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TRAS LA DENUNCIA DE ONDA GUANCHE TÉCNICOS MUNICIPALES INSPECCIONAN EL PELIGROSO HUNDIMIENTO DE LA CALLE BARCELONA EN JINÁMAR

Los vecinos confían en que el informe del Servicio Municipal de Aguas sea el paso definitivo para reparar una calzada cuyo deterioro aumenta día tras día.

La preocupación vecinal por el estado de la calle Barcelona, en Jinámar, comienza a traducirse en movimientos por parte del Ayuntamiento de Telde tras la denuncia de ONDA GUANCHE. Técnicos del Servicio Municipal de Aguas se desplazaron este lunes hasta el número 44 de la citada vía para inspeccionar sobre el terreno el preocupante hundimiento que afecta a la calzada y comprobar de primera mano el riesgo que supone para vehículos y peatones.

Durante la visita, los técnicos realizaron diversas comprobaciones sobre el terreno, midiendo y examinando la zona afectada, donde desde hace semanas se aprecia un progresivo deterioro del firme. Las imágenes muestran cómo los especialistas analizaron el punto exacto del hundimiento, delimitado previamente por los propios vecinos como medida de precaución ante el peligro existente.

La inspección supone un paso importante después de las reiteradas denuncias realizadas por los residentes de la zona, que llevan tiempo alertando de que la grieta y el socavón no dejan de aumentar de tamaño. Su principal temor es que el continuo paso de vehículos pesados, entre ellos camiones de gran tonelaje que abastecen un supermercado cercano y los camiones del servicio de recogida de residuos, termine provocando el colapso definitivo de la vía.

Los vecinos recuerdan que por este tramo circulan diariamente más de una quincena de camiones de gran peso, circunstancia que, a su juicio, acelera el deterioro del pavimento. Además, advierten de que la calle carece prácticamente de aceras en algunos puntos, lo que obliga a muchos peatones, incluidos vecinos de edad avanzada, a caminar junto a una zona que consideran de alto riesgo. Algunos aseguran incluso que ya se han producido caídas debido al mal estado del firme.

Ahora, todas las miradas están puestas en el informe que elaboren los técnicos municipales tras la inspección. Los residentes esperan que las conclusiones confirmen la gravedad de la situación y permitan actuar con rapidez, antes de que el deterioro desemboque en un accidente de consecuencias imprevisibles.

“Lo importante ya no es quién tenía razón, sino que se actúe cuanto antes”, comentan algunos vecinos, que consideran positiva la presencia de los técnicos, aunque insisten en que la verdadera solución llegará únicamente cuando comiencen las obras de reparación.

Mientras tanto, el hundimiento continúa siendo motivo de inquietud en una vía por la que transitan diariamente vehículos y peatones. Los residentes confían en que esta inspección marque el inicio de una intervención urgente y que el problema no tenga que esperar a que ocurra una desgracia para ser resuelto.

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