The Sun incluye el litoral teldense entre los destinos españoles que recomienda evitar este verano, mientras la documentación publicada durante meses por ONDA GUANCHE acredita graves incumplimientos en el sistema de vertido de Silva que no pueden quedar fuera del debate sobre la contaminación marina
La contaminación de la costa de Telde ha terminado traspasando fronteras. El popular diario británico The Sun ha incluido el litoral del municipio entre los destinos españoles que aconseja evitar este verano a sus lectores, tomando como referencia el informe Banderas Negras 2026 elaborado por Ecologistas en Acción.
El periódico británico, en un artículo publicado el pasado 3 de julio, señala expresamente a la costa de Telde entre los espacios canarios incluidos en esta lista negra ambiental. Una repercusión internacional especialmente preocupante para un municipio que lleva meses sufriendo episodios de contaminación, cierres preventivos de playas y una enorme controversia sobre el verdadero origen de los vertidos.
Sin embargo, detrás del relato que atribuye prácticamente toda la crisis ambiental de Telde a las jaulas marinas existe una documentación que ONDAGUANCHE viene publicando desde finales de 2025 y que coloca inevitablemente en el centro del problema al emisario submarino de Silva, identificado como vertido número 222 del Censo de Vertidos de Canarias.
EL EMISARIO 222, LA PARTE DEL PROBLEMA QUE NO PUEDE IGNORARSE
Ecologistas en Acción fundamenta la Bandera Negra otorgada a Telde en los episodios de contaminación asociados a la acuicultura industrial y, especialmente, en la mortandad masiva de lubinas ocurrida en octubre de 2025. Esa es la explicación que posteriormente ha recogido The Sun.
Pero la contaminación de la costa teldense tiene una realidad mucho más compleja.
ONDAGUANCHE publicó en exclusiva documentación relativa al Acta de Inspección Ambiental IAMB/2025/042, levantada el 15 de octubre de 2025 por la Dirección General de Transición Ecológica y Lucha contra el Cambio Climático del Gobierno de Canarias sobre las instalaciones asociadas a la conducción de desagüe de Barranco de Silva.
Según esa documentación, la inspección constató incumplimientos de varias condiciones técnicas de la Autorización de Vertido al Mar, además de la existencia de efluentes no autorizados procedentes de la EDARI de Silva conectados a la conducción de desagüe de la EDAR de Ojos de Garza.
El acta reflejaba además vertidos de aguas sin desinfectar, parámetros propios de aguas residuales, presencia de sustancias prioritarias y preferentes y una superación del caudal autorizado superior al 200%, según la documentación publicada por este medio.
Por tanto, el emisario de Silva 222 no constituye una hipótesis inventada ni una simple especulación mediática: existen incumplimientos relacionados con el sistema de vertido constatados mediante una inspección oficial del Gobierno de Canarias.
AGUAS DE TELDE YA HABÍA ALERTADO DEL AUMENTO DE LA CARGA CONTAMINANTE
ONDAGUANCHE también publicó que la propia empresa Aguas de Telde había advertido del progresivo aumento de la concentración de carga contaminante que llegaba al sistema de Silva.
La conducción de desagüe estaba autorizada para evacuar las aguas residuales urbanas depuradas procedentes de la EDAR de Ojos de Garza, pero la inspección constató que continuaban llegando a ella efluentes industriales no incluidos en las condiciones de la autorización.
Además, análisis correspondientes a ejercicios anteriores habían detectado sustancias como níquel, selenio, zinc, clorpirifós y terbutilazina, entre otros compuestos señalados en la documentación relacionada con el emisario.
Todo ello convierte al emisario 222 en una pieza que necesariamente debe ser considerada cuando se pretende explicar la contaminación sufrida por la costa de Telde.
21 ESCRITOS ADVIRTIENDO DE LOS VERTIDOS
La dimensión del problema quedó todavía más clara con los 21 escritos registrados por Aquanaria ante el Ayuntamiento de Telde, cuyo contenido fue publicado por ONDAGUANCHE.
La empresa comenzó a comunicar desde octubre de 2025 la detección de episodios anómalos en las inmediaciones del emisario, describiendo manchas de tonalidad blanquecina y fuertes olores químicos y solicitando inspecciones y actuaciones urgentes.
Los escritos fueron aumentando de contundencia a medida que persistían los episodios y crecía la mortalidad registrada en las instalaciones acuícolas.
