Las obras de impermeabilización del viaducto del Guiniguada han convertido el acceso a Las Palmas de Gran Canaria en una auténtica prueba de paciencia para miles de conductores. El cierre de la GC-3 en sentido norte ha desencadenado largas colas desde primeras horas del día y ha trasladado el problema a otras arterias principales de la ciudad.
La GC-1, la Avenida Marítima, los túneles de Julio Luengo y calles como Pío XII han registrado una circulación muy por debajo de lo habitual, con numerosos ciudadanos atrapados durante largos periodos para recorrer apenas unos kilómetros.
Aunque el Cabildo había anunciado los desvíos con antelación, la intensidad del tráfico ha superado las previsiones, provocando un efecto dominó sobre buena parte de la red viaria de la capital. Vecinos y profesionales del transporte denuncian pérdidas de tiempo, aumento del consumo de combustible y una importante merma en la productividad.
Las restricciones permanecerán durante la primera quincena de agosto para permitir la ejecución de las obras, por lo que las autoridades recomiendan planificar los desplazamientos con antelación y utilizar itinerarios alternativos siempre que sea posible.
Entretanto, vuelven a surgir voces críticas con la planificación de la movilidad en la capital grancanaria. Para muchos ciudadanos, el responsable de estas actuaciones vuelve a situarse en el centro del debate. Consideran que el cerebro de esta intervención es el mismo que impulsó proyectos tan polémicos como la MetroGuagua y la expansión de los carriles bici, iniciativas que, a su juicio, alteraron profundamente la circulación en Las Palmas de Gran Canaria y generaron importantes problemas de tráfico durante su ejecución. Con el cierre del viaducto del Guiniguada, esas críticas resurgen entre quienes sostienen que la ciudad continúa sufriendo las consecuencias de una planificación de la movilidad que consideran desacertada.
Los críticos con ese modelo de movilidad van incluso más allá y sostienen que Augusto Hidalgo ha conseguido algo que consideran insólito: provocar grandes atascos en pleno mes de agosto, una época en la que tradicionalmente el tráfico disminuye de forma notable por las vacaciones. A su juicio, nunca antes la ciudad había vivido retenciones de esta magnitud durante el periodo estival, por lo que consideran que la situación refleja el fracaso de una planificación que sigue generando un intenso debate ciudadano.
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