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«LA FUERZA DE LA GENTE… Y EL PODER DE UNA ROSA»

Después del «show» con Begoña, todo esto sería muy bonito. El espectáculo podría tener continuidad: hoy la pareja, mañana el amigo y pasado mañana una gala especial titulada «Pedro y los suyos: qué bonito es quererse».

Con eso de «La fuerza de la gente», propongo que el próximo mitin dé un paso más: menos atril y más espectáculo. Una escalerita iluminada, música romántica y una voz anunciando: «¡Esta noche, en Hay un amigo en mí, Pedro recibe a José Luis!».

Y aparece Zapatero. ZP para los amigos. Toda una joya política: solo faltaría que lo presentaran sobre un cojín de terciopelo.

Imaginen la escena. Pedro avanza por el escenario con una rosa en la mano. José Luis sonríe. El público contiene la respiración. El encargado de poner la música duda entre La Internacional y Todo lo que necesitas es amor.

—José Luis, qué importante has sido para nosotros.

—Pedro, lo tuyo sí que tiene mérito.

—No, lo tuyo.

—No, lo tuyo.

Y así hasta que alguien de organización les recuerde que el alquiler del recinto se paga por horas.

Entonces llegaría el momento cumbre: Pedro entrega la rosa, mira a su invitado y pronuncia ese esperado «¡Ay, ZP, yo también te quiero!». Ovación, abrazo y plano cerrado. El programa electoral puede esperar: estamos resolviendo lo sentimental.

Después del capítulo con Begoña, este encuentro permitiría completar la colección: amor, amistad y una rosa para cada ocasión. Solo faltaría repartir pañuelos a la entrada. El carné del partido sería opcional; la lágrima, prácticamente obligatoria.

Pero entre tanta emoción cabría introducir una sección novedosa: el turno de las explicaciones. Sin música de fondo, sin aplausos programados y con preguntas que no hayan pasado antes por peluquería y maquillaje.

Y si alguien propone ampliar el desfile a personas del entorno que estén investigadas judicialmente, convendría recordar dos cosas: la presunción de inocencia merece respeto y los aplausos de un mitin no son una resolución judicial. Cada asunto, donde corresponde.

Porque hasta el militante más entusiasta podría acabar levantando la mano:

—Pedro, lo de que os queréis ha quedado clarísimo. Ahora, ¿nos explicáis lo demás o viene otro ramo?

Juan Santana, periodista y locutor de radio

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