A pesar de los evidentes peligros, el Ayuntamiento de Telde y la Consejería han hecho caso omiso a las preocupaciones de padres, usuarios y comunidad escolar. Como ciudadanos que cumplimos con el pago de nuestros impuestos, merecemos acciones concretas que garanticen un entorno escolar seguro. Es vital que las autoridades actúen con urgencia para reparar los defectos estructurales del colegio y reabrir de manera segura los accesos. Implementar medidas de seguridad, tales como inspecciones regulares y protocolos de emergencia, puede prevenir futuros riesgos y asegurar la protección de nuestros niños.
Para la comunidad de Telde, esto no es solo un edificio escolar; es un lugar donde nuestros hijos crecen, aprenden y sueñan. No queremos minutos de silencio por desgracias evitables, queremos resultados tangibles ahora.
Hay que exigir que el Ayuntamiento de Telde y la Consejería cumplan con su deber de proteger a nuestros niños y hacer de Saulo Torón un lugar seguro para todos los estudiantes.


