El comandante de Iberia y concejal majorero Miguel Felipe Rastrero pasó por el programa El Pulso, que se emite en la Radio Digital de Onda Guanche y presenta Juan Santana Hernández, para hablar claro, sin esconderse y sin esquivar ninguna tormenta política. Acostumbrado a pilotar aviones de largo recorrido con cientos de pasajeros a bordo, Rastrero utilizó los micrófonos de este programa para trazar otro tipo de ruta: la que le llevó desde Vox hasta su ruptura con el partido, su defensa de Fuerteventura frente a las tierras raras y su actual cercanía al Partido Popular.
Miguel Felipe Rastrero llegó a El Pulso con la misma serenidad con la que dice afrontar los vuelos transoceánicos. Venía de México, se preparaba para nuevos destinos como Buenos Aires o Los Ángeles, y aun así encontró tiempo para sentarse políticamente frente al micrófono. Juan Santana Hernández abrió la entrevista recordando que Rastrero no solo es concejal en Fuerteventura, sino también comandante de Iberia, un hombre que ha hecho de la aviación su vocación, su vida y su mundo.
El invitado explicó que aprendió a volar antes incluso que a conducir. Se formó en la Academia General del Aire, el mismo lugar donde también ha estado la princesa Leonor, y desde entonces la aviación se convirtió en su pasión. Habló de la libertad que se siente arriba, pero también de la responsabilidad inmensa que supone llevar a cientos de personas en un avión. En su último vuelo desde México, contó, tuvo que esquivar fuertes tormentas para garantizar la seguridad de los pasajeros. “Es una gran responsabilidad”, vino a decir, pero también el terreno donde mejor se mueve.
Desde esa altura profesional, Rastrero bajó después al terreno mucho más turbulento de la política.
La entrada en Vox: ilusión, desencanto y ruptura
Preguntado por cómo llegó a Vox, Miguel Felipe Rastrero explicó que su entrada en la política nació de una frustración compartida por muchos ciudadanos tras la etapa de Mariano Rajoy y la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno de España. Reconoció que en aquel momento buscaba una herramienta política que sirviera para cambiar las cosas y que encontró en figuras como Iván Espinosa de los Monteros un perfil que le despertó confianza.
Rastrero relató que fue entrando poco a poco en Vox hasta involucrarse mucho más de lo que había previsto. Su intención, afirmó, era cambiar la política en Fuerteventura y aportar una visión diferente. Sin embargo, aseguró que con el paso del tiempo comprobó que Vox no era una herramienta útil para Canarias ni, especialmente, para Fuerteventura.
Uno de los puntos más duros de la entrevista llegó cuando el concejal afirmó con rotundidad que Vox no es un partido municipalista. Según su relato, la formación no entiende la política local como un servicio cercano al vecino, sino como una estructura dirigida desde Madrid y centrada en lo que denomina “prioridad nacional”.
Rastrero defendió que un concejal debe estar pendiente de los problemas reales de su municipio, no de consignas nacionales. Para él, la política municipal es esencial incluso en modelos de Estado más centralizados, porque es la administración más cercana al ciudadano. En ese punto fue contundente: a su juicio, a Vox le interesan los municipios porque generan recursos económicos y presencia institucional, pero no porque crea realmente en el trabajo municipal.
“Vox y el PSOE se retroalimentan”
Durante la entrevista, Juan Santana le preguntó por qué, pese a testimonios como el suyo, mucha gente sigue viendo a Vox como una opción de crecimiento electoral. Rastrero respondió con un análisis directo: entiende que Vox crece como reacción al hartazgo contra Pedro Sánchez y contra el PSOE.
Según su visión, Vox y el PSOE se retroalimentan políticamente. Cuanto más crece Vox, más se sostiene el PSOE en determinados sectores; y cuanto más radicaliza su acción Pedro Sánchez, más alimenta el voto de castigo hacia Vox. Para Rastrero, muchos votantes no conocen realmente el funcionamiento interno del partido ni sus propuestas concretas. Lo que buscan, afirmó, es una reacción contundente, un castigo político, una salida radical frente al cansancio general.
El concejal sostuvo que si muchos ciudadanos conocieran de verdad cómo funciona Vox por dentro, probablemente optarían por alternativas más moderadas y racionales.
El dinero de los concejales: el primer gran choque
La entrevista entró después en uno de los asuntos más delicados: el dinero público que reciben los concejales y los grupos políticos municipales.
