La dirigente vecinal y el exagente de la Policía Local Bentejuí Motas reivindican en una entrevista con Manuel Ramón Santana en exclusiva para ONDA GUANCHE, el legado humano, social y canario de Paco Bello, cuya memoria permanecerá ligada para siempre a La Garita.
La plaza de La Garita volvió a convertirse en escenario de recuerdos, reivindicaciones y sentimientos profundamente ligados al barrio y a la identidad canaria. El profesor y comunicador Manuel Ramón Santana compartió micrófono con dos personas estrechamente vinculadas a la realidad social de Telde, Julia Martel, histórica dirigente vecinal y presidenta del Patronato La Sal, y Bentejuí Motas, exagente de la Policía Local de Telde, en una conversación en la que la figura del sacerdote y profesor Paco Bello estuvo permanentemente presente.
No podía ser de otra manera. Hablar de La Garita, de sus fiestas y de buena parte de su historia reciente significa hablar de Paco Bello, una persona que dejó una profunda huella humana, religiosa, social e identitaria en el barrio.
El reconocimiento unánime de la Corporación municipal para que la plaza lleve su nombre supone, para quienes compartieron años de trabajo y amistad con él, la culminación de una reivindicación cargada de simbolismo.
Julia Martel recordó con emoción el legado dejado por Paco Bello y la satisfacción que representa que el espacio público que tanto quiso quede vinculado para siempre a su memoria.
Una figura que, según resaltaron durante el encuentro, trascendió ampliamente su condición de sacerdote.
PACO BELLO, MUCHO MÁS QUE UN SACERDOTE
Bentejuí Motas destacó especialmente el carácter social y reivindicativo de Paco Bello, al que definió como una persona adelantada a su tiempo en muchos aspectos.
Fue, recordó, un sacerdote comprometido con quienes atravesaban dificultades y con colectivos que reclamaban sus derechos. También defendió abiertamente los derechos del colectivo LGTBI y mantuvo una estrecha vinculación con la cultura, el patrimonio, el territorio y la identidad de Canarias.
Para Motas, Paco Bello dejó no solo «un legado importantísimo en el barrio a nivel humano», sino también una forma de entender Canarias y defender su identidad.
Una de las expresiones más visibles de ese legado continúa siendo el tradicional izado de la bandera canaria de las siete estrellas verdes al comienzo de las fiestas de La Garita, un acto convertido con el paso de los años en una seña de identidad de los festejos.
La voluntad de quienes mantienen viva esta tradición es que continúe pasando de generación en generación.
Julia Martel comparte ese deseo.
Después de décadas entregada al barrio, espera que quienes recojan el testigo mantengan una labor comunitaria que considera imprescindible para conservar la personalidad y la historia de La Garita.
DEL 4 AL 20 DE SEPTIEMBRE, LA GARITA VUELVE A ESTAR DE FIESTA
La conversación sirvió también para avanzar la celebración de las próximas fiestas de La Garita en honor al Sagrado Corazón de Jesús, que se desarrollarán del 4 al 20 de septiembre.
Julia Martel quiso dejar especialmente claro un aspecto que considera fundamental: son unas fiestas levantadas principalmente con el esfuerzo de los propios vecinos.
«Estas fiestas las hace el barrio», sostiene la histórica dirigente vecinal.
Martel explica que el Patronato no recibe subvenciones económicas para organizar los festejos y que buena parte de los recursos necesarios se obtienen mediante rifas y pequeñas aportaciones, buscando además que niños, jóvenes y adultos participen directamente en las actividades.
Su filosofía va más allá de organizar unos días de celebración.
Para Julia Martel, unas fiestas populares solamente tienen sentido cuando sirven para construir comunidad.
La dirigente considera imprescindible que los vecinos conozcan los problemas de su entorno, participen en sus proyectos y entiendan los festejos como un elemento de unión.
«¿De qué me vale hacer una fiesta si los mismos vecinos no se implican en ella?», reflexiona.
El Ayuntamiento de Telde colabora fundamentalmente con determinados medios materiales y servicios, como mobiliario o megafonía solicitada por la organización.
UNA AMBULANCIA, LA DIFICULTAD INESPERADA DE ESTE AÑO
La organización sí se ha encontrado este año con una dificultad inesperada.
Julia Martel explicó que se les ha comunicado la obligatoriedad de contar con una ambulancia contratada para determinadas actividades en aplicación de las exigencias de seguridad.
La circunstancia les ha obligado a reajustar sus previsiones porque, según explica, desconocían inicialmente esta obligación y la comunicación llegó cuando la organización de las fiestas estaba ya muy avanzada.
Pese a ello, Martel reconoce que el Patronato tampoco acostumbra a realizar grandes peticiones al Ayuntamiento.
La prioridad continúa siendo mantener el modelo que durante años ha caracterizado a La Garita: participación ciudadana, colaboración vecinal y unas fiestas construidas desde el propio barrio.
