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«CINCO AÑOS DESPUÉS DEL VOLCÁN DE CUMBRE VIEJA: ¿QUE SE HIZO, ¿QUE FALTA, Y ES LO QUE NO DEBE OLVIDARSE?»

El 19 de septiembre de 2021, La Palma (Isla bonita), vivió uno de los episodios más duros de su historia reciente. La erupción del volcán Cumbre Vieja no solo sepultó viviendas, carreteras y cultivos, sino que también dejó una herida emocional y económica que, cinco años después, aún no termina de cerrarse.

Hoy, con la perspectiva que da el tiempo, es posible evaluar con serenidad —y con justicia— qué se ha hecho, qué no se ha hecho y qué parece condenado al cajón del olvido.

“Los avances reales, aunque insuficientes”

Hay que reconocer, porque está a la vista que se han hecho algunos avances reales tales como: “infraestructuras básicas”; la reconstrucción de carreteras y accesos ha avanzado de forma notable. La isla recuperó conectividad en plazos razonables, y eso permitió reactivar parte de la actividad económica. “Ayudas directas a afectados”; se han entregado indemnizaciones y viviendas provisionales, aunque con retrasos y desigualdades que aún generan malestar. Muchos palmeros sienten que la burocracia ha sido más lenta que la lava. “Reactivación turística parcial”; La Palma ha logrado reposicionarse como destino de naturaleza y resiliencia. El turismo ha vuelto, pero no con la fuerza previa a la erupción. La imagen de “isla segura” tardó en reconstruirse.

Lo que no se ha hecho y la mar de fondo que sigue golpeando”

Aquí es donde debo con mi artículo tensar la jarcia, porque la realidad es tozuda.

“La reconstrucción económica no ha sido homogénea”. – “Los cosecheros plataneros”, siguen siendo los grandes damnificados. La pérdida de suelo fértil, la alteración de microclimas y la falta de soluciones técnicas rápidas han dejado a muchos productores en una situación precaria. Las ayudas han llegado, sí, pero no han compensado la magnitud del daño ni han garantizado la continuidad del sector.

“El turismo aún no despega del todo”. _ La Palma vive del paisaje, y parte de ese paisaje quedó transformado para siempre. La promoción turística ha sido irregular, sin una estrategia potente y sostenida. La isla necesita un relato renovado, no solo el recuerdo de la erupción.

“La planificación territorial sigue sin resolverse”. Hay zonas donde no está claro qué se podrá construir, cuándo y bajo qué criterios. La incertidumbre es enemiga de la inversión y del retorno de la población.

“Sin embargo la fauna litoral ha dado un inesperado beneficio”

Paradójicamente, donde la lava arrasó en tierra, el mar ha sabido reinventarse. Los nuevos deltas volcánicos han generado “hábitats frescos”, ricos en nutrientes y con condiciones ideales para peces, algas y crustáceos. La biodiversidad marina ha aumentado, y algunos científicos hablan de “laboratorios naturales” únicos en Europa. Es una de las pocas buenas noticias que dejó el volcán.

 “La gran asignatura pendiente sigue siendo el desarrollo de la energía geotérmica”

Y aquí, es donde mi artículo el artículo levanta levantar la voz y con razón.

La Palma —y buena parte de Canarias— tiene “un potencial geotérmico extraordinario”, con calor a poca profundidad y condiciones ideales para producir electricidad limpia, estable y barata. Sin embargo, cada vez que se menciona la creación de una “gran central geotérmica” el proyecto parece encallar antes de salir del puerto.

¿Por qué? me pregunto. Quizás falta de decisión política”, pues ningún gobierno ha querido asumir el liderazgo de un proyecto estratégico a largo plazo. Debe ser que la geotermia no da votos inmediatos, y eso pesa como una loza de granito. O pudiera ser el “miedo social a “lo volcánico”, aunque la geotermia es segura, persiste la idea de que “tocar el subsuelo” es peligroso, eso es una total y absoluta falta pedagogía científica o como diríamos en Canarias… “Una machangada”. Puede darse el caso oculto y sospechoso de intereses energéticos establecidos”, pues no descubro nada nuevo si afirmo que la geotermia compite con modelos ya consolidados, como la eólica, fotovoltaica o combustibles fósiles y cambiar el mapa energético nunca es sencillo y mucho menos en un país como España, que somos tan conservadores, que nos hemos acostumbrado al que “inventen otros”. Lo que si se ha convertido en una verdad bíblica es la ausencia de un plan insular claro”. – No hay una hoja de ruta consensuada entre Cabildo, Gobierno de Canarias y Estado. Sin coordinación, no hay proyecto.

La ironía es evidente: “una isla que sufrió la fuerza del volcán podría beneficiarse de su calor”, pero seguimos sin aprovecharlo.

“Cinco años después, esto es lo que no debe olvidarse”

La Palma ha demostrado una resiliencia admirable, pero la reconstrucción no puede depender solo de la buena voluntad de sus habitantes. Hace falta visión, planificación y valentía política.

Porque un volcán no solo destruye; también revela. Revela qué instituciones están preparadas, cuáles improvisan y cuáles prefieren mirar hacia otro lado. Y revela, sobre todo, que el futuro de las Islas Canarias, pasa por entender su naturaleza, no por temerla.

Cinco años después, el Cumbre Vieja sigue siendo una llamada de atención. Una que no deberíamos dejar caer en el silencio ni en el olvido.

Pues como decimos en Canarias… ¡Cristiano! Yo creo que ha llegado la hora de dejarnos de machangadas y coger de una vez por todas el carozo por el millo, porque si esperamos a que el gobierno central (Madrid) haga algo…, Amigos… ¡Amargos chocos! Porque amañado está el palo para la cuchara, y de eso los canarios sabemos un fleje, porque ha sido así desde los tiempos de la conquista, y no me llames exagerado, porque sabes tan bien concomo yo que… ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

Julio César González Padrón. Marino Mercante y escritor

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