El concejal de Cultura repasa en El Pulso sus más de tres décadas de servicio público, reconoce el deterioro del patrimonio histórico, señala la vivienda y las vías públicas como los grandes problemas del municipio y aclara que no ha participado en conversaciones locales entre Coalición Canaria y CIUCA.
Juan Martel podría escribir un libro —«o dos», como él mismo reconoce— sobre sus más de tres décadas vinculado a la política municipal de Telde. Tiempo suficiente para haber conocido gobiernos, oposiciones, mayorías absolutas, pactos, crisis internas y numerosas siglas. Sin embargo, asegura que prefiere quedarse con lo bueno: el servicio público, la cercanía con los vecinos y los amigos que ha ido sumando durante su larga trayectoria.
El actual concejal de Cultura del Ayuntamiento de Telde fue entrevistado en el programa El Pulso, presentado por Juan Santana Hernández y publicado en la Radio Digital de Onda Guanche. Una conversación extensa en la que Martel habló de su pasado político, defendió su gestión cultural, reconoció las importantes carencias que sigue arrastrando la ciudad y dejó algunas reflexiones sobre el futuro electoral del municipio.
No rehuyó asuntos incómodos. Habló del deficiente estado del patrimonio histórico, de la falta de funcionarios, de los problemas de aparcamiento, del deterioro de numerosas calles y del Palacio de la Cultura, una obra inacabada sobre la que ni siquiera se atreve a asegurar que pueda terminarse algún día. También aclaró sus declaraciones sobre una posible confluencia entre Coalición Canaria y CIUCA y reconoció que aún no ha decidido si volverá a presentarse a las elecciones municipales de 2027.
De pegar carteles de Adolfo Suárez a ocupar un sillón de concejal
La relación de Juan Martel con la política comenzó a finales de los años ochenta, cuando todavía era un joven vinculado al movimiento vecinal y presidía el patronato de fiestas de Lomo Magullo. Fue entonces cuando conoció a Paco Valido, en aquella época concejal de Festejos, y comenzó a colaborar con el Centro Democrático y Social.
Su primera experiencia electoral fue tan sencilla como simbólica: pegar carteles de Adolfo Suárez durante la campaña de 1989.
«Adolfo Suárez era mi líder y lo sigue siendo. Cada día más, viendo lo que está ocurriendo ahora mismo en España», afirmó Martel, quien recordó que tuvo la oportunidad de saludarlo personalmente en dos ocasiones.
Conserva incluso una fotografía enmarcada de aquellos años, en la que aparece junto a Paco Valido, Adolfo Suárez y otros compañeros de militancia. Para Martel, aquella etapa fue una auténtica escuela política y humana.
Tras la desaparición del CDS, continuó en organizaciones políticas de corte centrista como el CCN y posteriormente el CCD, formación a la que asegura seguir afiliado. En las últimas elecciones municipales concurrió dentro de la candidatura de Coalición Canaria, aunque quiso dejar claro que no pertenece orgánicamente a CC.
«Mi única afiliación ha sido esa. No he estado afiliado a ningún otro partido», explicó.
Martel reivindicó el centro político como un espacio de moderación y diálogo. Una posición desde la que, según afirmó, se puede reconocer lo positivo tanto de la izquierda como de la derecha.
«Cuando hay un bache en una carretera, no es de izquierdas, de derechas ni de centro. Hay que arreglarlo y punto», resumió.
La política entendida desde la cercanía
A lo largo de su trayectoria, Martel ha compartido responsabilidades con diferentes alcaldes y grupos políticos. De Paco Valido asegura haber aprendido la cercanía, el trabajo en los barrios y el contacto directo con los colectivos. De Francisco Santiago destacó el respeto institucional y el rigor en la gestión pública.
También recordó las mayorías absolutas conseguidas en Telde durante los años 1995 y 1999, fruto de la unión de varias fuerzas políticas. Aquellas experiencias siguen influyendo en su visión actual: Martel considera que la ciudadanía premia los acuerdos cuando estos persiguen el interés general y no únicamente el reparto de cargos.
Ha pasado por la oposición y también se ha incorporado a gobiernos municipales que habían perdido la mayoría. Lo hizo, según relató, cuando Paco Valido y posteriormente Mari Carmen Castellano necesitaron apoyos para garantizar la estabilidad institucional.
