Esta semana, durante su intervención en El Pulso, el alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, quiso despejar cualquier duda. No existe ningún problema con Juan Francisco Artiles. Ninguna guerra interna. Ningún conflicto político. Los retrasos de los contratos de Alumbrado y Parques y Jardines tienen una explicación sencilla: la burocracia.
Y escuchando al alcalde uno no puede evitar recordar aquella vieja novela de John Steinbeck titulada La Perla.
En la historia, un humilde pescador llamado Kino encuentra una perla gigantesca. La perla más valiosa jamás vista. Todos coinciden en que aquella joya debería cambiar su vida para siempre. Todos dicen querer ayudarle. Todos aseguran alegrarse por su hallazgo.
Pero la perla nunca termina de llegar a su destino.
Cada vez que parece avanzar aparece un nuevo obstáculo. Un nuevo interés. Una nueva excusa. Una nueva demora.
Y poco a poco Kino empieza a preguntarse si realmente todos quieren que aquella perla salga a la superficie.
En Telde existe también una especie de perla administrativa.
En realidad son tres.
La perla del Alumbrado.
La perla de Parques y Jardines.
La perla de Bienestar Animal.
Tres contratos estratégicos que llevan prácticamente todo el mandato atrapados en las profundidades de la burocracia municipal.
Todos coinciden en que son necesarios.
Todos afirman que son importantes.
Todos aseguran que acabarán saliendo adelante.
Pero los meses se convierten en años.
Y los años siguen pasando.
Mientras tanto, alrededor de esas tres perlas siguen apareciendo otros peces más pequeños que llegan después y encuentran rápidamente el camino hacia la superficie. Expedientes más recientes avanzan, se evalúan y continúan su recorrido administrativo con aparente normalidad.
Las tres perlas, sin embargo, siguen en el fondo.
El alcalde asegura que el motivo es la burocracia.
Puede ser.
Pero incluso en la novela de Steinbeck llega un momento en que el lector empieza a hacerse preguntas.
¿Por qué precisamente esa perla?
¿Por qué tarda tanto en salir?
¿Por qué todo parece complicarse siempre a su alrededor?
¿Por qué otros encuentran antes la salida?
Y es ahí donde aparece la gran cuestión política.
No existen pruebas para afirmar que alguien quiera perjudicar a Juan Francisco Artiles. Sería irresponsable decirlo.
Pero sí existen motivos para preguntarse por qué los tres grandes contratos de las áreas que dirige continúan esperando mientras otros expedientes siguen avanzando.
Quizás sea simplemente burocracia.
Quizás sea una desafortunada acumulación de circunstancias.
O quizás la respuesta esté escondida en algún despacho, entre informes, trámites, firmas pendientes y expedientes que parecen haber encontrado acomodo permanente en una estantería.
Mientras tanto, la ciudad sigue esperando.
Espera por el alumbrado.
Espera por los parques.
Espera por los animales.
Y espera también por una explicación que vaya más allá de una sola palabra.
Porque cuando una perla permanece demasiado tiempo bajo el agua, tarde o temprano alguien acaba preguntándose quién tiene realmente interés en que siga allí.
Juan Santana, periodista y locutor de radio
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