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«EL BARCO, EL HANTAVIRUS Y LA PREGUNTA INCÓMODA: ¿Y SI HUBIERA LLEGADO A GRAN CANARIA?»

En Canarias hay preguntas que flotan más rápido que cualquier barco. Y estos días, con la llegada del buque relacionado con el hantavirus a Tenerife, muchos ciudadanos se hacen una reflexión política casi automática: ¿se estaría gestionando igual esta situación si el barco hubiera atracado en Gran Canaria?
 
Esa es la pregunta incómoda que empieza a recorrer cafeterías, tertulias y redes sociales. Porque en política, como en el fútbol, nunca faltan quienes sospechan que hay campos con el césped más cuidado que otros.
 
El Gobierno de Canarias, presidido por Fernando Clavijo, y con Manuel Domínguez al frente de la vicepresidencia, intenta trasladar calma, serenidad y mensajes técnicos. Y claro, muchos no dejan de subrayar un detalle que en la calle no pasa desapercibido: Fernando Clavijo y Manuel Domínguez, los dos de Tenerife. Un dato que, aunque oficialmente no debería influir absolutamente en nada, alimenta inevitablemente las conversaciones, las bromas y las suspicacias de siempre entre islas.
 
Todo muy institucional. Todo muy correcto. Pero hay quien no puede evitar mirar hacia atrás y recordar episodios recientes donde, según muchos ciudadanos, la sensibilidad política parecía tener código postal.
 
Porque en Canarias la memoria dura poco… hasta que aparece otro barco.
 
Muchos recuerdan la etapa en la que el muelle de Arguineguín se convirtió en símbolo de la crisis migratoria. Durante meses, Mogán soportó una presión enorme con cayucos llegando continuamente mientras la sensación en la isla era que el problema se administraba con paciencia burocrática, ruedas de prensa suaves y alguna visita institucional con cara de preocupación moderada.
 
Y ahí apareció la alcaldesa Onalia Bueno, prácticamente sola en muchas ocasiones, levantando la voz contra administraciones de todos los colores. Aquello no gustó demasiado en algunos despachos oficiales. Porque en política, el que rompe el guion suele incomodar más que el problema mismo.
 
La ironía llega ahora cuando algunos ciudadanos observan que, al tocar Tenerife, la maquinaria política parece activarse con otra velocidad, otro tono y otra preocupación mediática. Como si el GPS institucional detectara automáticamente que la brújula del poder apunta hacia Santa Cruz.
 
Y claro, aparece la eterna broma canaria: “si pasa en Tenerife es un asunto de Estado; si pasa en Gran Canaria, ya veremos el lunes”.
 
Obviamente, nadie en el Gobierno dirá eso. Faltaría más. Oficialmente todas las islas son iguales, todos los ciudadanos reciben el mismo trato y todas las emergencias se gestionan bajo criterios técnicos. Eso dice el manual. Otra cosa es lo que piense la calle, que últimamente tiene más sarcasmo que confianza.
 
Porque el debate ya no es sanitario. El debate es político y emocional. Es esa vieja sensación de desequilibrio territorial que reaparece cada cierto tiempo como el gofio en las reuniones familiares: siempre termina sobre la mesa.
 
Mientras tanto, Canarias sigue funcionando con su tradicional mezcla de calma atlántica, improvisación institucional y ruedas de prensa donde siempre se pide tranquilidad… justo antes de que media población corra a buscar información por WhatsApp.
 
Y entre todo eso, muchos ciudadanos siguen haciéndose la misma pregunta: si ese barco hubiese llegado a Gran Canaria… ¿estaríamos escuchando exactamente el mismo discurso? O mejor dicho: ¿estarían algunos tan preocupados ahora?
 
En Canarias, a veces, las mareas no solo mueven barcos. También mueven prioridades políticas.
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio

Un comentario

  1. Joder Juan la respuesta es la misma caramba,el trato que no han dado sobre el barco y el avión que se suponía se dirigía a Marruecos es humillante,han humillado a Clavijo y por tanto a todos los canarios a todos es a todos,lo que no se como no se han unido el resto de fuerzas políticas(sobre todo los nacionalistas) para como mínimo mostrar su malestar,joder ya esta bien hombre de reírse de nosotros hombre,también los periodistas y/o plumillas deberían protestar porcel trato,aunque esto último es toda una Utopía…..para lo que se ha quedado la prensa…y no lo digo por ti Juan haces un gran trabajo,pero hay asuntos que no pueden plantearnos dudas y más cuando te la juegas con un virus.

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