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EL GRAN BULO CONTRA AQUANARIA SE DESMORONA: LOS QUE LA SEÑALARON AHORA EMPIEZAN A RECTIFICAR

El alcalde, colectivos y medios de Telde pusieron a la empresa en la diana mientras el emisario 222 quedaba fuera del foco. Meses de acusaciones, titulares y condenas públicas contra Aquanaria empiezan a volverse contra quienes construyeron aquel relato. Las rectificaciones ya han comenzado y las investigaciones y analíticas han colocado el foco sobre el emisario submarino 222, de titularidad municipal.

Aquanaria fue señalada públicamente antes de que existieran conclusiones definitivas sobre el origen de la contaminación de la costa de Telde. El alcalde Juan Antonio Peña, colectivos sociales y determinados medios compraron y amplificaron un relato que situaba a las jaulas marinas en el centro del desastre. Ahora llegan las rectificaciones.

Algunas de las personas y colectivos que formularon graves acusaciones han tenido que corregir públicamente afirmaciones relacionadas con supuestas emisiones tóxicas, ilegalidades y daños ambientales atribuidos a Aquanaria.

Mientras tanto, ONDA GUANCHE llevaba meses poniendo sobre la mesa lo que otros parecían ignorar: el emisario submarino 222 de Silva.

Las analíticas posteriores detectaron contaminación fecal y sustancias químicas en muestras tomadas en su entorno, y el Gobierno de Canarias abrió actuaciones por posibles incumplimientos relacionados con el sistema municipal de vertido. La investigación deberá determinar definitivamente todas las responsabilidades.

Pero políticamente queda una pregunta demoledora:

¿QUIÉN VA A RESPONDER AHORA POR HABER SENTENCIADO A AQUANARIA ANTES DE TENER LAS PRUEBAS?

Los que acusaron tienen ahora la oportunidad de explicar qué pruebas tenían, quién les proporcionó la información y por qué algunas afirmaciones que entonces parecían indiscutibles hoy tienen que ser rectificadas.

Mientras algunos buscaban un culpable rápido, ONDA GUANCHE señalaba hacia el emisario 222.

El relato empieza a caer. Y ahora toca explicar quién lo construyó.

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