Rastrero explicó que uno de sus primeros grandes enfrentamientos con Vox llegó cuando se negó a enviar al partido las asignaciones municipales que, según dijo, se habían comprometido electoralmente a devolver al Ayuntamiento. Habló de una cantidad aproximada de 50.000 euros durante la legislatura, correspondiente a asignaciones del grupo municipal.
Según relató, cuando se presentaron a las elecciones dejaron claro que estaban en contra de esas asignaciones y que las devolverían. Él consideraba que ese compromiso debía cumplirse. Sin embargo, afirmó que desde la dirección regional, con derivación hacia la nacional, se le exigió firmar un contrato para que ese dinero municipal terminara en las arcas del partido.
Rastrero aseguró que se negó porque no quería engañar a los ciudadanos. Diferenció entre el dinero que recibe personalmente como cargo público, por el que paga impuestos y que dice donar a asociaciones, especialmente relacionadas con la lucha contra el cáncer por motivos personales, y las asignaciones municipales del grupo político, que consideraba que debían devolverse al Ayuntamiento.
Según contó, llegó a recibir un correo en el que se le decía que devolver ese dinero hacía mucho daño al partido y que se le prohibía hacerlo. Él no respondió a ese correo y mantuvo su posición. Finalmente, afirmó que devolvió el dinero que había en la cuenta y renunció a lo que quedaba hasta final de legislatura.
La conclusión que dejó en el programa fue clara: para él, la política no puede utilizarse para hacer lo contrario de lo prometido a los ciudadanos.
Presiones internas y concejales atrapados
Rastrero también sostuvo que no es el único concejal que ha vivido situaciones de presión dentro de Vox. Afirmó conocer casos de cargos públicos que, por depender económicamente de la política o por haber dejado sus profesiones, no se atreven a romper públicamente.
No quiso generalizar ni cuestionar la honorabilidad de todos los concejales del partido. Reconoció que puede haber buenos representantes públicos dentro de Vox, como en cualquier formación. Pero sí dejó claro que, según su experiencia, existen presiones internas y situaciones difíciles para quienes discrepan.
En este punto, la entrevista dejó una reflexión de fondo: la dependencia económica de la política puede condicionar la libertad de algunos cargos públicos. Rastrero insistió en que él no necesita la política para vivir, y por eso ha podido actuar con mayor independencia.
Tierras raras: la gota que colmó el vaso
El segundo gran bloque de la entrevista giró en torno a las tierras raras en Fuerteventura. Para Rastrero, ese asunto fue decisivo en su ruptura definitiva con Vox.
El concejal explicó que está a favor del progreso económico y de atraer inversiones que generen prosperidad para Canarias y para Fuerteventura, pero no a cualquier precio. A su juicio, el proyecto relacionado con las tierras raras podía tener consecuencias importantes para la isla, tanto desde el punto de vista medioambiental como turístico, económico y sanitario.
Rastrero fue especialmente crítico con quienes, según dijo, intentaban presentar las prospecciones como simples pruebas o actuaciones menores. Afirmó que nadie invierte grandes cantidades de dinero solo por curiosidad, y que detrás de ese tipo de iniciativas siempre hay un interés económico.
También abordó el papel de Nicasio Galván, señalando que, al tener propiedades en Fuerteventura, podía existir al menos una apariencia de conflicto de intereses. Rastrero matizó que no acusaba de nada directamente, pero defendió que en política no solo hay que ser limpio, sino también parecerlo. A su juicio, si alguien puede verse afectado por un posible conflicto de intereses, lo lógico es apartarse y dejar que defienda el asunto otra persona.
Rastrero relató que decidió alinearse con los municipios de Fuerteventura en contra de aquella posición de Vox. Según su versión, esa defensa del territorio majorero fue uno de los motivos que provocaron la apertura de un expediente en su contra, junto a su negativa a entregar las asignaciones municipales al partido.
El expediente y la maquinaria interna
El concejal explicó que le abrieron un expediente de expulsión tanto por el asunto económico como por su postura frente a las tierras raras. Aseguró que logró ganar ese expediente, pero que aquello demostró cómo, según su experiencia, funciona la maquinaria interna del partido cuando alguien discrepa.
Rastrero comparó su caso con la salida de Iván Espinosa de los Monteros de Vox, algo que calificó como una ofensa a la inteligencia política. Para él, que una figura como Espinosa haya terminado fuera del partido es una prueba del rumbo que ha tomado la organización.