JULIA MARTEL Y SU RELACIÓN CON JUAN ANTONIO PEÑA
Durante la conversación surgió también la relación personal entre Julia Martel y el actual alcalde de Telde, Juan Antonio Peña.
La dirigente vecinal recordó que conoce a Peña desde niño y situó nuevamente a Paco Bello como nexo de unión.
Según relató, el actual alcalde frecuentaba aquel entorno cuando era alumno de Paco Bello y acudía a una iglesia cuyas puertas estaban abiertas para todos, independientemente de que fueran creyentes o no.
De ahí nació una relación personal que se ha mantenido con el paso de los años.
BENTEJUÍ MOTAS: «SI NO SE CONOCE NUESTRA TIERRA, NO SE VALORA»
La defensa de la identidad canaria ocupó otra parte importante del encuentro.
Bentejuí Motas defendió que el sentimiento hacia Canarias comienza por conocer el territorio, su historia y su realidad.
«Si no se conoce, no se valora, no se aprecia y no se le tiene cariño», resumió.
A su juicio, cuando existe conocimiento del territorio termina apareciendo de manera natural «el amor a esta tierra y la defensa de nuestro territorio y nuestros derechos».
Una reflexión compartida con Julia Martel, cuya trayectoria ha estado permanentemente ligada a la defensa del barrio, la participación ciudadana y el mantenimiento de las tradiciones de La Garita.
Motas llegó a asegurar, en tono afectuoso, que personas con la dedicación vecinal de Julia Martel son imprescindibles: «Si no existiera, habría que inventarla».
MOTAS REIVINDICA EL RECONOCIMIENTO DE LA CALLE FRENTE A LAS MEDALLAS
La entrevista también abandonó por momentos las fiestas para adentrarse en la reciente salida de Bentejuí Motas de la Policía Local de Telde y en su conocida visión crítica sobre determinadas dinámicas internas del cuerpo.
Manuel Ramón Santana introdujo con ironía la cuestión de las condecoraciones y el hecho de que Motas haya terminado su trayectoria profesional sin acumular los reconocimientos institucionales que otros agentes exhiben.
La respuesta del expolicía fue contundente.
Para Bentejuí Motas, su mayor condecoración no se encuentra en ninguna vitrina.
Su reconocimiento, afirma, es que los ciudadanos de Telde lo encuentren por la calle, lo reconozcan y le transmitan cariño por el trabajo que intentó desarrollar durante sus años como agente.
«Las medallas institucionales no me sirven. Me sirve más el reconocimiento del pueblo», señaló.
Motas fue todavía más crítico al referirse al sistema de concesión de determinadas distinciones, que considera en ocasiones condicionado por afinidades personales.
Y recuperó una frase cargada de ironía para explicar su posición: «Hay que diferenciar entre un medallista y un medallero. Un medallista es el que gana una medalla; un medallero es un expositor de medallas».
«UNA DE LAS GRANDES CARENCIAS DE LAS POLICÍAS LOCALES ES SU POLITIZACIÓN»
El exagente abordó igualmente uno de los asuntos que más ha denunciado durante su trayectoria profesional: la politización de los cuerpos policiales municipales.
En su opinión, cuando una Policía Local se encuentra excesivamente condicionada por intereses políticos existe el riesgo de que determinadas decisiones terminen respondiendo antes a esas afinidades que al servicio que debe prestarse al ciudadano.
«Cuando un cuerpo está politizado significa que determinadas partes pueden atender a razones de intereses políticos más que a razones de servicio al ciudadano, y eso es una pena», sostuvo.
Manuel Ramón Santana recordó la relación personal que ambos han mantenido pese a no compartir siempre las mismas posiciones políticas.
Motas respondió reivindicando precisamente el valor de poder discrepar sin que desaparezcan el respeto ni la amistad.
LA GARITA, SU GENTE Y UNA MEMORIA QUE CONTINÚA VIVA
La conversación terminó prácticamente donde había comenzado: en la plaza, en La Garita y en la memoria de Paco Bello.
Julia Martel continúa defendiendo una concepción de las fiestas construida desde abajo, con el vecino como protagonista y con la participación ciudadana como principal herramienta para hacer barrio.
Bentejuí Motas reivindica la identidad, el territorio y el compromiso social como elementos inseparables de esa filosofía.
Y sobre ambos permanece la figura de Paco Bello.
El sacerdote que abrió puertas a creyentes y no creyentes, acompañó a quienes necesitaban apoyo, defendió causas sociales y convirtió la identidad canaria en parte de su compromiso cotidiano seguirá simbólicamente presente cada vez que la bandera de las siete estrellas verdes vuelva a elevarse sobre La Garita.
Ahora, además, su nombre quedará unido para siempre a la plaza de un barrio al que dedicó una parte esencial de su vida.
Manuel Ramón Santana
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