Lo dijo Florentino López Castro en ‘El Pulso’ y lo repito yo con todo el mojo picón del mundo: “A Paco Valido le robaron la alcaldía y Telde sigue en deuda con él”. Y ojo, no hablamos de un rumor de café, hablamos de una verdad como un plátano de Jinámar.
A Paco lo sacaron del Ayuntamiento como quien barre la arena de la puerta, con helicópteros, portadas y acusaciones de folletín. Lo trituraron políticamente y lo dejaron colgado en la plaza pública. ¿Y qué pasó al final? La justicia lo absolvió de todo. ¿Quién le devuelve esos años perdidos? Nadie. ¿Quién le pidió perdón? Tampoco nadie. Ni el PP que lo dejó más solo que un poste en la playa de Melenara en invierno.
Pero claro, su nombre sigue sonando. Y cuando suena, tiemblan partidos, redacciones y hasta concejales de pega que hoy disfrutan de sillones cómodos. Porque saben que si Valido decide volver en 2027, puede armar grupo político propio sin despeinarse. Tres concejales de salida, y si se pone en serio, hasta cinco. Y eso pone a más de uno a sudar queso manchego.
Lo mejor es que el proyecto que podría rescatar Valido no es humo de feria:
•Revisar el Plan General, ese documento que lleva empolvado más años que la guagua del mercado.
•Actualizar servicios municipales, porque Telde parece un museo del abandono con baches que cumplen aniversarios.
•Reactivar las viviendas a medio hacer, esos esqueletos de cemento que hoy sirven de criadero de gatos y de excusa para fotos electorales.
Ahora, ojo, como bien avisó Florentino: «Paco no puede volver a medias. Esto no es meter el dedito en la charca de San Juan y salir corriendo. Aquí es tirarse de cabeza. Si no viene con decisión, mejor quedarse en la orilla».
Y mientras tanto, los que se beneficiaron de su caída siguen pululando por ahí, con la barriga llena de publicidad institucional. El Quesero Municipal y sus colegas, encantados de seguir repartiendo titulares edulcorados. El Cronista de las Cloacas aplaudiendo al alcalde de turno, y el Gourmet del Dinero Público sacando tajada de cada contrato. Todos ellos disfrutando de lo que Florentino llamó la “infoxicación”: medios de comunicación a sueldo del poder, que venden titulares como quien vende chucherías en las fiestas de San Gregorio.
Y claro, ¿qué mejor negocio que atacar al que molesta y besarle los pies al que paga? Así se construyó el monstruo que aún hoy campa a sus anchas por Telde.
Por eso lo digo sin rodeos: Telde le debe una alcaldía a Paco Valido, y la deuda no se tapa con fotos en procesiones ni con planes de asfaltado que se anuncian más que el Carnaval de Las Palmas.
La pregunta es: ¿tendrá Telde la valentía de saldar esa cuenta pendiente, o seguiremos soportando a los mismos ratones de siempre, esos que huelen el queso público a kilómetros y lo devoran como si no hubiera un mañana?
Juan Santana, periodista y locutor de radio


