAS RECIBIR EL ALTA HOSPITALARIA: “ENTRAR EN EL HOSPITAL ES ENTRAR EN BUENAS MANOS”

El sacerdote agradece el trato recibido durante su ingreso, reivindica la fuerza de la oración y defiende que la actitud positiva ayuda a afrontar la enfermedad. “El pesimismo te hunde; hay que decir: voy a salir de esta”, afirma

El sacerdote Fernando Báez, popularmente conocido como Padre Báez, ha recibido el alta hospitalaria tras permanecer ingresado durante varios días. En una conversación concedida al profesor y comunicador, Manuel Ramón Santana en exclusiva para Onda Guanche Digital y Onda Guanche Radio, el religioso se mostró agradecido por las muestras de cariño recibidas, por las visitas de amigos y representantes de la Iglesia, y especialmente por el trato del personal sanitario, auxiliar, de limpieza y de seguridad del centro hospitalario.

Báez quiso dejar claro desde el primer momento que la oración ocupa un lugar esencial en su vida, aunque matizó que no debe entenderse como una forma de “forzar” la voluntad de Dios. “La oración es hablar con Él, y nada hay en el mundo mejor que la oración. Debe ser constante, desde por la mañana hasta la noche, pero no para mover a Dios, porque a Dios nadie lo mueve”, señaló.

El sacerdote también destacó el papel de los profesionales sanitarios en su recuperación. “Dios actúa a través de los hombres, y en este caso a través de los médicos y del personal sanitario”, afirmó. En ese sentido, insistió en que se marcha “agradecidísimo” por el trato recibido: “Entrar en el hospital es entrar en buenas manos. Allí tratan por igual a todo paciente que entra”.

Durante la entrevista, Padre Báez reconoció que todavía se encuentra en fase de recuperación y algo debilitado. No pudo precisar con exactitud cuántos días permaneció ingresado, al asegurar que aún se siente “convaleciente” y con la mente “un poquillo floja”. Aun así, defendió la importancia de mantener una actitud positiva ante la enfermedad. “El pesimismo te hunde y te destroza. Hay que decir: voy a salir de esta, tiro para adelante”, expresó.

Uno de los momentos más emotivos para el sacerdote fue, según explicó, recibir la visita de los obispos. “Ver a personajes tan importantes de la Iglesia que te visitan, te acompañan y te animan, eso es una de las mejores medicinas”, sostuvo.

Báez confirmó que sigue en activo como sacerdote. Aunque recordó que “un sacerdote no se jubila nunca”, explicó que continúa vinculado como capellán de San Juan de Dios y que presta servicio pastoral en Las Huesas, donde colabora en la parroquia en ausencia del párroco titular, Vicente Quintana, que también atraviesa problemas de salud.

Sobre su movilidad, descartó volver a usar la moto, que durante años fue uno de sus medios habituales para recorrer la isla. “Con cerca de 80 años, la moto es un peligro”, reconoció. No obstante, recordó que durante el tiempo que la utilizó fue siempre prudente y nunca sufrió un accidente. Ahora, durante su recuperación, son familiares y allegados quienes le ayudan en sus desplazamientos.

El sacerdote también se mostró dispuesto a seguir colaborando con los medios de comunicación. “No me cierro a nadie. En la medida en que me lo soliciten, ahí estaré”, afirmó. Para Báez, la comunicación es una forma de abrirse a los demás y combatir la soledad: “Escuchar, dialogar, oír y hablar es importante, porque es salir de uno mismo”.

Durante la conversación también tuvo palabras de afecto para varias personas de su entorno, entre ellas el periodista David Hachuell, a quien calificó como “el gran David Hachuell”, y el veterano policía Juan Francisco. 

La entrevista derivó también hacia una reflexión sobre la fe y la pérdida de práctica religiosa en la sociedad actual. Báez lamentó que muchas personas solo se acuerden de Dios en momentos de enfermedad o dificultad. “Lo que falta en la sociedad es cultura religiosa”, afirmó. A su juicio, la fe debe vivirse desde la oración, la misa y la formación cristiana, no únicamente desde la necesidad puntual.

El sacerdote recordó además su propia infancia y la formación recibida en casa. Relató que su padre, caminero entre Telde y Valsequillo, le enseñó desde niño que “primero Dios”. “Cuando llegábamos a San Mateo y sonaban las campanas, mi padre me cogía de la mano y me decía: vamos a misa. Yo le decía que primero vendiera los animales, y él contestaba: no, hijo, primero Dios”, evocó.

Padre Báez también repasó su formación académica. Explicó que estudió Filosofía en Sevilla, Teología en Salamanca e Historia de la Iglesia en Canarias. Sobre su etapa salmantina, aseguró que fue una de las mayores riquezas de su vida: “En Salamanca hasta las piedras saben”, recordó citando a uno de sus profesores.

La conversación concluyó con un mensaje de gratitud y esperanza. Báez agradeció el interés por su recuperación y valoró el papel de los medios como puente entre las personas. “Hay que estar atento a las voces ajenas y escuchar”, señaló.

El Padre Báez se recupera ahora con prudencia, arropado por familiares, amigos y fieles, con la intención de volver poco a poco a sus tareas pastorales habituales.

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