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«DONAR MÉDULA ES CONVERTIR LA SOLIDARIDAD EN UNA POSIBILIDAD DE VIDA»

Canarias incorporó 803 nuevos donantes de médula ósea durante 2025, mientras el registro nacional se aproxima a las 533.000 personas. Son cifras esperanzadoras, pero su verdadero significado no está en el volumen del registro. Está en la posibilidad de que una persona enferma encuentre a alguien compatible que quizá vive a cientos o miles de kilómetros y que ha decidido ofrecer una oportunidad.

La donación de médula continúa rodeada de dudas y temores. Muchas personas imaginan procedimientos extremadamente dolorosos o confunden registrarse con donar de forma inmediata. Por eso la información es decisiva. Inscribirse implica disponibilidad y compromiso; la donación solo se produce si aparece compatibilidad y después de una evaluación médica cuidadosa.

La probabilidad de encontrar un donante compatible dentro de la familia es limitada. El registro amplía la búsqueda y convierte la solidaridad anónima en una red internacional. Cada nueva incorporación aumenta las opciones, especialmente para pacientes con perfiles genéticos menos representados. La diversidad del registro puede ser tan importante como su tamaño.

Canarias presenta además desafíos logísticos por su fragmentación. Las campañas deben llegar a todas las islas y facilitar la información y las pruebas sin obligar a desplazamientos innecesarios. Donar no puede depender de vivir cerca de un gran hospital o de haber encontrado casualmente una campaña en redes sociales.

Los medios tenemos la responsabilidad de explicar sin sensacionalismo. Las historias de pacientes pueden movilizar, pero deben respetar su intimidad y evitar promesas falsas. No siempre se encuentra un donante a tiempo y no todo trasplante garantiza la curación. Precisamente por eso hace falta combinar esperanza con rigor.

También debemos reconocer al personal sanitario y a las asociaciones que acompañan a las familias. Una enfermedad grave altera horarios, economía y salud emocional. La atención no termina en el tratamiento. Incluye orientación, apoyo psicológico y medidas laborales que permitan cuidar sin perder el sustento.

Ochocientos tres nuevos donantes representan ochocientas tres decisiones conscientes de estar disponibles para alguien desconocido. En una sociedad acostumbrada a medir la solidaridad por mensajes y reacciones, registrarse supone un compromiso real. Tal vez nunca se produzca la llamada; pero si llega, detrás habrá una persona para quien esa llamada puede significar futuro.

Vidal Bolaños, escritor y comunicador

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