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“LA BASURA NO SIEMPRE VENÍA DEL VECINO”: EL CASO QUE SACUDE A JINÁMAR Y PONE CONTRA LAS CUERDAS AL SERVICIO DE LIMPIEZA DE TELDE

La propietaria del local, Catherine fue clara en la entrevista: la concejal de limpieza de Telde “se limpió las manos” al considerar que el asunto quedaba en manos de la empresa. Según la empresaria, el alcalde le trasladó que iba a pedir a la empresa concesionaria un informe detallado sobre las medidas adoptadas. Catherine asegura que, desde entonces, (ahora hace tres días) está a la espera de una respuesta concreta y que, si en el plazo de una semana no obtiene una solución, continuará por la vía legal.

En una ciudad donde desde hace meses se insiste desde el área de Limpieza del Ayuntamiento de Telde en que gran parte del problema de la suciedad es responsabilidad de los propios ciudadanos, una entrevista emitida en El Pulso, de la Radio Digital de Onda Guanche, ha abierto un debate incómodo en Jinámar.

La protagonista es Catherine, propietaria junto a su pareja del establecimiento “DVicio”, ubicado frente a la plaza de Jinámar. Durante la entrevista relató un calvario vivido durante aproximadamente un año: bolsas de basura apareciendo de manera reiterada en la puerta de su negocio, dañando la imagen del local y afectando a su actividad.

Lo que primero parecía una conducta incívica de algún vecino terminó convirtiéndose, según la denuncia de la empresaria, en algo mucho más grave: un vídeo grabado por una cámara de seguridad mostraría a un operario del servicio de limpieza depositando bolsas de basura en la entrada del establecimiento.

En este punto conviene recordar las palabras concretas de María González Calderín, concejal responsable de Limpieza en Telde. Según trasladó la propia afectada, la concejal daba el asunto por “arreglado” porque la empresa ya había tomado medidas internas. Una explicación que, lejos de cerrar el caso, abre más preguntas: ¿arreglado para quién?

La propia Catherine fue clara en la entrevista: la concejal “se limpió las manos” al considerar que el asunto quedaba en manos de la empresa. Pero la limpieza pública no es un asunto privado de una concesionaria: es un servicio municipal, pagado por los ciudadanos y supervisado políticamente por el Ayuntamiento de Telde.

Durante meses, Catherine y su pareja, propietario del local, llegaron a sospechar de vecinos y personas del entorno porque no entendían de dónde procedían aquellas bolsas que aparecían cada mañana. La situación llegó hasta tal punto que decidieron quedarse algunas noches vigilando el local y consultar con un abogado para instalar una cámara enfocada a la puerta del negocio.

Fue entonces cuando, según relató, grabaron el momento en el que el operario detenía el camión y depositaba bolsas en la entrada del establecimiento. Una escena que, según la empresaria, terminó explicando meses de sospechas, daños y desgaste.

La propietaria sostiene que no fue algo puntual, sino una práctica repetida durante meses. “No fue un día, fue un año”, insistió en El Pulso.

La entrevista también dejó momentos especialmente delicados. Catherine aseguró haber recibido amenazas desde cuentas falsas en redes sociales tras hacer público el caso y denunció el trato recibido tanto por parte de algunas trabajadoras del servicio como por el propio operario implicado.

Según explicó, la empresa concesionaria les comunicó que el trabajador habría sido sancionado con un mes de empleo y sueldo y trasladado de zona. Sin embargo, los propietarios consideran insuficiente esa medida y siguen reclamando una disculpa pública y una compensación por los daños ocasionados al negocio.

Catherine también relató que intentó durante meses resolver el asunto de manera discreta y amistosa, evitando publicar el vídeo desde el primer momento. Pero la falta de soluciones reales y el daño a la reputación del establecimiento terminaron empujándola a hacerlo público.

Durante la entrevista, Catherine también dejó caer una reflexión delicada. Sin acusar directamente a nadie, afirmó que en torno al local han ocurrido situaciones que no termina de entender y llegó a preguntarse si detrás de cierta animadversión podía estar la comisión de fiestas de Jinámar.

La propietaria fue prudente, pero clara al explicar que no sabe si existe algún problema con ese entorno, aunque sí aseguró que ella y su pareja son dos emprendedores que solo intentan sacar adelante un pequeño negocio en el barrio. Una frase que añade más tensión a un caso que ya no habla solo de bolsas de basura, sino de convivencia, presiones y desgaste alrededor de un local que lleva apenas año y medio abierto

Las conversaciones con el alcalde de Telde

Durante la entrevista, Catherine también explicó lo relativo a sus conversaciones con el alcalde de Telde, Juan Antonio Peña. Según relató, ella había enviado al regidor fotografías y documentación sobre la aparición reiterada de basura en la puerta del local, aunque en un primer momento el vídeo clave no llegó a estar incluido entre los archivos remitidos.

La afectada contó que el alcalde llegó incluso a plantear la posibilidad de enviar presencia policial para intentar comprobar lo que estaba ocurriendo, aunque el problema era saber a qué hora exacta se producían los hechos.

Posteriormente, cuando Juan Antonio Peña vio el vídeo en el que se aprecia al operario depositando bolsas junto al establecimiento, contactó con Catherine y le pidió que le enviara toda la documentación disponible.

Según la empresaria, el alcalde le trasladó que iba a pedir a la empresa concesionaria un informe detallado sobre las medidas adoptadas. Catherine asegura que, desde entonces, está a la espera de una respuesta concreta y que, si en el plazo de una semana no obtiene una solución, continuará por la vía legal.

El caso ha provocado un enorme revuelo porque rompe directamente el discurso repetido durante meses sobre la responsabilidad exclusiva de los ciudadanos en la suciedad del municipio. La denuncia de estos emprendedores de Jinámar abre ahora una pregunta incómoda en Telde: ¿qué ocurre cuando la basura no la deja el vecino, sino alguien del propio servicio encargado de retirarla?

Mientras los propietarios de “DVicio” esperan una solución definitiva, el caso deja una sensación amarga. Porque cuando un emprendedor pasa meses intentando demostrar que no es responsable de la suciedad que aparece en la puerta de su negocio, el problema ya no es solamente de limpieza. El problema pasa a ser también de confianza.

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