No estamos hablando de una avería puntual ni de un episodio producido hace unos días. Son cinco meses de aguas residuales discurriendo barranco abajo, a lo largo de aproximadamente un kilómetro, filtrándose en el terreno y generando una seria preocupación por las posibles consecuencias sobre el suelo, el subsuelo y los acuíferos de Telde.
Cinco meses. Ese es el tiempo que lleva denunciándose un vertido de aguas fecales sin tratar en el Barranco Real de Telde, una situación de enorme gravedad que continúa sin una solución definitiva y ante la que el gobierno municipal tiene todavía demasiadas explicaciones que ofrecer a la ciudadanía.
No estamos hablando de una avería puntual ni de un episodio producido hace unos días. Son cinco meses de aguas residuales discurriendo barranco abajo, a lo largo de aproximadamente un kilómetro, filtrándose en el terreno y generando una seria preocupación por las posibles consecuencias sobre el suelo, el subsuelo y los acuíferos de Telde.
Cinco meses durante los cuales el gobierno local parece haber mirado hacia otro lado, sin ofrecer públicamente una explicación suficientemente clara sobre qué está ocurriendo, desde cuándo conoce la situación, qué actuaciones concretas se han realizado y, sobre todo, por qué después de todo este tiempo las aguas fecales continúan llegando al Barranco Real.
A la gravedad medioambiental se suma la preocupación sanitaria. Según la denuncia trasladada, ni siquiera se habría procedido a balizar y señalizar adecuadamente el tramo afectado para advertir a la ciudadanía de la presencia de aguas residuales y de los posibles riesgos derivados del contacto con ellas.
Peña responde en las redes, pero el vertido continúa
Cuando la situación ha comenzado a hacerse pública, el alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, ha utilizado las redes sociales para ofrecer su versión y echar balones fuera, poniendo el foco en las competencias y responsabilidades de otras administraciones.
Puede haber distintas administraciones implicadas y será necesario determinar con precisión a quién corresponde reparar la infraestructura afectada. Pero después de cinco meses resulta difícil aceptar que el debate competencial pueda utilizarse como explicación suficiente mientras las aguas fecales continúan corriendo por el barranco.
Porque la pregunta sigue siendo exactamente la misma: ¿qué ha hecho el Ayuntamiento de Telde durante estos cinco meses?
Si la competencia corresponde a otra administración, el alcalde debería explicar cuándo fue requerida formalmente, qué escritos se remitieron, qué medidas se exigieron, qué respuestas recibió el Ayuntamiento y por qué, ante la falta de una solución, no se adoptaron o reclamaron medidas de emergencia.
Echar balones fuera en las redes sociales no detiene un vertido.
Tampoco explica por qué durante meses no se habría advertido convenientemente a los ciudadanos del posible peligro existente en la zona.
Las competencias no pueden servir de parapeto
El ciudadano no tiene por qué convertirse en rehén de una discusión entre administraciones mientras un río de aguas fecales recorre un barranco.
El Ayuntamiento de Telde es la administración más cercana a los vecinos y, tenga o no la competencia directa sobre la reparación de la infraestructura, tiene una evidente responsabilidad institucional y política: informar, advertir, exigir soluciones y defender los intereses de la ciudad.
Si el Ayuntamiento conocía la existencia del vertido desde hace meses, debe explicar qué hizo desde el primer día.
Y si no tenía conocimiento de que durante tanto tiempo se estaban vertiendo aguas fecales al Barranco Real, la situación sería igualmente preocupante.
En cualquiera de los dos escenarios, hacen falta explicaciones.
El sorprendente silencio de Turcón
También llama poderosamente la atención el silencio del colectivo ecologista Turcón, especialmente cuando, según se asegura, tendría conocimiento de la existencia del vertido barranco abajo.
Un colectivo que históricamente ha ejercido una importante labor de vigilancia medioambiental en Telde debería mostrar la misma contundencia ante cualquier posible agresión al territorio, con independencia de quién gobierne o de qué administración resulte finalmente responsable.
Si Turcón conocía la existencia de estas aguas fecales en el Barranco Real, sería conveniente conocer qué actuaciones realizó y por qué no se produjo una denuncia pública contundente ante una situación que podría entrañar consecuencias sanitarias y medioambientales.
La defensa del medio ambiente debe mantenerse con el mismo nivel de exigencia siempre.
Canarias Informativa
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