Ha pasado casi un año desde que varias playas de Telde —entre ellas Las Salinetas, Melenara y Taliarte— que se vieron obligadas a cerrar por un episodio de contaminación marina tan grave como inaceptable en pleno siglo XXI. Un año entero de preguntas sin respuestas; de versiones contradictorias, de acusaciones cruzadas entre administraciones y de un silencio institucional que huele peor que el propio vertido. Mientras tanto, la ciudadanía sigue esperando algo tan básico como “la verdad”.
El 12 de julio de 2023, el Ayuntamiento de Telde, anunció “el cierre inmediato de las playas de Melenara, Salinetas, Taliarte y La Garita”, tras detectar niveles anómalos de contaminación fecal en el agua del mar. La alarma se disparó cuando los análisis de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias confirmaron la presencia de “enterococos intestinales y E. coli”, muy por encima de los límites permitidos por el Real Decreto 1341/2007, que regula la calidad de las aguas de baño en España.
Desde entonces ha pasado casi un año. Y lo único que ha quedado claro es que, de forma irrespetuosa con la ciudadanía, “nadie quiere asumir responsabilidades”.
Los informes publicados entre julio y septiembre de 2023 por la Dirección General de Salud Pública y el Servicio de Análisis del Laboratorio Insular muestran picos de contaminación que multiplicaban por 10 y hasta por 20 los valores máximos permitidos.
El 18 de julio, por ejemplo, el análisis en Melenara registró “1.700 UFC/100 ml de enterococos”, cuando el límite legal es de 200. Estos datos no son opiniones. Son hechos medidos, firmados y archivados, y, sin embargo, un año después, seguimos sin saber de dónde procedía el vertido.
“Como de costumbre Administraciones enfrentadas y ciudadanía desinformada”
El Ayuntamiento de Telde señaló inicialmente a un posible fallo en la red de saneamiento municipal. El Cabildo de Gran Canaria respondió que sus infraestructuras funcionaban correctamente. El Gobierno de Canarias pidió “prudencia” y evitó señalar a nadie y mientras, “los elefantes se peleaban entre sí, quien sufría era la hierba”
Mientras tanto, la empresa responsable de las jaulas de acuicultura situadas frente a Las Salinetas negó cualquier relación con el episodio, aunque los informes oceanográficos encargados por el propio Cabildo en 2022, ya advertían de que las corrientes en esa zona pueden transportar residuos orgánicos hacia la costa en determinadas condiciones de viento y marea; pero si algo quedó claro entonces, es que seguimos viendo ahora es una manifiesta descoordinación institucional. Esto es un auténtico, “juego de sombras”.
Por otra parte, desde agosto de 2023, la ciudadanía espera por “un informe técnico” definitivo” sobre el origen del vertido y una “comparecencia pública conjunta” de las administraciones implicadas; “la publicación completa de los análisis” realizados entre julio y octubre y el tan cacareado como necesario “plan de prevención”, para evitar nuevos episodios. Pero lamentable, “esto es Telde” y aunque me duela como alguien que adora a su ciudad, nada de eso ha ocurrido.
El 15 de febrero de 2024, el Ayuntamiento de Telde afirmó qué, “la investigación sigue abierta”. El 3 de abril, el Cabildo declaró que “no existen evidencias concluyentes”. El 22 de mayo, el Gobierno de Canarias reiteró que “no se puede atribuir el origen a una sola fuente”. Ya solo faltó otro comunicado del propio Ministerio de Medio Ambiente del gobierno central; el social comunista de Pedro Sánchez, diciéndonos… ¿Pero de que se quejan ahora? …Si ustedes son como los alumnos de nuestra LOGSE socialista; progres sí, pero también burro hasta decir basta, que se lo tragan todo. Pues si amigo lector, un año después, seguimos exactamente en el mismo punto y nada de nada ha cambiado. Ayuntamiento, Cabildo, Gobierno de Canarias y Central, “siguen en Belén con los pastores”.
¿Pero, por qué tanto miedo a la verdad?
Cuando un episodio afecta a la salud pública, al turismo, a la economía local y al ecosistema marino, la transparencia no es una opción: es una obligación y aquí no vale el cuento de “las competencias”, porque aquí y en este lamentable caso, todos son competentes y al mismo tiempo responsables absolutos de la salud pública. Pero por desgracia, en Telde hemos visto lo contrario; unos “retrasos injustificados” en la publicación de análisis; “unos informes parciales” sin conclusiones; “declaraciones contradictorias” entre administraciones y lo peor si cabe, “ausencia total, y pase de pelota, como buenos políticos de libro, de responsables identificados”. La sensación ciudadana es evidente… “¿Es que alguien quiere que esto se olvide”
Pero Telde no va a olvidar… Porque el municipio vive de cara al mar, y la mar para nosotros los teldense, es identidad, economía, cultura, salud y orgullo. Por eso, lo ocurrido en 2023 no puede quedar enterrado bajo trámites administrativos. No puede quedar en manos de silencios interesados. No puede convertirse en otro caso donde “la impunidad se impone al interés público”.
La ciudadanía de Telde tiene derecho a saber. qué “coño” falló; quién falló; por qué falló y qué se hará para que no vuelva a ocurrir.
Y tenemos derecho y demandamos n que se depuren responsabilidades, caiga quien caiga, porque no nos tragamos aquello de, … “entre todos lo mataron y él se murió solo”
El mar ya está limpio. Pero las heridas siguen abiertas. Y seguirán abierta mientras no haya claridad, justicia y responsabilidad. Porque la verdad siempre sale a flote. Y en Telde y se lo digo como lo haría un maúro de Los Llano de San Gregorio como yo…Ya es hora de que aflores ¡Carajo!… Porque ya me tienen caliente compadre. Así que piquen el toque y arranquen la caña. Además, politiquillos de tres al cuarto, aunque no lo quieran, les aseguro qué mas temprano que tarde se les va a ver la cara y las urnas están de nuevo al caer como quien dice. Así que sigan la variada que es mejor para todos y no se me pongan ahora “peninsular”, que ya tengo mucha edad, mar vista y salitre en los ojos, como para estar dejándome tomar el pelo por ustedes y les aseguro que tardo menos en mandarlos a la mierda, que, en retirar ese buen sueldo público, que cobran religiosamente a final de mes. Qué … ¡Casos se han dado!
¡Qué cosas!
Julio César González Padrón. Marino Mercante y escritor

