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LAS CONTRADICCIONES DE DANIEL REYES AL FRENTE DE CIUCA

El presidente de Ciuca, Daniel Reyes Santana, ha defendido la necesidad de respetar los procedimientos internos del partido y evitar que la militancia conozca por la prensa unas conversaciones políticas que, según afirma, todavía no se han producido formalmente.

Unas declaraciones que resultan llamativas viniendo de quien continúa conservando el acta obtenida en el Cabildo de Gran Canaria bajo las siglas del Partido Popular, pese a haberse desvinculado de esa formación para incorporarse posteriormente al proyecto de Primero Canarias.

Reyes asegura que intenta presidir Ciuca «de manera democrática» y sostiene que cualquier negociación debería contar previamente con la autorización de la junta directiva, en lugar de quedar exclusivamente en manos del presidente.

Sin embargo, sus palabras abren numerosos interrogantes sobre el funcionamiento interno de Ciuca. Daniel Reyes asumió la presidencia del partido tras la etapa encabezada por su padre, Guillermo Reyes, sin que haya trascendido la celebración de una asamblea o un congreso en el que la militancia eligiera democráticamente la nueva dirección.

Por ello, resulta contradictorio apelar ahora a unos procedimientos internos cuya aplicación, composición y funcionamiento efectivo no se han explicado públicamente.

Un partido con nula vida orgánica

Daniel Reyes afirma que está dispuesto a sentarse con cualquier organización para estudiar programas y posibles acuerdos, salvo con aquellas formaciones que considera extremistas. No obstante, cada vez parecen ser menos los partidos interesados en negociar con Ciuca.

La propia experiencia del pacto político suscrito en Telde en el 2023, deja importantes dudas. Desde su firma, no consta que Ciuca haya reunido a las organizaciones participantes para analizar su desarrollo, evaluar su cumplimiento o abordar conjuntamente las decisiones políticas derivadas del acuerdo.

Reyes también ha anunciado que propondrá a la junta directiva que Juan Antonio Peña vuelva a encabezar la candidatura de Ciuca en las elecciones municipales de 2027, pese a reconocer que todavía no se ha iniciado formalmente el proceso de elección.

El anuncio vuelve a poner de manifiesto una evidente contradicción: se proclama la participación de los órganos internos, pero se adelanta públicamente el nombre del candidato antes de que esos órganos hayan debatido o adoptado decisión alguna.

El presidente de Ciuca sostiene que anteriormente la confección de las candidaturas tenía un carácter más presidencialista y que ahora se pretende ampliar la participación en las principales decisiones electorales. Una afirmación difícil de encajar en la trayectoria de una organización que siempre ha estado controlada por el mismo núcleo familiar.

Peña, el único activo electoral

Daniel Reyes ha calificado a Juan Antonio Peña como un activo «imprescindible» y ha admitido que, sin él, Ciuca «flaquearía». Sus palabras evidencian la dependencia electoral que actualmente mantiene el partido respecto al alcalde de Telde.

Ciuca parece no disponer de otra figura con capacidad suficiente para encabezar su candidatura, por lo que no puede permitirse prescindir de Peña, aunque la relación política entre ambos diste de ser tan cordial como intentan transmitir públicamente.

Reyes sostiene que mantiene con el alcalde una estrecha relación política y personal. Sin embargo, la necesidad de subrayarlo reiteradamente alimenta todavía más las dudas sobre la verdadera situación interna de la formación.

Sin relaciones con el Partido Popular

El presidente de Ciuca ha reconocido asimismo que las relaciones con la dirección insular del Partido Popular son prácticamente inexistentes.

Una ruptura nada sorprendente después de que Reyes utilizara la candidatura popular como plataforma para acceder al Cabildo, abandonara posteriormente el proyecto político del PP y conservara el acta con la que obtuvo representación institucional.

Antes de reclamar respeto a las siglas, democracia interna y participación de la militancia, Daniel Reyes debería aclarar cómo fue elegido presidente de Ciuca, cuándo se reunió por última vez su asamblea, quiénes integran actualmente sus órganos colegiados y qué decisiones han adoptado.

Porque hablar de democracia interna resulta sencillo. Lo verdaderamente difícil es demostrar que Ciuca funciona como un partido político abierto y legítimamente organizado, y no como una estructura familiar en la que los cargos y las candidaturas se deciden siempre dentro del mismo círculo. MC 

(Imagen recreada con IA)

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