La madrugada de este domingo 16 de agosto vuelve a dejar una preocupante estampa en Jinámar. Tres contenedores de carga trasera han sido incendiados en la zona del mercadillo, en un nuevo episodio de vandalismo que se suma a la sucesión de quemas registradas durante las últimas semanas en distintos puntos del barrio.
Jinámar vuelve a ser escenario de un acto vandálico contra el mobiliario y los servicios públicos. Durante la madrugada de este domingo, tres contenedores de carga trasera fueron pasto de las llamas en las inmediaciones del mercadillo, aumentando una relación de incidentes que comienza a adquirir dimensiones especialmente preocupantes.
No se trata, además, de un episodio aislado. Onda Guanche viene informando durante las últimas semanas de una auténtica escalada de incendios intencionados de contenedores en Jinámar, con actuaciones vandálicas registradas en diferentes calles y puntos del barrio. Durante el mes de julio se produjeron varias noches especialmente graves, con contenedores destruidos en zonas como la calle Compañía de Jesús, la calle Barcelona y también en las proximidades del propio mercadillo.
Uno de los episodios más graves tuvo lugar el 20 de julio, cuando seis contenedores fueron incendiados en una misma madrugada, cuatro de ellos en la calle Compañía de Jesús y otros en la calle Barcelona. Días después, el 30 de julio, otros dos contenedores volvían a arder precisamente junto al mercadillo de Jinámar. Ahora, apenas unas semanas después, la zona vuelve a ser objetivo de los vándalos.
Un problema que pagan todos los vecinos
Más allá de la imagen de abandono y de inseguridad que generan estos incendios, cada contenedor destruido supone un importante perjuicio económico para las arcas municipales y, en definitiva, para todos los ciudadanos de Telde. Son recursos públicos que deben destinarse a sustituir equipamiento que debería estar prestando un servicio a los vecinos y que acaba convertido en chatarra por la acción irresponsable de unos pocos.
A ello se suma el riesgo evidente que estos incendios representan para vehículos estacionados, viviendas, comercios y personas, especialmente cuando las llamas se producen durante la madrugada y en zonas urbanas.
La reiteración de estos actos obliga también a preguntarse qué medidas se están adoptando para frenar una oleada vandálica que se repite con demasiada frecuencia. La reposición de los contenedores quemados resulta necesaria, pero se está demostrando insuficiente si los responsables pueden continuar actuando una y otra vez sin que el problema encuentre una respuesta efectiva.
Jinámar no puede normalizar esta situación
Los vecinos de Jinámar no pueden acostumbrarse a despertarse preguntándose dónde ha ardido el siguiente contenedor. Quemar patrimonio público no es una gamberrada: es vandalismo, genera peligro, cuesta dinero y perjudica directamente a todo un barrio.
La madrugada de este domingo deja otros tres contenedores destruidos y vuelve a encender todas las alarmas. Mientras no se identifique a los responsables y se adopten medidas eficaces para impedir que estos hechos continúen repitiéndose, Jinámar seguirá pagando, literalmente, las consecuencias de una minoría que parece haber convertido los contenedores del barrio en objetivo habitual de sus actos vandálicos.
Tres contenedores más calcinados y una pregunta que vuelve a quedar sobre la mesa: ¿hasta cuándo tendrá Jinámar que soportar esta oleada de vandalismo?
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Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en España, disponen de herramientas avanzadas de rastreo y tecnología para la investigación de delitos, incluyendo programas informáticos de acceso remoto y sistemas de geolocalización. No obstante, su uso está estrictamente regulado por la ley y requiere autorización judicial.
(LECrim): Los artículos 588 bis y siguientes, regulan el uso de dispositivos e investigación tecnológica, exigiendo principios de proporcionalidad, necesidad y especialidad.
¿Se ha abierto o seguido alguna investigación sobre estos hechos, hacia esta gente apática, infeliz y cobardes?