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«ESPAÑA EN EL RADAR DE CHINA: ¿OPORTUNIDAD HISTÓRICA O NUEVA DEPENDENCIA?»

En cuestión de horas, una noticia ha recorrido todos los telediarios: “China ha puesto a España en el centro de su estrategia inversora a corto plazo” A primera vista, el titular invita al optimismo. En un mundo convulso, donde las grandes potencias redefinen alianzas, que una economía como la china mire hacia nuestro país parece, sin duda, una buena noticia.

Pero conviene detenerse un momento. Porque no todas las oportunidades lo son en sí mismas. Y no todo capital que llega garantiza desarrollo real.

España entra así en un tablero geopolítico mucho más complejo de lo que sugieren los titulares, y lo hace en una posición ambivalente: atractiva, sí, pero también vulnerable.

China no elige socios al azar. Su estrategia internacional responde a una lógica clara: asegurar mercados, garantizar suministros y expandir su influencia económica.

España ofrece algo difícil de igualar como, estabilidad dentro de la Unión Europea, acceso al mercado comunitario y una posición geográfica privilegiada. Somos, en cierto modo, una puerta, y como toda puerta, el debate no es solo quién entra, sino en qué condiciones.

Porque la relación actual no parte de un equilibrio, hay que tener en cuenta que España mantiene un déficit comercial estructural con China, o lo que es lo mismo, compramos mucho más a los chinos de lo que vendemos, y eso, lejos de corregirse, podría acentuarse si no se toman decisiones estratégicas.

Ahora bien, es innegable que la inversión extranjera puede ser un motor económico. Capital, empleo, innovación… Todo eso forma parte del relato habitual y, probablemente, veremos proyectos concretos que generen actividad y titulares positivos. Pero hay una pregunta incómoda que rara vez se formula, ¿Quién controla qué?

Cuando las inversiones se concentran en sectores estratégicos —energía, logística, tecnología— el debate deja de ser económico para convertirse en político. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a ceder capacidad de decisión a cambio de crecimiento? Europa ya ha empezado a hacerse esa pregunta y España no debería ser una excepción.

Pero como esta donde escribo es una revista digital canaria, creo bueno llamar la atención sobre algo evidente para las Isla; ya que, si hay un territorio donde esta cuestión adquiere especial relevancia, ese es Canarias.

  Yo particularmente soy de los que ven como posibles beneficios para Canarias, cosas como lo siguiente:

  1. Hub logístico internacional
    Las islas podrían reforzar su papel como plataforma de distribución entre Europa, África y América, atrayendo nuevas infraestructuras portuarias y logísticas.
  2. Inversión en infraestructuras
    Puertos, energías renovables, almacenamiento o transporte podrían recibir financiación extranjera, dinamizando la economía local.
  3. Diversificación económica
    Canarias, altamente dependiente del turismo, podría abrir nuevas vías en sectores como logística, industria ligera o tecnología.
  4. Empleo y actividad económica
    La llegada de capital extranjero suele traducirse en mayor actividad empresarial y oportunidades laborales.

Pero todo ello, aunque a primera vista nos resulte tan atractivo no se debe ocultar que, también existen riesgos específicos para el archipiélago, por lo que, las presentes particularidades como las que expongo a continuación, deben analizarse con cautela:

  1. Presión sobre recursos y territorio
    Grandes proyectos logísticos o industriales pueden generar impactos ambientales y sociales.
  2. Dependencia de enclaves estratégicos
    Convertirse en base logística de un actor global puede limitar la autonomía económica local.
  3. Competencia con empresas locales
    La entrada de grandes corporaciones puede desplazar a pequeñas y medianas empresas.
  4. Cuestiones geopolíticas y pesqueras
    La presencia de flotas extranjeras, como la china, ya genera debate internacional sobre sostenibilidad y control de recursos marinos.

Por otra parte, no debemos ofuscarnos y tener claro que el Archipiélago no es solo un destino turístico. Es, sobre todo, un enclave geoestratégico de primer orden y eso, que tantas veces se menciona de forma abstracta, empieza a concretarse.

La mejor prueba de lo que apunto es la presencia de la flota pesquera china en el Puerto de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria, que no es un hecho aislado. Es un precedente; una señal clara de cómo funcionan estas dinámicas: primero la logística, después la consolidación.

Ahora, con la posibilidad de nuevas inversiones, Canarias podría reforzar su papel como plataforma entre continentes, propiciando más actividad, más infraestructuras, más movimiento económico. Aunque no se me oculta que, en principio, sobre el papel, todo encaja, la realidad suele ser más compleja

La gran cuestión para Canarias no es si llegarán inversiones. Es qué tipo de desarrollo traerán consigo y en base a esto cabe preguntarse: ¿Servirán para diversificar una economía excesivamente dependiente del turismo? ¿O consolidarán un modelo basado en ser plataforma de otros, sin capacidad propia de decisión?

 Ya que, existe el riesgo de que el Archipiélago se convierta en un nodo logístico al servicio de intereses globales, con beneficios limitados para la economía local y sin olvidarnos   del impacto ambiental, la presión sobre recursos y la competencia desigual con el tejido empresarial canario. Y, en un plano más amplio, no se puede ignorar el debate sobre la actividad pesquera internacional y la sostenibilidad de los océanos, donde la presencia china es objeto de creciente controversia por su forma de ver aplicar  la legislación internacional, un poco al estilo “·chino”  (interpreta esto último   como quieras)

Lo que si sería un error es reducir este debate a una simple cuestión de inversión entre “el sí o el no”.  No se trata de rechazar oportunidades. Se trata de gestionarlas con inteligencia.

España y Canarias en particular, necesita definir con claridad qué quiere ser en este nuevo escenario global. ¿Un socio estratégico con capacidad de negociación… o un destino atractivo pero pasivo?

Porque la historia económica reciente está llena de ejemplos donde la llegada masiva de capital extranjero no siempre se tradujo en desarrollo sostenible, sino en dependencia estructural.

La noticia es, sin duda, relevante. Y puede ser positiva. Pero solo lo será si se aborda con una visión a largo plazo. En un momento en el que el mundo se reorganiza, España tiene la oportunidad de posicionarse, pero posicionarse no es dejarse elegir: es elegir también por nosotros mismos, y ahí es donde está el verdadero reto.

Y dicho todo lo anterior, recurriendo a las expresiones canarias que tanto gusta usar a un maúro de Telde como yo, añado…Quiera Dios que este nuevo novio, nos salga bueno, porque si no… ¡Vemeria puirsima! Mira qué… Ahí más allá ¡Casos se han dado!  y nos la hemos tenido que envainar hasta el fondo.

Julio César González Padrón. Marino Mercante y escritor

 

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