Ad Space

HUELGA DE MÉDICOS EN CANARIAS: EL DERECHO A PROTESTAR NO PUEDE CONVERTIRSE EN UN CASTIGO PARA LOS PACIENTES

Un ciudadano denuncia ante Onda Guanche el calvario sufrido al acompañar a su madre a una consulta hospitalaria que finalmente no pudo realizarse por la huelga. Horas perdidas, permisos laborales, aparcamiento de pago y una indignación creciente ante la falta de información.

La huelga de médicos que ha comenzado este viernes, 16 de octubre, en Canarias empieza a dejar una realidad que no puede esconderse detrás de las reivindicaciones sindicales: los pacientes vuelven a convertirse en los grandes perjudicados de un conflicto que no han provocado y que tampoco tienen capacidad para resolver.

Los facultativos tienen derecho a reclamar mejoras salariales, condiciones laborales dignas y descansos adecuados. Nadie debería discutirlo. Pero ese derecho no puede servir de excusa para que miles de ciudadanos sufran las consecuencias de una organización sanitaria incapaz de informarles con un mínimo de respeto y consideración.

Onda Guanche ha recibido el testimonio de un ciudadano que resume perfectamente la indignación de quienes terminan pagando las consecuencias de esta situación.

El afectado solicitó permiso en su trabajo para acompañar a su madre a una consulta médica. Se desplazó hasta el hospital, dejó su vehículo en un aparcamiento que considera abusivamente caro y comenzó el habitual peregrinaje por las instalaciones sanitarias.

Primero, una cola para obtener el número. Después, otra espera hasta ser atendido. Y finalmente, tras varias horas perdidas, llegó la desagradable sorpresa: la consulta no se celebraría porque había huelga de médicos.

Ni una llamada previa. Ni un aviso que evitara el desplazamiento. Ni una comunicación que permitiera reorganizar la jornada.

Su reflexión es tan sencilla como contundente:

«Igual que te llaman para darte la cita, te podrían llamar para cambiarla o anularla».

Y tiene razón.

¿TAN DIFÍCIL ES AVISAR A UN PACIENTE DE QUE NO SERÁ ATENDIDO?

Resulta incomprensible que, en pleno año 2026, con sistemas informatizados, teléfonos móviles, mensajes de texto y aplicaciones sanitarias, un ciudadano tenga que desplazarse hasta un hospital para descubrir, después de horas de espera, que su consulta no se realizará.

¿Quién le devuelve las horas de trabajo perdidas? ¿Quién le compensa el dinero del aparcamiento? ¿Quién responde por las molestias ocasionadas a una persona mayor que posiblemente llevaba semanas o meses esperando esa cita?

Y, sobre todo, ¿quién asume la responsabilidad de no haber informado con antelación?

Es cierto que una huelga puede generar incidencias de última hora y que no todas las consultas suspendidas pueden conocerse anticipadamente. Pero precisamente por eso resulta imprescindible establecer mecanismos de información rápidos, eficaces y respetuosos con los usuarios.

El Servicio Canario de la Salud no puede limitarse a gestionar el conflicto con los sindicatos mientras deja a los pacientes a merced de la incertidumbre.

REIVINDICACIONES LABORALES SÍ, PERO NO A COSTA DEL RESPETO A LOS ENFERMOS

La huelga indefinida convocada por CESM Canarias y SEMCA responde a discrepancias con la Consejería de Sanidad sobre condiciones laborales, retribuciones y organización del sistema sanitario. Los sindicatos consideran insuficientes las propuestas de la Administración y mantienen sus movilizaciones.

Sin embargo, existe una cuestión que merece una reflexión profunda: la defensa de los derechos laborales no puede hacer desaparecer el compromiso con quienes dependen de la sanidad pública.

El ciudadano que ha trasladado su denuncia a Onda Guanche va incluso más lejos y cuestiona con dureza las reivindicaciones económicas de los facultativos, mostrando su indignación ante la posibilidad de que las mejoras en las condiciones de trabajo puedan favorecer también el ejercicio profesional en la sanidad privada.

Se trata de una percepción personal que no puede extenderse al conjunto de los médicos, pero que refleja el profundo malestar que generan estos episodios entre los usuarios.

Porque una cosa es defender una profesión que merece reconocimiento y otra muy distinta aceptar que los pacientes terminen sintiéndose abandonados.

LOS PACIENTES NO SON LOS RESPONSABLES DEL CONFLICTO

Mientras sindicatos y Administración discuten sobre millones de euros, jornadas laborales y condiciones profesionales, al otro lado de la mesa hay personas mayores, enfermos, trabajadores que necesitan pedir permisos y familias que reorganizan sus vidas para acudir a una consulta. No son cifras. No son expedientes. Son personas.

Personas que pagan sus impuestos, sostienen el sistema sanitario público y merecen un trato digno.

Y lo mínimo que pueden exigir es que alguien les comunique que su cita ha sido suspendida antes de obligarlas a realizar un desplazamiento completamente inútil.

La responsabilidad de evitar estos perjuicios corresponde principalmente a la Administración sanitaria, que debe organizar los avisos, gestionar las anulaciones y facilitar nuevas citas con la mayor rapidez posible.

Pero también sería deseable que las organizaciones convocantes situaran públicamente la protección de los pacientes entre sus prioridades durante el conflicto.

ONDA GUANCHE: EL DERECHO A LA HUELGA NO ELIMINA EL DERECHO DEL PACIENTE A SER RESPETADO

Desde Onda Guanche defendemos que los profesionales sanitarios puedan reclamar condiciones laborales justas. También reconocemos el esfuerzo de tantos médicos que trabajan diariamente bajo una enorme presión asistencial.

Pero ese reconocimiento no debe impedir denunciar situaciones que perjudican injustamente a los usuarios.

Lo ocurrido con este ciudadano y su madre, según el testimonio recibido, merece una explicación y pone de manifiesto una deficiencia que las autoridades sanitarias deberían corregir inmediatamente.

Porque una huelga puede justificar la suspensión de determinadas consultas, pero no justifica que un paciente tenga que perder toda una mañana para enterarse de que nadie va a atenderlo.

Los médicos tienen derecho a protestar. La Administración tiene la obligación de negociar. Y los pacientes tienen derecho a no ser tratados como ciudadanos de segunda categoría.

Que nadie lo olvide: la sanidad pública existe para atender a los enfermos, no para convertirlos en los rehenes involuntarios de un conflicto laboral.

Y cuando quienes más necesitan atención terminan pagando las consecuencias de la falta de organización, algo está fallando estrepitosamente en nuestro sistema sanitario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *