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«EN TELDE LOS CEMENTERIOS SOLO EXISTEN DOS DÍAS AL AÑO Y LOS UTILIZAN PARA GANAR VOTOS»

El extrabajador de los camposantos de Telde denuncia deficiencias en el mantenimiento, cuestiona la gestión municipal y reclama mayor seguridad, vigilancia y atención durante todo el año. Zurita considera que los cementerios no pueden convertirse en un escaparate político cada vez que se aproxima el Día de Todos los Santos.

La llegada del mes de noviembre vuelve a poner el foco sobre los cementerios municipales de Telde. Como cada año, coincidiendo con las celebraciones del Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos, Onda Guanche ha conversado con Benito Zurita Pérez, conocido popularmente como Beni, un hombre que conoce de primera mano el funcionamiento de los camposantos después de haber trabajado profesionalmente durante tres años y medio en este servicio.

Zurita no se anda con rodeos. Su diagnóstico sobre la situación de los cementerios de San Juan y San Gregorio es especialmente crítico, tanto por las condiciones de mantenimiento como por lo que considera una preocupante falta de sensibilidad institucional hacia los familiares de las personas fallecidas.

Desde el comienzo de la conversación deja clara una de sus principales reivindicaciones: la igualdad de trato.

«En Telde tenemos dos cementerios, uno de ricos y otro de pobres. Ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda», afirma con contundencia.

Con esta expresión, Zurita pretende denunciar lo que, a su juicio, constituye una diferencia de trato entre los dos camposantos municipales y una gestión que debería garantizar las mismas condiciones de conservación, dignidad y respeto para todos los ciudadanos.

«Los cementerios no pueden existir solamente dos días al año»

Uno de los asuntos que más preocupa al antiguo trabajador municipal es la atención que reciben los cementerios a lo largo del año.

En su opinión, la proximidad del 1 y el 2 de noviembre provoca una actividad extraordinaria de limpieza, acondicionamiento y difusión institucional que no siempre encuentra continuidad durante el resto de los meses.

«Esto lo llevo diciendo desde hace mucho tiempo. Parece que nuestros camposantos solamente existen dos días al año. Se acuerdan de ellos cuando llegan Todos los Santos y los Difuntos, pero después vuelven a quedarse en el olvido», lamenta.

Zurita considera especialmente desafortunado que las actuaciones municipales relacionadas con los cementerios puedan utilizarse para obtener beneficios políticos.

«También hacen propaganda electoral con nuestros camposantos para ganar votos. Para mí eso es una falta de respeto muy grande. Un cementerio no es un tema electoral. Es un lugar que merece respeto, intimidad y sensibilidad», sostiene.

El entrevistado insiste en que el cuidado de estos espacios no debería depender del calendario ni de la proximidad de unas elecciones.

«Nuestros familiares están allí los 365 días del año. No solamente el 1 y el 2 de noviembre», recuerda.

Valora la ampliación de horarios, pero reclama actividades durante todo el año

Durante la entrevista también hubo espacio para reconocer algunas iniciativas que considera positivas.

La ampliación de los horarios de apertura de los cementerios durante estas fechas ha sido bien recibida por numerosos familiares, según los testimonios recogidos por Onda Guanche.

También se valora favorablemente la organización de actividades musicales y actos de recuerdo, entre ellos las actuaciones de agrupaciones corales y formaciones instrumentales.

Sin embargo, Benito Zurita entiende que estas iniciativas deberían extenderse a otros momentos del año.

«¿Por qué solamente se puede hacer esto una vez al año? ¿Es que nuestro municipio no tiene dinero para organizar, aunque sea un sábado al mes, una pequeña actuación musical o un acto de recuerdo a nuestros difuntos?», plantea.

A su juicio, no sería necesario realizar grandes inversiones para ofrecer periódicamente un espacio de recogimiento a quienes han perdido a sus seres queridos.

«Una vez al mes se podría tener ese detalle con las familias. No hace falta esperar a las fechas señaladas para demostrar respeto», señala.

También cuestiona las diferencias en los horarios especiales establecidos con motivo de determinadas celebraciones familiares.

En concreto, se pregunta por qué se adoptan medidas de flexibilización durante el Día de la Madre que, según su apreciación, no siempre tienen correspondencia con el Día del Padre.

Para Zurita, la administración debería aplicar criterios equilibrados y atender las necesidades de todas las familias.

El mantenimiento de los nichos, uno de los problemas más delicados

La conversación aborda también cuestiones técnicas relacionadas con la conservación de los nichos funerarios.

La experiencia profesional de Zurita le permite explicar algunos de los problemas que pueden aparecer cuando los trabajos de sellado no se ejecutan o revisan adecuadamente.

Durante la entrevista se trasladaron quejas de familiares que aseguran haber tenido que contratar por su cuenta a profesionales de la albañilería para reforzar el cierre de determinados nichos ante la aparición de olores desagradables.

Zurita explica que el problema no siempre reside en la calidad de los materiales utilizados, sino en la ejecución y posterior revisión de los trabajos.

«Hemos avanzado mucho en materiales. Hay diferentes tipos y cada uno tiene su función. Pero muchas veces el problema no es el material, sino cómo se realiza el sellado y si después se revisa correctamente», indica.

El antiguo trabajador recuerda que, durante su etapa profesional, prestaba especial atención a los pequeños huecos que podían quedar tras la colocación y retirada de las cuñas utilizadas en determinados trabajos.

«Cuando se retira una cuña hay que repasar bien el sellado. Si dejas un pequeño agujero, después pueden aparecer problemas. Eso hay que vigilarlo», explica.

Desde su experiencia, considera fundamental que el personal encargado de estas tareas realice comprobaciones periódicas.

«Yo he trabajado en varios camposantos y siempre he tenido mucho cuidado con estas cuestiones. Hay que hacer las cosas bien porque estamos hablando de los restos de nuestros familiares», subraya.

Denuncia situaciones que considera incompatibles con la dignidad de los fallecidos

Uno de los momentos más delicados de la conversación llega cuando se abordan determinadas denuncias que, según los testimonios trasladados a Onda Guanche, estarían relacionadas con las condiciones de conservación de algunos espacios funerarios.

Durante la entrevista se hizo referencia a quejas de familiares sobre situaciones presuntamente irregulares y a la supuesta aparición de restos funerarios o elementos relacionados con enterramientos.

Se trata de afirmaciones que requieren comprobación documental y que no pueden darse por acreditadas únicamente a partir de testimonios.

Zurita, por su parte, insiste en la necesidad de extremar la vigilancia y garantizar que cualquier actuación dentro de un cementerio se realice con las máximas garantías.

«Los que están allí son nuestros familiares. No son personas de las que nos podamos olvidar. Merecen respeto», afirma.

Para el entrevistado, cualquier deficiencia que afecte a la dignidad de los fallecidos debe ser investigada y corregida inmediatamente por los responsables del servicio.

«Con la muerte también se hace negocio»

Zurita se muestra especialmente crítico con determinados aspectos económicos relacionados con los servicios funerarios.

Desde su experiencia, considera que las familias pueden encontrarse en una posición de vulnerabilidad cuando deben afrontar decisiones económicas en momentos emocionalmente muy difíciles.

«Lo que yo he visto es que con la muerte también se hace negocio. Y eso es algo que siempre voy a decir», asegura.

El entrevistado sostiene que las familias deberían recibir información clara sobre los servicios contratados, las coberturas de las pólizas funerarias y los gastos que pueden asumir.

Pone como ejemplo el caso de una persona que dispone de un capital asegurado de 3.000 euros para cubrir los gastos de sepelio.

«Si yo tengo 3.000 euros en una póliza y quiero utilizarlos para despedir a mi familiar como considero conveniente, quiero poder decidir. Una cosa es que me aconsejen y otra muy diferente es que me impongan lo que tengo que hacer», explica.

En cualquier caso, insiste en que la dignidad de un enterramiento no debería depender de la capacidad económica o de las relaciones personales de una familia.

«Aquí todos somos ciudadanos iguales», sentencia.

Cuestiona la gestión municipal y reclama profesionales especializados

La organización política y administrativa del servicio de cementerios ocupa otra parte importante de la entrevista.

Actualmente, la responsabilidad municipal de este departamento corresponde al concejal Juan Francisco Martel Santana, cuya gestión es objeto de las críticas planteadas durante la conversación.

Zurita considera que, al margen de quién ostente la responsabilidad política, debería existir una figura profesional especializada que supervisara permanentemente el estado de los camposantos.

Esta propuesta, según explica, ya se la trasladó personalmente al alcalde de Telde, Juan Antonio Peña.

«Yo le dije al alcalde que tenía que buscar una persona encargada de vigilar exclusivamente que nuestros camposantos estuvieran bien. No estoy hablando de un concejal, sino de alguien que conozca el trabajo y esté pendiente de todo», relata.

Zurita no reclama expresamente que se le contrate, aunque reivindica su experiencia profesional y asegura que podría contribuir a mejorar el servicio.

«Yo no estoy pidiendo que me contraten, pero te garantizo que si yo tuviera una mínima responsabilidad sobre los camposantos, hoy no estarían como están. Te lo garantizo», afirma.

Durante la conversación también surge el nombre de la concejala Adela Álvarez Ascanio, vinculada profesionalmente al sector funerario.

La posibilidad de aprovechar los conocimientos de personas familiarizadas con este ámbito se plantea como una alternativa para mejorar la gestión.

No obstante, Zurita insiste en que lo fundamental es disponer de personal competente y conocedor del servicio, independientemente de su vinculación política.

«Hay que buscar personas con experiencia, que sepan cómo funciona un cementerio y que estén comprometidas con su mantenimiento», señala.

La seguridad de los visitantes, una asignatura pendiente

Otro de los asuntos que más preocupa al entrevistado es la seguridad de las personas que visitan los cementerios, especialmente durante las jornadas de mayor afluencia.

Zurita recuerda situaciones vividas durante su etapa profesional en las que tuvo que intervenir ante desmayos, enfrentamientos o incidentes entre visitantes.

«Yo he sido sepulturero, pero muchas veces también he tenido que hacer de vigilante de seguridad y hasta separar a personas que estaban discutiendo», relata.

Considera que los días de Todos los Santos y Difuntos deberían contar con medidas preventivas específicas, adaptadas a la concentración de visitantes.

Entre sus propuestas figura la presencia de asistencia sanitaria preparada para intervenir ante una emergencia.

«Yo pondría una ambulancia en cada cementerio durante esos días. He visto personas que se desmayan por la emoción y situaciones en las que se necesita ayuda rápidamente», explica.

Desde Onda Guanche se planteó también la conveniencia de estudiar un dispositivo de seguridad y evacuación adecuado a la afluencia prevista, con recursos sanitarios y presencia policial o vigilancia privada cuando las circunstancias lo requieran.

Zurita coincide en la necesidad de reforzar la prevención.

Su experiencia le lleva a insistir en que los cementerios son espacios especialmente sensibles, donde pueden producirse situaciones de tensión emocional.

«Hay familiares que llegan muy afectados y cualquier problema puede complicarse. Hay que estar preparados», advierte.

Un vigilante de seguridad en San Juan y otro en San Gregorio

La presencia de personal de vigilancia constituye una de las peticiones más concretas que Benito Zurita dirige al alcalde Juan Antonio Peña y al concejal Juan Francisco Martel.

Su propuesta consiste en disponer, al menos durante las jornadas de mayor afluencia, de un vigilante de seguridad en cada uno de los cementerios municipales.

Considera que esta medida contribuiría a prevenir pequeños robos, conflictos y comportamientos inadecuados.

«Aunque solamente sea durante esos dos días especiales, que haya un vigilante en San Juan y otro en San Gregorio», propone.

