La calle Barcelona, a la altura del número 44, en Jinámar, presenta una situación que preocupa seriamente a los vecinos. Lo que comenzó siendo una grieta en el asfalto se ha convertido en un socavón que, según denuncian, tiene una profundidad aproximada de dos metros y continúa aumentando de tamaño con el paso de los días.
Las imágenes muestran un agujero abierto en plena calzada, rodeado de grietas que evidencian que el terreno sigue cediendo. El mayor temor es que no se trate simplemente de un bache, sino del posible hundimiento del firme, con el consiguiente riesgo para cualquier vehículo que circule por la zona.
A diario transitan por este punto más de quince camiones de gran tonelaje que abastecen a un supermercado cercano, además de los camiones del servicio municipal de recogida de residuos. Ese constante paso de vehículos pesados podría estar agravando una situación que ya resulta extremadamente preocupante.
Pero el peligro no afecta solo a los conductores. En ese tramo no existe acera, por lo que los peatones se ven obligados a caminar muy cerca de una calzada cuyo estado genera una evidente sensación de inseguridad.
A esta preocupante situación se suma otro problema que denuncian los residentes de la zona. Varios vecinos de edad avanzada ya han sufrido caídas debido al mal estado del firme y a las dificultades para transitar con seguridad por este tramo de la calle. Cada grieta, cada desnivel y cada nuevo hundimiento aumentan el riesgo para quienes pasan caminando a diario. Los vecinos temen que, si no se actúa de inmediato, la próxima caída pueda tener consecuencias mucho más graves.
Si el terreno cediera de forma repentina al paso de un camión, de un turismo o incluso junto a una persona que caminara por la zona, las consecuencias podrían ser muy graves. Los vecinos aseguran que el agujero aumenta de tamaño y profundidad conforme pasan los días y piden que no se espere a que ocurra un accidente para intervenir.
Un llamamiento urgente
Desde estas líneas hacemos un llamamiento al alcalde de Telde, a la Concejalía de Vías y Obras y a los servicios técnicos municipales para que se personen con carácter urgente en la calle Barcelona, a la altura del número 44, y realicen una inspección técnica que permita conocer el verdadero alcance del problema.
También sería necesario balizar y asegurar la zona mientras se estudia el subsuelo, evitando que vehículos y peatones continúen expuestos a un peligro que resulta visible y que podría ser mucho mayor bajo el asfalto.
La prevención siempre será más barata y más humana que lamentar una desgracia. Si bajo ese punto de la calzada existe un hueco de grandes dimensiones, una rotura de alguna canalización o un fallo en el terreno, cada día que pasa aumenta el riesgo.
Los vecinos no piden milagros; piden prevención y seguridad. Reclaman que los técnicos municipales inspeccionen de inmediato la zona y adopten las medidas oportunas antes de que ocurra una desgracia.
La calle Barcelona está lanzando un aviso que no puede ser ignorado. Esperar a que se produzca un accidente grave, que se hunda la calzada bajo el peso de un camión o que una nueva caída provoque daños importantes sería una irresponsabilidad.
El momento de actuar es ahora, no después de la tragedia.
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