Después de tantos años, asegura que no guarda rencor por los episodios más difíciles.
«Todos cometemos errores, y yo también, porque soy humano. He pasado por situaciones personales bastante delicadas y eso me ha hecho ver la vida de otra manera. Prefiero quedarme con lo bueno de las personas», señaló.
La cultura y las fiestas como motores de los barrios
Juan Martel valoró positivamente sus casi tres años al frente de Cultura. Reconoció el trabajo desarrollado por el personal municipal y afirmó que encontró un equipo preparado que ya venía impulsando importantes iniciativas desde el mandato anterior.
El concejal defendió que la programación cultural ha ido creciendo y llegando progresivamente a más barrios. A su juicio, la cultura no solo representa una actividad social, sino también un motor económico para el municipio.
Martel, que ya fue concejal de Festejos en 2015, tampoco esconde su estrecha vinculación con las celebraciones populares. Sin embargo, puntualizó que su interés por las fiestas no responde únicamente a la diversión.
«Yo disfruto viendo disfrutar a la gente», afirmó.
Para el concejal, las fiestas de los barrios cumplen una función social que va mucho más allá de las verbenas y los espectáculos. Son, dijo, espacios de convivencia, tradición y reencuentro vecinal, especialmente en zonas alejadas como Cazadores, La Breña o La Gavia.
«Si desaparecieran las fiestas de algunos barrios, esos barrios morirían, porque probablemente durante el resto del año muchos vecinos ni se verían», advirtió.
Ante las críticas de algunos colectivos que consideran que el Ayuntamiento concentra sus esfuerzos en San Juan y San Gregorio, Martel negó que exista discriminación. Aseguró que Cultura mantiene reuniones con asociaciones, agrupaciones folclóricas y comisiones organizadoras de todo el municipio.
«Nuestra filosofía es llegar a Melenara, a Cazadores, a Jinámar y a Ojos de Garza. Si alguien considera que no está recibiendo colaboración, que nos lo diga y trataremos de corregirlo», manifestó.
«El patrimonio histórico está en un estado lamentable»
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista llegó al abordar el estado del patrimonio histórico de Telde. Martel no intentó maquillar la realidad.
«Tenemos un potencial muy importante, pero desgraciadamente el patrimonio histórico está en un estado lamentable», reconoció.
El concejal considera que el área comenzó a perder capacidad operativa después de la etapa de Ildefonso Jiménez, a quien calificó como uno de los mejores responsables de Patrimonio Histórico que ha tenido la ciudad. Recordó que entonces existían talleres y una cuadrilla municipal especializada, recursos que terminaron desapareciendo o integrándose en otros departamentos.
La consecuencia, según Martel, es una Concejalía sin suficiente personal, técnicos ni herramientas para poner en marcha los proyectos que necesita el municipio.
«Estamos trabajando con lo poco que tenemos y pidiendo auxilio a otras administraciones. Hay ocasiones en las que ni siquiera podemos recibir más recursos porque no tenemos capacidad para gestionarlos», admitió.
Martel agradeció expresamente la colaboración del Cabildo de Gran Canaria y destacó las aportaciones realizadas por Minerva Alonso, Teodoro Sosa y el presidente insular, Antonio Morales. Puso como ejemplo la restauración de la Casa Condal y la puesta en funcionamiento del museo.
El Palacio de la Cultura, una herida que continúa abierta
El futuro del inacabado Palacio de la Cultura volvió a aparecer como una de las grandes asignaturas pendientes de Telde. Martel reconoció que le entristece contemplar el estado del edificio y expresó su deseo de que algún día pueda concluirse, aunque no ocultó sus dudas.
«Ojalá se terminara alguna vez. No sé si yo llegaré a verlo», declaró.
El concejal considera que Telde necesita espacios culturales de gran capacidad porque la ciudad ya forma parte de circuitos artísticos de primer nivel. Sin embargo, advirtió de que la inversión necesaria para recuperar el inmueble sería muy elevada y que, por el momento, no existe una propuesta definitiva.
También defendió una remodelación profunda del Auditorio José Vélez, un recinto que, en su opinión, podría convertirse en uno de los espacios culturales más importantes de Gran Canaria.