Zurita recuerda las quejas de algunos visitantes relacionadas con la desaparición de flores y adornos depositados sobre las tumbas.

A su juicio, la presencia de vigilancia tendría un importante efecto disuasorio.

«La gente se sentiría más tranquila. Si hay alguien vigilando, quien piense en llevarse unas flores o hacer algo que no debe se lo pensará dos veces», explica.

Y lanza un mensaje directo a los responsables municipales:

«Si Juan Antonio Peña y Juan Martel escuchan esta entrevista y ponen un vigilante en cada cementerio durante esos días, yo seré el primero en felicitarlos. Diré: bravo, Juan Antonio; bravo, Juan Martel».

Para Zurita, reconocer las decisiones acertadas también forma parte de una crítica constructiva.

Accesibilidad, aparcamientos y servicios públicos

La conversación aborda igualmente las condiciones de acceso a los cementerios de San Juan y San Gregorio.

Las zonas de aparcamiento, los recorridos interiores, los pasillos y las instalaciones sanitarias forman parte de las cuestiones que, según el entrevistado, deberían revisarse de manera permanente.

Zurita recuerda que los cementerios reciben a personas mayores y ciudadanos con dificultades de movilidad, especialmente durante las fechas de mayor concentración de visitantes.

Por ello, considera necesario que los accesos y recorridos interiores se mantengan en condiciones adecuadas.

También insiste en la importancia de conservar los aseos públicos y evitar comportamientos incívicos.

Durante su etapa como trabajador, asegura haber encontrado situaciones desagradables en estas instalaciones, que obligaban al personal de mantenimiento a intervenir.

Para él, una mejor organización del servicio permitiría distribuir las responsabilidades y garantizar una atención más eficaz a los visitantes.

«Telde tiene dinero, pero ¿dónde están las mejoras?»

La parte final de la entrevista amplía el debate hacia la situación general del municipio y la gestión económica del Ayuntamiento.

Benito Zurita cuestiona que, pese a las referencias públicas a la disponibilidad de recursos económicos municipales, existan servicios e infraestructuras que, en su opinión, siguen necesitando importantes actuaciones.

«Juan Antonio Peña ha dicho que Telde tiene dinero. Pues yo pregunto: ¿dónde está ese dinero? ¿Dónde están las mejoras que necesitan los ciudadanos?», plantea.

Durante la conversación se mencionan las cifras de remanentes y superávits municipales, aunque su cuantía y disponibilidad efectiva para financiar actuaciones concretas deberían contrastarse con la documentación presupuestaria correspondiente.

Zurita considera que el Ayuntamiento debería establecer prioridades orientadas a mejorar los servicios públicos y la calidad de vida de los vecinos.

También se muestra decepcionado con el estado general de la ciudad, especialmente con la falta de actividad que percibe durante determinadas franjas horarias.

«Telde se ha convertido en una ciudad dormitorio», lamenta.

A su juicio, resulta necesario recuperar la actividad urbana, mejorar los espacios públicos y atender las necesidades cotidianas de la población.

Una llamada a la dignidad y al respeto

Más allá de las críticas políticas y de las propuestas concretas, Benito Zurita Pérez quiere que su mensaje principal sea una reivindicación del respeto que merecen las personas fallecidas y sus familiares.

Considera que los cementerios deben ser espacios cuidados, seguros y dignos durante todo el año, y que su mantenimiento no puede reducirse a actuaciones puntuales coincidiendo con fechas señaladas.

Su experiencia profesional le lleva a defender una gestión especializada, con supervisión permanente, mejores condiciones de seguridad y una atención más cercana a las necesidades de los visitantes.

Zurita no oculta su malestar con la situación que describe, pero tampoco cierra la puerta a reconocer cualquier medida que contribuya a mejorarla.

Su reflexión final resume el espíritu de una entrevista marcada por la preocupación, la crítica y la reivindicación ciudadana:

«Nuestros familiares están allí. No podemos acordarnos de ellos solamente dos días al año. Los cementerios merecen respeto, mantenimiento y dignidad durante los 365 días».

 

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