Preguntado por los dirigentes de Vox en Canarias, fue prudente al recordar que ya no pertenece al partido, pero no escondió su opinión. Considera un error que determinados perfiles sigan al frente de la formación porque, a su juicio, no hacen ningún favor ni al partido ni a las instituciones.
Fuerteventura por encima de las siglas
Uno de los momentos más personales de la entrevista llegó cuando Rastrero explicó qué le dolió más de todo el proceso. No habló solo de persecución política. Lo que más le afectó, aseguró, fue comprobar que su propio partido no entendía la realidad de Fuerteventura.
Dijo sentirse profundamente majorero en la defensa de la isla y lamentó que, según su visión, a Vox le dieran igual las consecuencias que determinadas decisiones podían tener para el territorio y sus habitantes.
También señaló que dentro del partido algunos pensaron que él tenía aspiraciones mayores, que quería hacer sombra a otros dirigentes o buscar cargos más altos. Lo negó tajantemente. Afirmó que nunca pidió ser diputado, ni presidente del partido, ni ocupar ninguna posición concreta. Su prioridad, insistió, era defender Fuerteventura.
Su nueva etapa en el Partido Popular
Rastrero confirmó en El Pulso que actualmente está afiliado al Partido Popular y que forma parte de la directiva del PP de Fuerteventura. Destacó el proyecto que, según dijo, está impulsando Jessica de León, consejera de Turismo del Gobierno de Canarias, a quien considera una figura capaz de unir al partido y ofrecer una alternativa seria para la isla.
A su juicio, el PP de Fuerteventura vive un momento de cambio y puede aprovechar la situación política actual. Señaló que Fuerteventura es una isla con una realidad política singular, donde Coalición Canaria, Asamblea Majorera y PSOE han establecido equilibrios propios. También recordó el desgaste del PSOE majorero por casos judiciales y políticos conocidos, y apuntó que ese escenario abre una oportunidad para que el Partido Popular aspire a gobernar.
Rastrero no quiso confirmar si estará o no en futuras candidaturas. Aseguró que nadie se lo ha planteado formalmente y que él tampoco está pidiendo nada. Lo que sí dejó claro es que mantiene intacta la ilusión por el servicio público y por seguir trabajando para mejorar la vida de los vecinos.
Catorce mociones aprobadas y una forma de entender la política
El concejal explicó que, desde la oposición, el margen de actuación es limitado, pero aun así defendió el trabajo realizado. Recordó que durante los dos primeros años consiguió que se aprobaran catorce mociones, muchas de ellas vinculadas a mejoras para Puerto del Rosario y Fuerteventura.
Admitió que en la fase final de la legislatura es más difícil que un grupo de gobierno apruebe propuestas de la oposición, incluso aunque sean razonables. Pero se quedó con la satisfacción de haber contribuido, en la medida de sus posibilidades, a mejorar la vida de los majoreros.
El mensaje final: moderación, servicio público y responsabilidad
En el tramo final de la entrevista, Juan Santana le pidió una mirada hacia los vecinos de Fuerteventura y hacia quienes creen que la política municipal debe estar por encima de las siglas.
Rastrero respondió ampliando el foco: no solo la política municipal, sino toda la política debería estar por encima de las siglas. Defendió la responsabilidad, la capacidad de servicio y la obligación de cumplir con la Constitución y con los ciudadanos. También afirmó que si un cargo público detecta corrupción, tiene la obligación de denunciarla.
Su mensaje final fue una llamada a no dejarse arrastrar por extremismos ni por cantos de sirena. Pidió apostar por opciones más moderadas, perfiles técnicos y personas capaces de dejar a un lado las ideas exageradas para centrarse en lo importante: resolver los problemas de los ciudadanos.
Miguel Felipe Rastrero se despidió de El Pulso como llegó: con claridad, con serenidad y con una agenda cargada de vuelos. Entre Buenos Aires, Los Ángeles y nuevos compromisos profesionales, dejó también abierta la puerta a seguir hablando de política cuando sea necesario.
En el aire, pilota aviones con cientos de pasajeros. En tierra, asegura querer seguir defendiendo Fuerteventura con la misma idea que repitió durante toda la entrevista: la política no puede estar al servicio de los partidos, sino de los ciudadanos.
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Un comentario
Fuerte favor hacen a Vox entrevistando a este prófugo, con estas cosas no paran de darle votos a la ultraderecha