A ello añadió la necesidad de disponer de establecimientos hoteleros que permitan a los visitantes alojarse en Telde y de desarrollar un verdadero plan de rehabilitación de los barrios históricos.
«Si resolviéramos el problema de personal, Telde no tendría nada que envidiar a municipios como La Laguna o Arucas. Tenemos que quitarnos el complejo de ser los pobres entre las grandes ciudades», afirmó.
La falta de funcionarios frena la maquinaria municipal
Martel reconoció que el presupuesto cultural podría resultar suficiente para la capacidad actual del Ayuntamiento, pero no para las necesidades reales de una ciudad de más de cien mil habitantes.
Utilizó una comparación muy gráfica: de poco sirve echar gasolina a un vehículo si el motor no funciona.
La falta de funcionarios y técnicos en áreas fundamentales como Hacienda, Urbanismo o Patrimonio está limitando la gestión municipal. El concejal atribuyó el origen del problema a las restricciones estatales que durante años impidieron a los ayuntamientos reponer personal.
Responsabilizó de esa situación tanto a los gobiernos del Partido Socialista como a los del Partido Popular, pero también reconoció la parte de culpa correspondiente a las distintas corporaciones municipales de Telde.
«No toda la responsabilidad es del Estado. Nosotros también tenemos nuestra parte de culpa. Yo he estado en gobiernos anteriores y, por tanto, también asumo mi responsabilidad», afirmó.
Martel rechazó que la escasez de trabajadores públicos sea un problema surgido durante los últimos tres años. Lo calificó como una deficiencia histórica, agravada por la jubilación de numerosos empleados municipales y por la tardanza de las administraciones en reaccionar.
Un aprobado al gobierno, pero con asignaturas pendientes
Preguntado por la nota que pondría al gobierno municipal presidido por Juan Antonio Peña, Martel le concedió un aprobado.
Defendió que los nuevos concejales encontraron una administración muy debilitada y grandes dificultades para transformar sus proyectos en expedientes, contratos y obras. A su juicio, la oposición permite observar los problemas desde una posición diferente, mientras que gobernar obliga a enfrentarse a la burocracia y a las limitaciones reales del Ayuntamiento.
Martel reveló que, desde el mismo comienzo del mandato, advirtió a los jóvenes concejales que se incorporaban por primera vez al gobierno municipal de que no podrían ejecutar todo lo que estaban prometiendo. Sabía, por su experiencia acumulada, que se encontrarían con una administración falta de personal y con enormes obstáculos para sacar adelante los proyectos.
«Cuando vi entrar a toda esta gente joven dije: “Me dan pena estos chiquillos, porque se van a encontrar muchísimas dificultades”», recordó.
El veterano concejal sostuvo que las ganas, la juventud y las buenas intenciones no bastan cuando la maquinaria administrativa no responde. Por eso, aseguró que ya entonces les avisó de que muchas de las promesas realizadas no podrían cumplirse, no necesariamente por falta de voluntad política, sino por las graves limitaciones internas del Ayuntamiento.
No obstante, reconoció que no se ha cumplido todo lo prometido y que, mientras algunas cuestiones han mejorado, otras siguen sin obtener una respuesta adecuada.
Sobre las críticas que acusan al gobierno de comunicar mejor de lo que gestiona, Martel manifestó que no comparte plenamente esa valoración. Aseguró que recibe aproximadamente las mismas quejas que hace cuatro años y defendió que siempre ha podido trabajar con libertad dentro de los diferentes gobiernos de los que ha formado parte.
«Si algo no ha salido bien en mis áreas es responsabilidad mía. No puedo culpar a los alcaldes porque siempre me han dejado trabajar y han escuchado mis propuestas», declaró.
Aparcamientos, calles deterioradas y vivienda
El cierre del aparcamiento situado junto a las oficinas municipales fue otro de los asuntos abordados. Martel calificó la situación de muy complicada y reconoció que la actuación inicial no se ejecutó correctamente, aunque aseguró que el Ayuntamiento intenta solucionar los problemas para reabrir las instalaciones.
También lanzó una advertencia ante la proximidad de las elecciones municipales.
«Quien piense que por acelerar las cosas un año antes de las elecciones va a ganar votos está equivocado. La aceleración debe comenzar desde el primer minuto en que se pisa el salón de plenos», sostuvo.
