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«LA GUERRA DE LOS ANILLOS EN TELDE: SARUMAN, EL HEREDERO Y EL REINO DE CIUCA»

Artículo de opinión satírico.

Si J. R. R. Tolkien hubiera pasado una temporada en Telde, probablemente habría escrito una nueva entrega de El Señor de los Anillos. Porque lo que está ocurriendo en la política local tiene todos los ingredientes de una gran saga: reyes, herederos, alianzas, desmentidos, luchas por el poder y, sobre todo, muchos anillos.

En esta historia, siempre desde la ironía y la sátira política, el alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, bien podría interpretar el papel de Saruman. No porque viva en una torre ni porque dirija ejércitos de orcos, sino porque parece decidido a mantener bajo su influencia todos los anillos del poder de su reino político.

Y todo reino necesita un heredero.

Desde hace meses, en los corrillos políticos se habla del “príncipe heredero” de Ciuca. El hombre llamado a garantizar que el reino continúe cuando llegue el momento. Porque, al igual que ocurría en las antiguas monarquías, la gran pregunta siempre es la misma: ¿quién llevará la corona? ¿Quién custodiará los anillos? ¿Quién tendrá el favor del rey?

El capítulo más surrealista de la Guerra de los Anillos

Cuando parecía que el Reino de Ciuca caminaba unido hacia una gran alianza, apareció un nuevo capítulo digno de Tolkien.

El veterano consejero del reino, Juan Martel, anunciaba públicamente que existían conversaciones para una candidatura conjunta liderada por Juan Antonio Peña en la que participarían distintas fuerzas políticas, entre ellas Coalición Canaria. El mensaje parecía claro: los distintos reinos comenzaban a explorar una alianza para afrontar la gran batalla electoral de 2027.

Pero apenas había terminado ese capítulo cuando apareció el príncipe heredero del reino, Daniel Reyes, para romper el hechizo.

Con un comunicado oficial, Ciuca aseguró que no existían conversaciones ni se estaba trabajando en ninguna candidatura conjunta con Coalición Canaria. Eso sí, dejaba abierta la puerta a futuros entendimientos y reconocía la buena relación entre ambas formaciones.

Y fue entonces cuando los ciudadanos de Telde comenzaron a preguntarse quién tenía realmente el mapa de la Tierra Media.

¿Hablaba Juan Martel de conversaciones que desconocía el presidente del partido?

¿O Daniel Reyes estaba corrigiendo públicamente al propio concejal del grupo de gobierno?

En cualquier película de El Señor de los Anillos, Gandalf habría convocado inmediatamente al Consejo de Elrond para aclarar semejante contradicción.

En Telde, sin embargo, la escena resultó mucho más entretenida.

Saruman seguía observando desde la torre.

El heredero negaba la existencia del pacto.

Los emisarios aseguraban que sí había conversaciones.

Y los habitantes del reino asistían perplejos a una batalla en la que unos aseguraban que el Anillo ya se estaba forjando mientras otros juraban que todavía no existía el fuego donde fundirlo.

La política tiene estas cosas. A veces no hace falta que intervenga la oposición para sembrar dudas; basta con que los propios guardianes del reino lean pergaminos distintos.

Mientras tanto, Saruman continúa observando el tablero.

El heredero intenta ordenar el reino.

Coalición Canaria mueve sus piezas.

Primero Canarias también juega su partida.

Y el resto de formaciones espera su momento para entrar en escena.

Todo ello mientras los ciudadanos contemplan la función con cierta perplejidad.

Porque, sinceramente, la mayoría de los vecinos no están pendientes de quién consigue un anillo más dentro de un partido político.

Les preocupa mucho más el estado de las calles, los problemas de aparcamiento, el tráfico, las obras eternas, la limpieza, la vivienda o los servicios públicos.

Pero la política tiene estas cosas.

A veces parece que la prioridad no es resolver los problemas de la ciudad, sino decidir quién llevará la corona cuando llegue el siguiente capítulo.

El último enigma del Reino

Y, llegados a este punto, quizá la pregunta más importante ya no sea si hubo conversaciones, si hubo desmentidos o quién custodia los anillos del reino.

La gran incógnita es otra:

¿Puede alguien asegurar hoy que Ciuca está electoralmente representada en Telde por Juan Antonio Peña?

La pregunta no es menor.

Juan Antonio Peña es el alcalde, la figura institucional más visible y quien ocupa la torre principal del reino. Pero Daniel Reyes continúa siendo el presidente de Ciuca y quien marca públicamente la posición oficial del partido cuando aparecen asuntos delicados.

Por tanto, ¿quién sostiene realmente el Anillo electoral?

¿El alcalde?

¿El presidente del partido?

¿El llamado heredero?

¿O cada uno porta un anillo distinto según el día, la entrevista y el medio de comunicación?

La contradicción entre las palabras de Juan Martel y el posterior desmentido de Daniel Reyes no ayuda precisamente a despejar el misterio.

Uno habló de conversaciones para una candidatura conjunta con Coalición Canaria.

El otro aseguró que tales conversaciones no existían.

Eso sí, sí parecía haber contactos o entendimientos en el espacio de Primero Canarias.

De modo que el mapa político se vuelve todavía más curioso: Ciuca no habla con Coalición Canaria, pero sí con Primero Canarias; dentro de Primero Canarias está Coalición Canaria; y Juan Martel dice que sí existen conversaciones para una candidatura conjunta.

Ni Tolkien habría diseñado un laberinto político semejante.

En esta particular Tierra Media teldense parece que el reino tiene alcalde, presidente, heredero, consejeros, emisarios y portavoces, pero no siempre queda claro quién habla en nombre de quién.

Quizá sea Saruman.

Quizá sea el guardián del reino.

Quizá sea el heredero.

O quizá el Anillo vaya cambiando de mano según el capítulo de la semana.

Y mientras tanto siguen apareciendo nuevos personajes.

Unos quieren ser reyes.

Otros aspiran a ser herederos.

Otros buscan entrar en el consejo del reino.

Y alguno habrá que, como Gollum, no dejará de repetir aquello de:

“¡Mi tesoro… mi partido… mis anillos!”

Quizá dentro de unos meses descubramos quién era realmente Aragorn, quién hacía de Gandalf y quién terminó interpretando a Sauron.

De momento, lo único seguro es que la batalla por los anillos de la política teldense ya ha comenzado.

Y como ocurre en todas las grandes sagas, todavía queda mucha película por delante.

Porque una cosa está clara: en Telde ya no solo se disputa el gobierno de la ciudad. También se libra una silenciosa guerra por los anillos del poder, por la sucesión y por escribir el próximo capítulo del reino político.

Y quién sabe si, cuando lleguen las elecciones de 2027, algún cronista terminará escribiendo que todo empezó con una pregunta muy sencilla:

¿Quién tenía realmente el Anillo, quién decía tenerlo y quién hablaba en nombre de Ciuca?

Porque, al final, en política los anillos duran cuatro años.

Y las urnas, como el Monte del Destino, terminan poniendo a cada uno en su sitio.

Juan Santana, periodista y locutor de radio

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