Aquanaria llegó incluso a realizar una advertencia formal de posible responsabilidad patrimonial al Ayuntamiento de Telde por lo que consideraba una falta de actuación ante los vertidos detectados.
ANALÍTICAS TOMADAS JUNTO AL EMISARIO
Otro de los elementos publicados por ONDAGUANCHE fue el resultado de un análisis químico encargado por Aquanaria sobre muestras tomadas por buzos el 16 de enero de 2026 en el punto de confluencia del emisario 222 con el mar.
Según la empresa, los análisis detectaron una elevada carga bacteriana de origen fecal y diferentes sustancias químicas, entre ellas sulfuros, compuestos amoniacales, fósforo, fenoles, detergentes, metales y trazas de herbicidas o disolventes industriales.
Aquanaria aseguró además que los niveles de Escherichia coli encontrados multiplicaban por 500 los valores establecidos como referencia en la normativa de aguas de baño.
Estos resultados fueron trasladados al Seprona y a la Fiscalía de Medio Ambiente, según informó entonces la compañía.
Se trata de analíticas encargadas por una de las partes implicadas y, por tanto, deben atribuirse a la empresa, pero sus conclusiones se sumaban a las irregularidades administrativas y técnicas detectadas previamente por la inspección oficial del Gobierno de Canarias.
UN PROCEDIMIENTO SANCIONADOR POR POSIBLES INCUMPLIMIENTOS MUNICIPALES
La documentación publicada por ONDAGUANCHE reveló igualmente que el Gobierno de Canarias remitió las actuaciones a la Agencia Canaria de Protección del Medio Natural, órgano competente en materia sancionadora.
Posteriormente se informó del inicio de actuaciones sancionadoras por posibles incumplimientos relacionados con el vertido de titularidad municipal.
Este punto resulta especialmente relevante ahora que la contaminación de Telde ha alcanzado repercusión internacional.
Porque mientras titulares en medios nacionales y extranjeros concentran prácticamente todo el relato en las piscifactorías, existe paralelamente un expediente administrativo, inspecciones oficiales y analíticas que obligan a mirar también hacia el emisario submarino de Silva 222.
LAS JAULAS FUNCIONABAN CORRECTAMENTE TRAS SU LIMPIEZA
Existe además otro dato que tampoco debería desaparecer de la cronología.
La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias informó el pasado febrero de que, después de las actuaciones realizadas tras la mortandad de peces de octubre, las explotaciones acuícolas funcionaban correctamente desde las inspecciones efectuadas durante la primera semana de noviembre.
En un nuevo control realizado el 5 de febrero, el Ejecutivo autonómico volvió a señalar el correcto funcionamiento de las instalaciones acuícolas.
Esto no elimina el episodio de mortandad de octubre ni determina por sí mismo todas las responsabilidades sobre lo sucedido, pero sí obliga a diferenciar cronológicamente los diferentes episodios contaminantes y a investigar todas las posibles fuentes de contaminación, no únicamente aquellas vinculadas a la actividad acuícola.
DE TELDE AL REINO UNIDO: EL DAÑO A LA IMAGEN DEL MUNICIPIO
La consecuencia es que un problema ambiental que durante meses se debatió en Telde ha terminado llegando ahora a millones de potenciales turistas británicos.
The Sun utiliza un contundente titular para advertir sobre 14 playas y zonas costeras españolas que recomienda evitar durante las vacaciones y cita expresamente la costa de Telde.
La Bandera Negra de Ecologistas en Acción no supone que todas las playas de Telde estén actualmente contaminadas ni que exista una prohibición general de baño. El propio informe utiliza estos distintivos para denunciar los casos que considera más significativos de contaminación y mala gestión ambiental del litoral español. En total, en 2026 se concedieron 48 Banderas Negras.
Las playas teldenses continúan funcionando y cualquier cierre debe determinarse en función de las condiciones sanitarias existentes en cada momento.
Pero el daño reputacional ya está hecho.
Un importante periódico británico está diciendo a sus lectores que eviten la costa de Telde.
Y ante semejante deterioro de la imagen exterior del municipio, resulta imposible explicar lo ocurrido mirando exclusivamente hacia las jaulas marinas y dejando fuera del relato al emisario submarino de Silva 222, sus vertidos, los incumplimientos constatados oficialmente y las investigaciones abiertas en torno a este sistema de evacuación de aguas de titularidad municipal.
La contaminación de la costa de Telde exige conocer toda la verdad. Y en esa investigación, el emisario 222 sigue siendo una pieza fundamental que nadie debería ignorar.
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