Sobre las principales preocupaciones de Telde, Martel diferenció entre lo que escucha diariamente en la calle y lo que considera el problema social más grave. Los vecinos, explicó, se quejan principalmente del estado de las vías públicas, algunas de las cuales llevan cuarenta años sin ser asfaltadas. Sin embargo, para el concejal la vivienda representa el desafío más urgente.
«El problema más grave es la vivienda. Los jóvenes no pueden acceder a ella y los alquileres están altísimos. Pero es verdad que en Telde esa preocupación pasa a un segundo plano porque la gente habla fundamentalmente del estado de las carreteras», explicó.
Martel no ha decidido si volverá a presentarse
El concejal aseguró que todavía no ha tomado una decisión sobre su presencia en las elecciones municipales de 2027. Su prioridad, afirmó, es terminar el actual mandato y cumplir con sus responsabilidades.
Sí adelantó que, si continúa en política, su intención es mantener el acuerdo con Coalición Canaria, una alianza electoral que funciona desde hace ocho años.
«Nos ha ido bien y no tengo ningún motivo para decir ahora que no», indicó.
Martel quiso, no obstante, reiterar que mantiene su afiliación al CCD y que no forma parte de la estructura orgánica ni de la ejecutiva de Coalición Canaria.
No hubo conversaciones locales entre CC y CIUCA
La entrevista permitió aclarar la polémica surgida tras unas declaraciones anteriores de Martel sobre posibles conversaciones entre Coalición Canaria y CIUCA.
El concejal explicó que se refería a contactos entre fuerzas políticas canarias para alcanzar acuerdos de ámbito regional y nacional, especialmente con el objetivo de reforzar la representación del Archipiélago en Madrid.
Reconoció que no ha participado en ninguna negociación local entre Coalición Canaria y CIUCA y que, por tanto, Daniel Reyes tenía razón al negar que se hubieran producido esos contactos en Telde.
«A nivel local yo no he participado en ninguna conversación. No soy miembro de la ejecutiva de Coalición Canaria y no me voy a saltar a la dirección del partido», aclaró.
Otra cuestión es su deseo personal. Martel no escondió que le gustaría que pudiera alcanzarse una confluencia electoral similar a la acordada en otros municipios entre Coalición Canaria y Primero Canarias.
«Ojalá haya un acuerdo, pero no lo sé. Ya se verá», respondió.
Su principal preocupación, insistió, es que los partidos de obediencia canaria sean capaces de acudir unidos a las elecciones generales. Incluyó expresamente en esa posible unidad a Coalición Canaria, Primero Canarias, Nueva Canarias y otras fuerzas municipalistas.
Para Martel, los personalismos han impedido en demasiadas ocasiones construir una voz sólida de Canarias en Madrid.
«La unión es lo más importante. Si beneficia a la ciudadanía, bienvenida sea; pero si solo sirve para beneficiar a cuatro personas, entonces no», sentenció.
Un consejo para Paco Valido y una despedida sin monumentos
Martel también fue preguntado por una hipotética candidatura de Paco Valido en las próximas elecciones municipales. No entró a valorar siglas ni posibilidades electorales, pero defendió su derecho a regresar a la primera línea política.
«Tiene el mismo derecho que cualquier ciudadano. Tiene sus apoyos, tiene su gente y, si tiene ganas, me parecería bien», afirmó.
Su consejo para quien fuera su primer referente político fue sencillo: que escuche a su conciencia y no se deje llevar por nadie.
Al final de la entrevista, Juan Martel dejó una reflexión que resume su manera de entender el servicio público. No quiere homenajes, monumentos ni grandes reconocimientos. Aspira únicamente a conservar el afecto de quienes se ha encontrado durante tantos años en el camino.
«Me gustaría que me recordaran como uno que pasó por aquí, hizo lo que pudo y ayudó a todos los que pudo. No quiero otra cosa. Quiero salir de la política como entré: intentando tener más amigos».
Así terminó en El Pulso el repaso a más de tres décadas de política municipal. Una conversación en la que Juan Martel defendió su trayectoria y la gestión cultural, pero también reconoció que Telde continúa cargando con demasiadas asignaturas pendientes. Algunas llevan tantos años esperando solución que ya forman parte, casi tanto como él, de la historia política de la ciudad.
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