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ANGÉLICA PÉREZ EN ‘EL PULSO’ DE ONDA GUANCHE: LA VOZ QUE CONVIERTE LA MEMORIA EN EMOCIÓN VIVA

El programa El Pulso, conducido por Juan Santana en Onda Guanche, abrió esta semana una ventana distinta: no hacia la actualidad política o la polémica diaria, sino hacia algo más profundo, más silencioso y, quizás, más necesario… la raíz.

Desde la isla de El Hierro, Angélica Pérez entró en antena con la serenidad de quien vive rodeada de naturaleza y tiempo pausado. Y esa calma no tardó en trasladarse a la conversación. “Es un lujo vivir aquí”, confesó, describiendo una isla que, pese a su alta ocupación turística, sigue manteniendo intacta esa sensación de paraíso casi secreto.

Pero la entrevista pronto dejó de ser geográfica para convertirse en emocional.

Un proyecto que no se escucha… se siente

Su espectáculo, Tierra, mar y alma, no es simplemente música. Es, como ella misma explicó, un recorrido por la historia sentimental de Canarias. Un viaje donde los cantos de trabajo, la emigración y la memoria colectiva cobran forma sobre el escenario.

Angélica no habla de folklore como algo estático. Lo entiende como algo vivo, en evolución. Y ahí reside una de las claves de su propuesta: respetar la tradición sin renunciar a explorar nuevos sonidos.

Herencia directa de Valentina la de Sabinosa, figura esencial del folklore herreño, Angélica asume ese legado “con orgullo, pero también con responsabilidad”. Porque no todos entienden —admite— que tradición y fusión puedan convivir.

La emoción como lenguaje universal

Uno de los momentos más intensos de la entrevista llegó cuando relató el instante más especial de su espectáculo: una escena dedicada a su abuelo, donde la música se convierte en reencuentro y memoria.

Ahí no hay técnica ni puesta en escena que valga. Solo verdad.

Y esa verdad, según explicó, fue la que conectó con el público en el estreno: “La gente se acercaba emocionada… y ahí supe que el mensaje había llegado”.

Canarias, entre la raíz y el presente

En una reflexión serena, pero clara, Angélica abordó el eterno debate: ¿se está perdiendo la identidad canaria?

Su respuesta no fue alarmista. Reconoció que las nuevas generaciones miran hacia otros estilos —reguetón, música urbana—, pero defendió que existe una base sólida de colectivos y artistas que mantienen viva la tradición.

“No estamos tan perdidos”, dijo. Y lo dijo con convicción.

Cultura, apoyo y realidad

Sobre el respaldo institucional, la artista fue prudente. Reconoció el apoyo recibido —especialmente del Ayuntamiento de Valverde y su inclusión en el catálogo cultural del Gobierno de Canarias—, pero dejó entrever una realidad conocida: la cultura siempre necesita más.

“Nunca es suficiente… pero algo hay”, resumió.

Una artista con identidad propia

Lejos de artificios, Angélica se definió con tres palabras: sensible, apasionada y soñadora. Y probablemente no haya mejor resumen.

Porque durante toda la entrevista no hubo poses. Solo una artista que entiende la música como extensión de su vida, de su tierra y de su historia.

El cierre: agua, memoria… y futuro

La conversación terminó con una puerta abierta: Agua y memoria, su primera composición propia, inspirada en la sequía y en la tradición de la Bajada de la Virgen de los Reyes.

Una canción que, como todo en su propuesta, vuelve a lo esencial: recordar quiénes somos.

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