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‘A VUELA PLUMA’: EL VIRUS DEL EQUILIBRISMO… TELDE, SANTA LUCÍA Y LA LEY DEL “FONIL”

La política municipal en Telde, pasando por el sureste grancanario, ha dejado de ser una gestión de servicios para convertirse en un avanzado laboratorio de ingeniería jurídica de supervivencia.

Lo que está ocurriendo en Telde no es un caso aislado; es el síntoma de una forma de entender el poder donde el acta de concejal se usa como escudo y la ley como chicle.

El alcalde de Telde ha demostrado una «bondad» infinita con su último concejal tránsfuga —perdón, «no adscrito»— ya van dos. Para mantener una mayoría que se desmorona, ha optado por bordear la ley con una pirueta que insulta la inteligencia, cesar al concejal de sus funciones para, días después, volver a nombrarlo en áreas de bajo perfil como Transparencia y TIC.

Dicen que es «continuidad» para salvarle el sueldo, pero la realidad es que el cese y el cambio de delegaciones rompió la baraja. Lo que hay ahora es un reenganche artificial, un premio al que rompe la disciplina de grupo para sostener un sillón y un salario a cambio de un voto.

Pero este «manual de resistencia» parece tener un origen común. El paralelismo con lo sucedido en Santa Lucía de Tirajana es inevitable y sangrante. Allí, el alcalde llevó el equilibrismo al nivel de deporte de riesgo, abandonó su propio grupo junto a cuatro fieles, expulsó a quienes no comulgaban con su maniobra y, en un giro digno de la mejor literatura de terror político, mantuvo el bastón de mando siendo, de facto, un tránsfuga de su propia formación.

Los alcaldes de la renovación, eso pregonan en Primero Canarias, aplican las políticas más rancias para mantener y perpetuar el poder.

En ambos municipios se utiliza la fina línea de la ley antitransfuguismo para retorcer el espíritu de la norma.

En ambos casos, la mayoría no emana de la voluntad de las urnas, sino de despachos donde se negocia la lealtad a cambio de mantener delegaciones y retribuciones.

En ambos escenarios, el ciudadano asiste atónito a una paradoja, quienes deberían velar por la regeneración política son los que perfeccionan el arte de quedarse con el grupo, pero sin el partido, o con el sueldo, pero sin la coherencia.

La ironía en Telde alcanza niveles épicos al asignarle al nuevo aliado las áreas de Transparencia. ¿Qué transparencia puede ofrecer un concejal tránsfuga que se sostiene sobre decretos de ida y vuelta?

Es difícil gestionar el «gobierno abierto» cuando el alcalde tiene tantos tics. Tics nerviosos ante cada votación plenaria y tics autoritarios para encajar a martillazos una mayoría en que ya no existe la confianza de origen entre los partidos que conforman el gobierno. Mas, con esta acción tan generosa del alcalde premiando al concejal no adscrito.

Gobernar a base de «no adscritos» es gobernar sobre arenas movedizas. El virus del transfuguismo ya sea por abandono o por expulsión estratégica, está degradando nuestras instituciones.

Si para mantener el mando hay que convertir el Ayuntamiento en una agencia de colocación para desertores políticos, quizás es que lo que se está defendiendo no es el interés de los vecinos, sino la pura y dura supervivencia personal.

Muchos tics, mucha tecnología, pero al final, lo único que queda es una democracia de cartón piedra donde el bastón de mando se usa, principalmente, para no caerse del alambre.

Domingo Calderin (El Guirre)

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