El fundador y presidente del Sindicato Independiente de Trabajadores de Canarias reivindica el origen teldense de la organización, su rechazo a las subvenciones públicas y recuerda el grave accidente que estuvo a punto de costarle la vida.
El Sindicato Independiente de Trabajadores de Canarias (SITCA) cumple 25 años de trayectoria. Un cuarto de siglo desde que aquella organización sindical nacida en Telde comenzara un camino que, según recuerda su fundador y presidente, Antonio Rodríguez, muchos pensaban que tendría un recorrido muy corto. Lejos de aquellas previsiones, el sindicato no solo continúa activo, sino que ha ampliado notablemente su presencia territorial.
“Algunos nos daban tres meses de vida y aquí seguimos, con los pies en la tierra y con las mismas ganas que hace 25 años”, señala Rodríguez, quien destaca que SITCA ha pasado de ser una organización de ámbito local a tener implantación regional y, desde hace aproximadamente dos años, presencia también en el territorio nacional.
El dirigente sindical reconoce que ni siquiera quienes impulsaron inicialmente el proyecto esperaban alcanzar las dimensiones actuales. A su juicio, buena parte del crecimiento responde a que numerosos trabajadores buscaban “una alternativa sindical diferente, responsable y seria”, alejada de estructuras políticas o empresariales.
Rodríguez insiste especialmente en uno de los principios que, asegura, ha marcado la trayectoria de SITCA desde su nacimiento: la independencia económica y política. Para el presidente del sindicato, no basta con incorporar la palabra independiente a unas siglas, sino que esa independencia debe demostrarse en la práctica.
“Independiente significa no depender de liberados públicos, subvenciones públicas, ayudas públicas ni de ninguna Administración”, sostiene. En este sentido, recuerda que los propios estatutos de SITCA prohíben acogerse a este tipo de financiación y asegura que esa filosofía continuará mientras esté al frente de la organización.
Rodríguez defiende que las subvenciones públicas destinadas a organizaciones sindicales deberían emplearse en otros fines sociales y en colectivos que realmente las necesiten. “Este sindicato vive por y para sus afiliados”, recalca.
Una fundación marcada por la oposición de las grandes centrales
Los primeros pasos de SITCA estuvieron lejos de ser sencillos. Antonio Rodríguez recuerda unos comienzos especialmente convulsos, en los que las grandes centrales sindicales reaccionaron con dureza ante la aparición de una nueva organización que pretendía abrirse espacio en el panorama laboral canario.
Según relata, SITCA tuvo que afrontar procedimientos por diferentes vías, desde la civil hasta la administrativa y penal. Conservan incluso, asegura, recortes de prensa de aquella época en los que se auguraba que la organización desaparecería apenas unos meses después de su nacimiento.
“Ganamos todos los procedimientos, todos los pleitos y seguimos adelante”, subraya.
Pero para Rodríguez uno de los mayores orgullos del sindicato continúa siendo su origen. SITCA surgió de trabajadores “muy humildes, gente de la base y que no procedía de clases acomodadas”. Esa circunstancia, sostiene, sigue condicionando la filosofía de una organización que no quiere limitarse exclusivamente a la actividad sindical, sino mantener también una vertiente social dirigida a quienes atraviesan mayores dificultades.
Telde, el lugar donde SITCA decidió echar raíces
Uno de los grandes debates durante la fundación del sindicato fue dónde establecer su primera sede. Las opciones aparentemente más lógicas eran Santa Cruz de Tenerife o Las Palmas de Gran Canaria, pero Rodríguez defendió junto a otros compañeros que la organización debía asentarse allí donde se encontraba buena parte de las personas que estaban respaldando el proyecto.
La decisión fue Telde.
Desde allí, SITCA comenzó su expansión primero por Gran Canaria, posteriormente por el conjunto de Canarias y, más recientemente, hacia la Península, donde dispone ya de dos sedes.
“Nos sentimos muy orgullosos de nuestros orígenes, de llevar el nombre de Telde por todo el mundo y decir que nacimos aquí, que nos creamos aquí, que seguimos aquí y que seguiremos luchando desde Telde para toda Canarias”, afirma Rodríguez.
El 25 aniversario tendrá también un marcado componente emocional. SITCA pretende recordar especialmente a aquellos compañeros y compañeras que participaron en sus comienzos y que ya han fallecido, así como a quienes por motivos de enfermedad no pueden continuar desarrollando la actividad sindical. Rodríguez pone igualmente en valor a los militantes que permanecen diariamente en contacto con los trabajadores y mantienen vivo el proyecto.
Del coma a recuperar su vida: “Si te caes, levántate”
La conversación con Antonio Rodríguez permitió conocer también una faceta mucho más personal y hasta ahora poco divulgada de su vida. El sindicalista estuvo muy cerca de morir como consecuencia de un gravísimo accidente de tráfico ocurrido en la Avenida Marítima de Las Palmas de Gran Canaria.
Rodríguez recuerda que un vehículo impactó contra él provocándole lesiones de enorme gravedad: un neumotórax, tres costillas fracturadas, una clavícula rota, fractura de pelvis, los dos tobillos afectados y una fractura de mandíbula, entre otras lesiones.
Su situación llegó a ser crítica. Permaneció en coma y recuerda incluso la presencia de un sacerdote administrándole la extremaunción mientras estaba intubado. Los pronósticos iniciales tampoco eran esperanzadores y llegó a recibir la advertencia de que probablemente no volvería a caminar con normalidad.
Sin embargo, consiguió recuperarse.
Aproximadamente un año después estaba nuevamente afrontando retos físicos y reincorporándose plenamente a la actividad sindical, una dedicación que continúa describiendo como una de las grandes pasiones de su vida.
Aquella experiencia se convirtió para Rodríguez en una forma de entender la existencia. “La vida es una carrera de obstáculos. Te puedes caer y no es malo caerse; incluso puedes aprender de esa caída. Lo importante es levantarte, seguir caminando y seguir avanzando”, reflexiona.
Su propia biografía, explica, ha estado marcada por diferentes adversidades, desde problemas de salud hasta quedarse huérfano siendo muy joven. Experiencias que, asegura, lo han endurecido pero también le han ayudado a desarrollar una mayor sensibilidad hacia quienes atraviesan situaciones complicadas.
Un mensaje frente a los problemas de salud mental
Rodríguez conecta aquella experiencia límite con una preocupación que considera especialmente importante en la sociedad actual: el incremento de los problemas relacionados con la salud mental, especialmente después de la pandemia.
El dirigente sindical considera fundamental buscar apoyo en las personas que aportan una influencia positiva, apartarse de ambientes perjudiciales y continuar avanzando incluso durante los momentos de mayor dificultad.
“La vida es bonita, la vida es importante y hay que seguir viviendo. Tenemos que morirnos todos algún día, pero no se lo vamos a poner fácil”, señala.
Veinticinco años después de aquel nacimiento sindical en Telde, Antonio Rodríguez continúa reivindicando los mismos principios que asegura haber defendido desde el comienzo: independencia, transparencia, cercanía con los trabajadores y raíces profundamente vinculadas a la ciudad.
SITCA alcanza así su primer cuarto de siglo convertido en una organización que ha superado ampliamente el ámbito local con el que comenzó su andadura, pero cuyo presidente insiste en mantener intacta una de sus señas de identidad: “Nacimos en Telde, seguimos en Telde y seguiremos luchando desde Telde para toda Canarias”.
Manuel Ramón Santana, profesor y comunicador / ONDA GUANCHE
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